Presidente de Comertia

Jordi Tarragona

“Hay que compartir para competir”

Martes, 01 de Marzo de 2011

Comertia se define como una asociación catalana de la empresa familiar del comercio, una entidad que agrupa empresas con vocación de liderazgo en su sector y que pretende, entre otros objetivos, aprovechar sinergias mejorando la productividad y la competitividad, así como actuar conjuntamente en sus procesos de expansión. Hoy hablamos con su presidente, que también es ostenta el cargo de director general d’Expo Mobi.

“Lo que se busca en Comertia es sinergia: poner en común el conocimiento de cada uno, con franqueza, sin ningún reparo en explicar la verdad de lo que se ha vivido y de ahí, sacar conclusiones y aprovecharlas”

“La economía subterránea hace mucho daño a aquellos que tratamos de cumplir con la ley. Así que habría que fomentar un mayor número de inspecciones, más rotundidad en la persecución de la ilegalidad y más efectividad en esa batalla”.

“Pretendemos que la estructura legal se reduzca, como mínimo a la mitad. No puede ser que para tener que hacer cualquier paso con la administración haya que rellenar papeles, y tener en cuenta un sinfín de cláusulas que a veces resultan incluso contradictorias”

¿Cómo llega a ser uno presidente de una asociación como Comertia? ¿Es porque se desea o porque otros le empujan a asumir el cargo?
Bueno, todos aquellos que entramos como miembros de Comertia sabemos que, tarde o temprano, habrá que aceptar lo que venga. En este caso, se trataba de asumir el relevo de Javier Cottet en la Presidencia.

A la hora de asumir cargos…
No, no crea que aquí se plantean candidaturas, ni luchas internas de ningún tipo para ser presidente. Hay que tener en cuenta que, aunque pueda sonar redundante, el máximo cargo de una entidad como Comertia no tiene carácter presidencialista. Es decir, somos un colectivo que tomamos decisiones de manera conjunta, y la figura del presidente se renueva cada 4 años.

Y tampoco ha habido muchos presidentes: Comertia no tiene ni una década
Sí, efectivamente, sólo tenemos nueve años de antigüedad. Los fundadores fueron seis empresarios catalanes con inquietudes parecidas y empresas similares en volumen y especialmente, en filosofía. Hoy, sin embargo, en Comertia, somos ya 52 miembros...

Y este crecimiento en número de miembros se produce a pesar de que se intenta que no haya competencia entre los distintos miembros
Efectivamente, este es un detalle importante. Des de los inicios de Comertia hasta hoy, se ha crecido en sectores y en targets que no estaban representados antes en la entidad. En el fondo, se trata de aportar una cierta exclusividad.

Bueno, ¿Y qué se consigue entrando en Comertia?
Sobre todo, un enriquecimiento en cuanto a conocimientos de lo que otros han experimentado en circunstancias más o menos difíciles, que lo han superado y que pueden compartirlo. Es un intercambio que nosotros hemos tratado de resumir en un lema: compartir para competir.

Pero entonces, ¿una empresa en Comertia puede encontrar refugio y ayuda si las cosas se ponen feas?
Bueno, no se trata de eso. Lo que se busca es sinergia en cuanto al poner en común el conocimiento de cada uno, con franqueza, sin ningún reparo en explicar la verdad de lo que se ha vivido y de ahí, sacar conclusiones y aprovecharlas.

¿Incluso ahora?
¿En tiempos de crisis quiere decir? Por supuesto, más que nunca. En estos tiempos hay que aprovechar las oportunidades que se presentan, que no son pocas. Aquello que se dice de que los problemas son oportunidades que se presentan en ropa de trabajo es muy cierto, créame.

Entonces, debe haber cola, entonces, para entrar en Comertia
Bueno, hay que cumplir unos requisitos y no hay tantas empresas que los puedan reunir con facilidad.

¿Cómo cuales?
Bueno, en primer lugar debe ser una empresa familiar, que haga retail, es decir, que venda directamente al consumidor. Debe facturar al menos 3 millones de euros, y tener una plantilla mínima de 25 empleados y 3 puntos de venta.

