Director General Grupo Konsac

Juan José Planes

Profesionales consolidados

“Elegir al candidato erróneo puede salir muy caro”

Juan José Planes apunta que a la hora de buscar a una persona para que ocupe altos cargos ejecutivos se exige cierta edad y que tenga una trayectoria profesional consolidada.

Martes, 18 de Noviembre de 2008
El éxito de una empresa se basa en muchos factores que hacen posible que pueda sobresalir del sector para llegar a convertirse en un referente. Uno de los esenciales es el grupo de sus representantes (gerentes, directores generales, directores de recursos humanos, ejecutivos), la elección de los cuales resulta una tarea más ardua y complicada de lo que puede parecer en un principio. Hoy hablamos con Juan José Planes, director general del Grupo Konsac, que nos comenta como ve él el sector de los headhunters, de las auditorías, y de la crisis, cómo no.
“Uno debe tener las ideas muy claras sobre lo que quiere hacer. Pero si tienes la suerte de tener clientes que te empujan a ello porque son exigentes, rigurosos y también saben lo que quieren, uno acaba convirtiendo la compañía en necesaria”

“Todavía se buscan más a hombres que mujeres, pero en los últimos años, el porcentaje se ha ido equiparando, ya que en las universidades españolas hay más mujeres que hombres. Y para un puesto directivo se busca esencialmente un perfil universitario”

“Elegir al candidato erróneo puede salir muy caro. Y es que corregir ciertas acciones que ha hecho alguien de modo equivocado conlleva una considerable pérdida de tiempo y dinero”
Parece que la expansión ha formado parte de su vida profesional. 
Creo que uno debe tener las ideas muy claras sobre lo que quiere hacer. Pero si tienes la suerte de tener clientes que te empujan a ello porque son exigentes, rigurosos y también saben lo que quieren, uno acaba convirtiendo la compañía en algo rentable y necesario para las empresas. También es cierto que este negocio está vinculado a la confianza porque es de servicios, por lo tanto, si en mi confía un director general o un director de recursos humanos, en la mayoría de los casos esta relación continúa. 

¿Están más especializados en unos sectores que en otros?
Después de 20 años tenemos un negocio más atomizado. Estamos especializados en 6 sectores de actividad, cada uno tiene un equipo propio, que conoce muy bien aquellas parcelas en las que trabaja. Uno de los más destacados es el farmacéutico, y representa casi el 21% de nuestra actividad. Pero lo que es importante de entender es que la especialización es un factor clave.

Hablemos de los cazatalentos. ¿El modo de buscar perfiles en nuestro país es distinto a otros?
Bien, no sé como funciona exactamente el tema en otros países, pero ahora todo se ha internacionalizado. Yo diría que la manera de trabajar de una empresa headhunting es muy similar a la de otros países, sobre todo, porque esta práctica, este negocio, ha nacido en Estados Unidos y todo su procedimiento se ha trasladado aquí.

Las filiales. 
Claro. De hecho, muchas empresas españolas son filiales de multinacionales, incluso hay algunas que cotizan en bolsa. Quizá Europa es más proteccionista en algunas cosas y lo que sí que está pasando es que hay una cierta legislación que afecta más a nuestro trabajo.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo, en Alemania cuando vas a buscar a alguien en una empresa, antes de dar algún paso se debe comunicar públicamente. Otra cosa muy importante que afecta aquí más que en Estados Unidos es el tema de la confidencialidad de datos. Aquí está muy regulado. Pero vaya, dejando aparte algunas diferencias entre países, creo que el oficio es muy similar.  

Y a partir de los 55 años, ¿es complicado ir a buscar a alguien?
Sí, depende de para qué puesto, pero si queremos a un director general o un presidente, quizá no es tan difícil. De hecho, para este tipo de cargos sí que se exige cierta edad. Pero claro, si hablamos de generalidades es verdad que hoy en día, para una posición ejecutiva, se busca a una persona con una trayectoria profesional consolidada. Y esto significa que no debe pasar de los 40. 

