Socio de Cuatrecasas y miembro de Global Equity Organization

Juan Bonilla

Flexibilización laboral

“Cada vez que se oye la palabra ‘crisis’ se pierde confianza”

Juan Bonilla asegura que desde un punto de vista jurídico no va haber ningún cambio sustancial que devuelva la confianza a los consumidores; aunque dice que la palabra crisis se está utilizando demasiado y ello hace que la gente pierda la confianza y, por ello, recomienda ver esta situación como un hecho cíclico.

Martes, 21 de Octubre de 2008
En estos últimos meses, todos nos hemos convertido en pequeños expertos en economía, al ir siguiendo las enloquecidas subidas y bajadas de la bolsa y enterándonos de cifras, porcentajes y cotizaciones que hasta muy poco desconocíamos. También es cierto que han surgido muchos ‘expertos’, pero incluso entre ellos, hay que saber escoger. Juan Bonilla, socio del prestigioso despacho Cuatrecasas, nos habla de su impresión por esta coyuntura.
“La clave para resolver la crisis estará en saber flexibilizar lo más posible y utilizar las partes positivas cuando todo se vuelva a estabilizar”

“La crisis ha sido bursátil, no contable. Así que desde un punto de vista laboral esta diferenciación es muy importante, porque la bajada bursátil no tiene un impacto directo sobre las condiciones laborales”

“La bolsa es la manifestación de cuánto la gente está dispuesta a pagar y qué rentabilidad le va a dar un negocio. Así que si una sociedad cotiza, hay determinada información que se debe dar a los accionistas. Y esta información tiene que ser real”
Empecemos la entrevista como de costumbre en estos últimos meses. Su análisis de la crisis, por favor.  
Creo que desde un punto de vista laboral, habrá dos consideraciones a tener en cuenta: la tasa de seguridad en el empleo, y las compensaciones y beneficios. Obviamente la crisis comportará reducciones de plantillas y acomodar la realidad a las nuevas realidades, pero no olvidemos que durante estos últimos años la situación estaba muy inflacionada. La clave estará en saber flexibilizar lo más posible y utilizar las partes positivas cuando la situación se vuelva a estabilizar.

Este es quizá nuestro mayor problema laboral. La falta de flexibilización. 

Pues sí. El problema en España está en la normativa laboral, inflexible y antigua, en aspectos como los despidos. Mire, si comparamos esta normativa con cualquiera de los países de nuestro entorno europeo, nos daremos cuenta de que tenemos una legislación que contempla la figura de una autoridad laboral que tiene la última palabra, incluso por encima del juez, lo que condiciona mucho las indemnizaciones. Estamos pues, con una normativa excesivamente celosa del puesto de trabajo y poco proactiva para poder resolver la situación.

Pero ahora la crisis nos ha pillado a todos. Y es tarde e inoportuno para introducir cambios. 
La crisis de estas últimas semanas ha sido bursátil, no contable. Así que desde un punto de vista laboral esta diferenciación es muy importante, porque la bajada bursátil no tiene un impacto directo sobre las condiciones laborales ni es una referencia a tener en cuenta para poder hacer expedientes de regulación de empleo.

Bien, pero también hay falta de liquidez y los bancos han cerrado el grifo. 
Sí, pero esta falta de liquidez bancaria te lleva primero a una situación de concurso. Será después cuando vendrá el despido. La falta de liquidez no es una causa de despido y aquí tenemos otro ejemplo de la poca flexibilidad que tiene nuestra normativa laboral.

¿Cómo cree que se puede devolver a confianza a los consumidores?
Desde un punto de vista jurídico no va haber ningún cambio sustancial que devuelva la confianza a los consumidores. Pero visto como un empresario, probablemente hace falta que se hable cada vez menos de este tema porque el hecho de ver cada día la palabra crisis causa inquietud. La palabra crisis se está utilizando demasiado y ello hace que la gente pierda la confianza; deberíamos ver esta situación como algo más natural, cíclico. 

Habrá algún indicador.  
No va a ser fácil ver ningún indicador. Además, hoy en economía todo va tan rápido que ya no se puede saber lo qué va a pasar de una semana para otra. Y ahora que lo menciona, hay algo que me ha sorprendido mucho de todo esto, especialmente en Estados Unidos: la quiebra de compañías que en 3 minutos ya se había montado un operativo dispuesto a rescatarla. 

