Director de Antena y Comunicación de la Cadena Cope

Alfonso Nasarre

Cadena con historia

"Si la cope no existiera, habría que inventarla"

Para Alfonso Nasarre, la Cadena Cope es un lugar sitio en el que se cobijan una serie de españoles que se sienten agredidos por otros medios de comunicación.

Martes, 18 de Noviembre de 2008
La voz de Alfonso Nasarre suena alta y clara. Tiene esa vibración radiofónica característica que le otorgan los años en antena como locutor de noticias. Sin embargo, desde hace algún tiempo, Nasarre ha cambiado las ondas por puestos de despacho. Estuvo en Moncloa asesorando como jefe de prensa al entonces Presidente de Gobierno, José María Aznar, y le tocó bregar con dos momentos históricos: la guerra de Irak y los atentados del 11M. Ahora desempeña el cargo de director de antena y comunicación de la Cadena Cope, un medio en el que ha pasado casi toda su trayectoria profesional, a excepción del largo paréntesis gubernamental (1997-2004). Y no ha vuelto a hablar por la radio: "Después de mi paso por Moncloa no me pareció correcto volver a antena y ahora participo de vez cuando en las tertulias de Popular TV".   
“Desde mi punto de vista, Cope se convierte en el año 2004, en un sitio en el que se cobijan una serie de españoles que se sienten agredidos por otros medios de comunicación”

“No estamos solos, hay otros medios críticos con el gobierno. Pero si Cope no existiera habría que inventarla porque representa a una buena parte de la población española, y eso hay que respertarlo”

“Todavía no se ha tomado la decisión política de impulsar la radio digital. Hay gente que afirma que en menos de una década se habrá implantado, otros afirman que nunca se implantará”
¿Qué funciones desempeña un director de cadena?
Pues labores de coordinación de toda la programación, estar al frente de la relación de la central en Madrid con el resto de emisoras que tenemos desplegadas por todo el territorio nacional. Y por supuesto, tomar las decisiones correspondientes, muy en contacto con la dirección de los servicios informativos, para alterar la programación en función de la actualidad. Por otra parte, desde la dirección de comunicación es importante estar al frente de las relaciones institucionales de esta casa con el resto de instituciones y con la competencia, y el resto de los medios de comunicación.

¿En qué medida les está afectando la caída generalizada de publicidad?
Cope es una empresa cuya propiedad pertenece a las diversas diócesis españolas colegiadas en la Conferencia Episcopal. La opción elegida fue la de radio comercial privada y generalista, y como el resto de las emisoras de nuestra competencia vivimos de la publicidad. Pero también es verdad que nuestro fin primordial no es la obtención de beneficios, eso es un planteamiento secundario. Lo que sí tienen claro los gestores es  que Cope no puede ser gravosa para sus propietarios.

Es decir que no buscan el beneficio por el beneficio. 
Claro. Pero, al mismo tiempo, Cope es una empresa muy saneada económicamente y ha dado beneficios los últimos 14 años. En ese aspecto hemos hecho bien los deberes y podemos afrontar esta crisis con unos fundamentos importantes. Por lo tanto, la posición de salida frente a la crisis es muy buena, pero como sabemos que viene una época de vacas flacas, estamos tomando medidas para reducir los gastos corrientes.

¿Y cuáles son sus apuestas para el futuro inmediato?
Una muy importante es recuperar la audiencia de la onda media. En los últimos 20 años, la onda media (la popular AM) ha ido perdiendo audiencia paulatinamente a favor de la frecuencia modulada, que se escucha mejor estereofónicamente. Recientemente, se ha suscrito un acuerdo entre Radio Nacional, la Cadena Ser y Cope para potenciar la escucha de la onda media en España. Se trata de hacer gestiones ante las administraciones e impulsar campañas para que los establecimientos que venden receptores insistan en la venta de receptores con onda media haciendo una labor de explicación a nuestra audiencia de que la onda media es una buena frecuencia: tiene un alcance de emisión mucho más amplío, y cuando vas de viaje, no tienes que ir cambiando de emisora.

¿Y la radio digital?

El problema de la radio digital en España, y, en general, en el mundo es que aún estamos en mantillas. La tecnología de los receptores hace que aún sean muy caros y estamos a la expectativa. Tenemos una concesión para emitir en digital pero la población no tiene receptores de radio digital y lo que es peor: todavía no se ha tomado la decisión política de impulsarla. En EE.UU. se emite muy poco, y aunque hay gente que dice que en menos de una década se habrá implantado, otros afirman que nunca pasará. En cualquier caso, si sale, en Cope estamos preparados.