¿Buscan a más hombres que mujeres?
Sí, todavía hay más porcentaje masculino, pero en los últimos años, se ha ido equiparando, ya que en las universidades españolas hay más mujeres que hombres. Para un puesto directivo se busca esencialmente un perfil universitario, y también debemos tener en cuenta que ha cambiado mucho la manera de pensar, y los roles que tradicionalmente se han atribuido al hombre y a la mujer. Sea en el trabajo o en casa, ahora ya no es tan extraño que sea la mujer la que aporte más dinero a un hogar.

¿Cómo afecta la situación económica actual a una empresa como la suya?
Creo que aún se están viviendo las últimas corrientes de expansión, y cuando esta se para, es evidente que hay menos oportunidad de trabajo. Pero esto también tiene mucho que ver con el tipo de trabajo que se necesita. Es evidente que si una empresa necesita a un director general, no puede dejar de contratarlo porque haya crisis. Y en estos momentos lo que se está viviendo es un cierto cambio de perfil.

¿A qué se refiere?
Pues que muchas organizaciones consideran que no pueden hacerlo con gente de la plantilla, así que muchas empresas se plantean relevos de equipos directivos porque quieren gente diferente.

¿Sólo las grandes empresas recurren a sus servicios?
No, no crea. Un mercado que se abre ahora es el de la empresa mediana porque si se hace bien el trabajo, la capacidad o la probabilidad de acertar con un candidato presentado por un headhunter es mucho más alta que la que puedas encontrar en tu networking personal. Creo que tal y como están las cosas, elegir al candidato erróneo puede salir muy caro. Y es que corregir ciertas acciones que ha hecho alguien de modo equivocado conlleva una considerable pérdida de tiempo y dinero. Así que hay que tener garantías de que se contrata a alguien con seriedad y profesionalidad.

¿Y qué tal la empresa pública?

Hace tiempo que se están notando cambios. Antes no se utilizaban este tipo de servicios, parecían exclusivos del sector privado. Pero ahora está creciendo mucho. Tenemos clientes como Ayuntamientos, patronatos, y otras instituciones públicas, que recurren a nosotros. Antes la cosa era más sencilla, era aquello de “le conozco y le contrato”. Pero ahora está todo mucho más profesionalizado.

Las gestiones deben correr mucha prisa.   

Si, así que si hoy en día hay una empresa de headhunting que tarda entre 6 y 8 semanas para presentar a candidatos, lo tiene muy difícil para sobrevivir. Las empresas quieren rapidez y, a veces, esto pone en peligro la calidad de tu trabajo.

¿Y es difícil el trato con el candidato?
Yo creo mucho en la transparencia y creo que cuanta más haya es mejor. Debemos ser muy serios a la hora de explicar el proyecto. Cualquier persona que interviene en un proceso de búsqueda puede ganar mucho porque permite ver perspectivas diferentes. La verdad es que se acaba teniendo una relación muy próxima con los candidatos, incluso con los que se quedan por el camino. Y una cosa muy importante de este negocio es el trato. Piense que estamos tratando con personas.

Se le ve muy entusiasmado con su trabajo.

Es muy difícil encontrar trabajos que te enriquezcan cada día, y lo que yo hago me lo permite. Este trabajo es tan apasionante y diferente… ¡me encanta!, y creo que no haría otra cosa.

¿Cuántas veces ha rechazado una oferta de trabajo?
La verdad es que más de una, y por razones distintas. En el mercado hay empresas que no tienen buena fama, es decir, que tienen una gran rotación de directivos. En estas, es difícil de creer en el proyecto. Otra razón, es porque te sientes incapaz de poder dar servicio a tu cliente: hay sectores en los que no puedes aportar nada a tu cliente. Y también porque quien te encarga el trabajo puede que no te guste. Y claro, si nosotros representamos a alguien en quien no creemos, el candidato lo percibe, y resulta tenso para todos.   

¿La gente llega ahora peor formada respecto a otros años?
No sabría qué decirle, porque trabajo con gente que ya es universitaria y tiene ya una  trayectoria profesional. Creo que antes la gente salía con una mayor formación, lo que llamamos cultura general. Ahora los tiempos han cambiado muchísimo y las nuevas tecnologías han apartado un poco aquello que hace unos años se consideraba esencial. Así que creo que, en líneas generales, hoy los jóvenes están más preparados que mi generación, con lo cual no quiere decir que sepan más.