Como lo que ocurrió con Lehman Brothers. 
Lo que ocurrió con Lehman Brothers creo que es más una falta de valoración de los activos que ellos tenían. Al final la bolsa es la manifestación de cuánto la gente está dispuesta a pagar y qué rentabilidad le va a dar el negocio. Pero también se debe saber que cuando una sociedad está cotizada en bolsa hay determinada información que se debe dar a los accionistas. Y esta información tiene que ser real. Porque al final todo el mundo es libre de poner su dinero dónde quiera, siempre que tenga las mínimas garantías.

¿Cómo valora las medidas intervencionistas de los gobiernos, incluso aquellos que son ultraliberales?
Creo que ayudan porque esto crea estabilidad y, esto significa continuar con la empresa pero también con los empleos. Pero es obvio que esto tiene que venir también acompañado de otro tipo de medidas, fundamentalmente en materia de compensación y beneficios de los niveles directivos. Se ha dado una situación complicada porque directivos de medio y de bajo nivel han cobrado bonus de miles de millones de dólares durante unos años, y estos bonus vienen dados por participación en beneficio o por incremento de valor en bolsa de la compañía.

¿Y cómo se puede cuantificar esto?
En los últimos años ha habido un cambio de tendencia en la remuneración de los directivos en los sistemas de conversión variable que antes no estaban necesariamente vinculados al rendimiento. Ahora, la mayoría de los sistemas se han ido llevando hacia el rendimiento. El problema está en que el rendimiento cuando parecía ser positivo durante los meses anteriores generaba unas cantidades de compensación importantes, y ahora resulta que los resultados son muy negativos, y no se puede pedir la devolución de esos bonus.

Usted coordina el Spanish Chapter Meeting de la Global Equity Organisation (GEO) ¿Cómo funciona?
Es un organismo internacional no gubernamental y sin ánimo de lucro, con sede en San Francisco, que se dedica a  poner en contacto a empresas y a proveedores de servicios que ofrecen a sus empleados sistemas de conversión variable, fundamentalmente basados en el rendimiento del valor de la acción a través de entrega directa de acciones de la compañía. Normalmente son sociedades cotizadas, bien a través de una cantidad en metálico pero vinculada al incremento del valor de la acción, o a través de la entrega de stock options en base a la cual el empleado tiene derecho a comprar una acción a precio inferior, confiando en que su valor va a incrementarse y por lo tanto, obtendrá un beneficio. Es una asociación que tiene aproximadamente unos 3.000 miembros, la mitad de los cuales son representantes de compañías de todo el mundo.

¿Y cómo se ponen de acuerdo?

Se organiza un encuentro anual en el que durante 2 días hay multitud de conferencias sobre distintos aspectos de la operatividad de la compañía: casos prácticos de empresas, novedades del mercado, nuevos aspectos a tener en cuenta… no hay accionistas, sino que hay miembros, y también un órgano de administración que es elegido por votación popular. Personalmente, puedo decirle que soy el primer representante español de la historia que forma parte de este órgano y ahora queremos incrementar el número de españoles para darnos a conocer más en nuestro país. 

Y el darnos a conocer más ¿provocará que aumente la movilidad de nuestros directivos?

A nivel europeo creo que sí, de hecho ya se hace. Por ejemplo, la petrolera holandesa Shell tiene aproximadamente 7.500 “expatriados” en todo el mundo, y esto es un número importante. Y en España cada vez vamos a tener que atender hacia la internacionalización de nuestro personal directivo porque va a tener que ser coherente con el desarrollo exterior de la empresa española. Piense que a día de hoy, sobre todo las empresas del Ibex 35, tienen una internacionalización que les faculta para competir  en otros países.

Su experiencia en el extranjero ha sido muy positiva.
La experiencia de estar fuera te aporta un idioma nuevo y una nueva cultura, pero también te ayuda a ser más flexible cuando te das cuenta de que los problemas en otros países no se resuelven quizá de la misma manera que en el nuestro. En la medida en que la gente joven pueda ir al extranjero, esta percepción puede ayudar muchísimo.