Entendemos, pues, que estamos ante un auténtico lobby. ¿Y cuáles son sus objetivos?
Bueno, pues de entrada que se reduzca una de las grandes lacras de esta sociedad: la burocracia. Pretendemos que la estructura legal se reduzca, como mínimo a la mitad. No puede ser que para tener que hacer cualquier paso con la administración haya que rellenar papeles, y tener en cuenta un sinfín de normas y cláusulas que a veces incluso resultan contradictorias unas con otras.

No sé si es una batalla perdida…
Aunque así sea, tenemos que luchar por ello, porque al fin y al cabo son las empresas, la iniciativa privada la que saca adelante un país. Y por tanto, aquellos que legislan tienen esta gran responsabilidad, y diría mucho de ellos si aquello que en las leyes se expresa en un párrafo se pudiera expresar en una sola línea.

¿Qué más?
Pedimos que haya una exención de impuestos para las empresas que reinviertan sus beneficios. Porque una cosa es repartir dividendos y otra, aplicar ese dinero a la empresa, invirtiendo en tecnología, en innovación… Este dinero no debería tributar.

Oiga, parece que lo tienen claro
Y aún hay más. Pedimos libertad de pacto en los plazos de pago cuando no existe una situación de dominio de mercado. Una ley reciente, hecha, imagino con buena intención, pero pensando en empresas que tienen abuso de su posición dominante, perjudica al resto, que se obligado a acortar pagos cuando muchas veces no resulta posible.

Ese es un tema complicado que difícilmente contentará a todos a la vez
Bueno, y luego está la administración, que debería ser la primera en aplicarse en el tema de la rapidez en los pagos. La burocracia es terriblemente lenta y más ahora, con una crisis que también afecta a los organismos públicos, sean del sector que sean.

Ya que estamos puestos, ¿qué más?
Pues otros sectores, por ejemplo, que compran en junio para vender en diciembre. Me refiero a todo el sector del juguete, que juega con unos márgenes de tiempo demasiado largos. Creo que deberían pagar a los proveedores a los tres meses y no después de las campañas de Navidad y Reyes, que pueden alargarse hasta los seis meses.

¿Añadimos alguna cosa más?
Pues ya que hemos empezado, creo que podríamos hablar de la notable que habría que hacer en todo aquello que se refiere al fraude y a la ilegalidad. La economía subterránea hace mucho daño a aquellos que tratamos de cumplir con todo lo que se nos exige. Así que habría que fomentar un mayor número de inspecciones, más rotundidad en la persecución de la ilegalidad y más efectividad en esa batalla. Y no olvidar que deberíamos tener más armas para luchar contra el absentismo injustificado del personal.

Esto último es porque, según se dice, la gente que trabaja hoy en retail, no tiene vocación y menos aún motivaciones
Pues yo siempre he dicho que atender a un cliente es lo más divertido que se puede hacer con la ropa puesta... Creo que hay gente que llega al comercio buscando esta profesión y otros que aterrizan en el sector por casualidad. En ambos casos, creo que  aquella persona puede llegar a hacer de la venta, de la atención al comprador, su auténtica profesión y es más, seguro que si se esfuerza un poco, puede pasárselo muy bien trabajando. Pero siempre habrá quien no se lo acabe de creer, claro...

En la empresa familiar, ¿los miembros de la familia ayudan o más bien molestan?
Creo que la familia tiene que estar implicada en la empresa, lo que no significa que, ineludiblemente, deban estar trabajando en ella. Si se está preparado para cubrir un puesto, está bien, pero si no es así, mejor es que ese rol lo ocupe alguien de fuera que pueda desempeñarlo con profesionalidad.

De un modo u otro, parece que esto de vender hay que llevarlo en la sangre
Hace ya muchos años que el tema está inventado y donde estamos en el Mediterráneo, es una zona en la que desde siempre el comercio ha sido muy activo. Los fenicios, los griegos, los romanos… todo cambia pero en el fondo, todo vuelve al mismo sitio. Y en el comercio, pueden variar muchas cosas, pero seguiremos siendo entes consumidores, que necesitarán ser asesorados más o menos en sus compras, y que saldrán con esa sensación de satisfacción tras una compra deseada.