¿Y Popular TV? ¿Dará el salto a la TDT?
Es otro producto de Cope, que ya ha dejado de ser un proyecto embrionario. Estamos en buena posición, tenemos un share que está bien y nos mantenemos a la espera de que las distintas comunidades autónomas nos den las licencias para emitir en TDT. Nuestra programación es fundamentalmente local pero con capacidad para emitir en cadena. Es un proyecto muy atractivo pero de unos costes muy superiores a la radio. Cope lo que sabe hacer es radio pero también estamos aprendiendo a hacer televisión. Veremos  cómo se desarrolla.

¿Y qué tal funcionan los productos como Cadena 100 y Rock & Gol?

En la Cadena 100 ya se ha producido un cambio hace dos temporadas. El problema era que aún siendo radiofórmula muchas emisoras aprovechaban para introducir programación local. Entonces, se tomó la decisión estratégica de hacer una radiofórmula pura y dura, sin cortes publicitarios, pero también con información local. Estamos en el millón de oyentes y creo que hemos acertado en el diagnóstico. Rock & Gol, por otro lado, es todavía una cadena muy pequeña, con 20 ó 25 postes. Estamos por encima de 150.000 oyentes con una fórmula que, como su propio nombre indica, conjuga el deporte con la música rock. Tiene pocos años de recorrido pero esperamos que, con los años, llegue a ser un proyecto rentable.

Volvamos a la Cope. Parece que se ha galvanizado el electorado de centro-derecha. ¿Esto es una ventaja o un inconveniente?

Creo que ni una cosa ni la otra, es una situación derivada de la propia realidad política española. Desde 2004, Cope se convierte, desde mi punto de vista, en un sitio en el que se cobijan una serie de españoles que se sienten agredidos por otros medios de comunicación. Unos medios que jugaron un papel determinante en el cambio de gobierno por la crisis de 11 M.

Cope ha realizado, pues, una buena labor.

Creo que a partir de ahí, ha cumplido con su misión de ser un medio de comunicación que cuenta la realidad defendiendo sus postulados y, admitiendo todas la críticas que se puedan generar, estamos convencidos de que la labor que se ha hecho y se está haciendo es muy importante para dar cabida a la libertad de expresión que hay en España. No es que estemos solos, hay otros medios críticos con el gobierno. Pero si Cope no existiera habría que inventarla porque representa a una buena parte de la población española, y de eso la gente se tiene que dar cuenta y respetarlo.

Sin embargo, la crítica feroz ha llevado a los tribunales a su locutor-estrella, Federico Jiménez Losantos…
Los dos casos puntuales de Federico, son dos cuestiones que se han politizado. Y de todas formas, no ha sido contra la casa sino contra el periodista. Nos hubiera gustado que eso no se hubiera producido, pero es lógico que cuando alguien no está de acuerdo con algo que se dice en antena se vaya a los tribunales. Siempre seremos respetuosos con la justicia aunque estemos legitimados para criticar sus decisiones. Ambas sentencias están recurridas y no son definitivas. Por otra parte, la Cadena Cope respalda a todos sus trabajadores.
 
No ha recibido llamadas de instituciones…
A mi nivel no se han producido llamadas. También es cierto que la dirección de comunicación de un medio no es como en otras empresas, ya que un medio de comunicación se proyecta por sí mismo y son sus gestores quienes reciben ese tipo de llamadas.

¿Cómo vivió el asunto de la guerra de Irak?
Evidentemente, no es fácil una situación como esa. Ha sido uno de los episodios más complicados de mi vida profesional. Allí actuamos con absoluta profesionalidad, es decir, manteniendo contactos con todos los periodistas que cubrían Moncloa y facilitándoles toda la información.  Se hizo un esfuerzo grande para intentar explicar nuestra posición. Se recibieron muchas críticas en el aspecto de comunicación y hay que aceptarlas y pensar qué se podría hacer mejor.

¿Cuál es su teoría?
Mi teoría es que la izquierda y los políticos de izquierda tienen un plus de credibilidad que la gente de centro derecha no tiene. También es cierto que desde la izquierda se hizo una política de agitación y propaganda que caló hondo y luchar contra eso es muy complicado. La guerra de Irak fue apoyada por más de 50 países y, sin embargo, se fijó la foto de Las Azores y parece que sólo fueron Bush, Blair y Aznar, quienes apoyaron la guerra.

Claro que peor sería el 11M…
En esas circunstancias, hubo un comportamiento por parte de una mayoría de medios que no fue el correcto. Fue un acoso y derribo al Gobierno en el que se pusieron en peligro muchas cosas muy importantes. Algunos actuaron con enorme irresponsabilidad en un momento de reflexión antes de las elecciones.