Directora General de Guxens & Asociados

Mireia Guxens

Seguro de uno mismo

“Para encontrar un buen perfil hace falta algo más que un currículum”

La grafología es para Mireia Guxens un elemento que puede ayudar a encontrar un perfil correcto.

Martes, 02 de Diciembre de 2008
Las empresas headhunters, conocidas hace poco como cazatalentos, hacen una peculiar labor de celestinaje: se dedican a encajar perfiles de gente que tiene que ser válida, muy válida, a empresas que la necesitan. Por ello, no sólo se requiere un buen currículum y una buena entrevista: entran muchos elementos psicológicos que hay que tener en cuenta. Hoy hablamos con Mireia Guxens, la Directora General de Guxens & Asociados.
“Ser headhunting significa estar muy seguro de uno mismo, porque en el fondo, estás  proponiendo a una persona cambiar de trabajo. Así que si le embarcas a un destino que no va con él estás jugando con fuego”

“Hay muchos elementos que pueden ayudar a encontrar un perfil correcto en una empresa: un buen currículum, una entrevista cara a cara, pero hay otros que también debemos tener en cuenta”

“Hay mucha gente que tiene muy claro que estas épocas turbulentas económicamente, son para iniciar proyectos, cuidar bien al personal que es válido y fidelizarlo para que puedan responderte”
El mundo del headhunting es relativamente nuevo.   
Y más en nuestro país. Yo llevó en este mundo casi dos décadas, desde principios de los ochenta. Al principio era difícil llegar a entender el concepto, y más, y ahora casi resulta ridículo, al ser mujer y más joven, tenía problemas para desarrollar mi trabajo

¿Me está diciendo que no la tomaban en serio?
Pues sí. A la hora de entrevistar a los directores generales, a la propia secretaria del cargo le parecía que no era muy profesional. Era duro, pero por suerte ahora han cambiado mucho las cosas. 

Pero la esencia es la misma: un headhunting debe creer mucho en lo que hace.
Sí, ser headhunting significa estar muy seguro de uno mismo, porque en el fondo, estás  proponiendo a una persona cambiar de trabajo. Así que si le embarcas a un destino que no va con él estás jugando con fuego.

Bieno, todo el mundo se juega algo. 
Sí, en este caso, todas las partes nos jugamos mucho y como estos servicios son intangibles, hay que cuidarlos mucho. Siempre que se busca una posición de primer nivel, busco tener una reunión con cada uno de los miembros de la comisión de la empresa, y esto son factores que se deben transmitir al candidato porque debe saber lo que se va a encontrar.

¿Qué cree que aporta de distinto a sus clientes?
Siempre digo que nuestra diferencia está en el trabajo que el cliente no ve. Es decir, toda la labor que va desde que te llevas a tu casa el encargo que te acaban de hacer hasta que le presentas el candidato. Esta labor de búsqueda requiere muchas acciones, la más importante de las cuales, asegurar al cliente que es lo mejor que le puede convenir.

Y esto requiere tiempo, claro.

Tiempo y dedicación. Después tenemos un diferencial añadido, que es la petición de referencias que siempre hacemos con entrevistas personales. No es lo mismo hablar con una persona mirándole a la cara que por teléfono, porque cuando vas a ver a la gente puedes captar muchos detalles que la simple conversación a distancia te impide. 

Un detalle interesante. 

Sí, lo aprendí de un partner alemán, que ya está jubilado, y me pareció que era muy revelador, porque aporta datos que de otro modo hubieran pasado más desapercibidos.

Hábleme de cómo están organizados. 
Tenemos una empresa asociada en Madrid y en Barcelona somos 3 consultores. Pero no estamos sectoralizados, porque pienso que es contraproducente. El colectivo de personal directivo, es por supuesto mucho más pequeño que la plantilla total, y no todo está en Madrid o Barcelona. Así que uno puede ir a buscar en Canarias, por ejemplo, y si se tiene un compromiso con diferentes empresas, pues el mercado te limita mucho, y no corren tiempos para marcarse demasiadas limitaciones. 

Ahora estamos en un momento en el que habrá más gente a la que colocar…
Sí, por supuesto. Pero también debes tener otro sitio donde puedan encajar perfiles porque pueden ser personas muy válidas que tienen muchas posibilidades de ser reubicados. Por esto lo que nosotros hacemos es cumplir con las demandas de un cliente.

¿Mantienen contacto personal con aquellos que se ofrecen?

El tiempo no nos lo permite. Sí que procuramos analizar todos los perfiles disponibles, pero es imposible llegar a todos. A no ser que el cliente te lo pida, no lo tenemos impuesto como norma, porque resultaría mucho trabajo. Aunque sí, nos gustaría. Sería genial poder hacerlo.

Usted estudió también grafología. 
Sí, es algo posterior a mi formación. Verá, hay muchos elementos que pueden ayudar a encontrar un perfil correcto: un buen currículum, una entrevista cara a cara, pero hay otros que también debemos tener en cuenta. Hace años empecé a contratar un grafólogo para contrastar letras y obtener más información sobre las personas.

Y le gustó. 
Llegó a ser tan interesante que acabé estudiando 3 años de grafología. Creo que es mucho más personal que cualquier prueba o test psicotécnico y es una herramienta muy interesante para conocer mejor a las personas.

Quizá alguien intenta hacer trampa para que le salga una buena letra. 
Créame. Sí, se puede llegar a camuflar la letra, pero es difícil, y la gente normalmente no lo hace. Redactar unas líneas es algo que no incomoda a nadie, y proporciona muchos datos. 

¿Y ha transmitido esos conocimientos a la gente que trabaja con usted?   
No para hacer el análisis, pero sí para tener un primer impacto con esas cuatro líneas de contrato o de firma. La grafología es un complemento y cada empresa requiere perfiles diferentes. Las empresas están formadas por personas y aquello que proporcionamos es otra persona que pueda encajar en la compañía. 

¿Cuesta mucho fidelizar este sector?
Ahora menos que hace unos años. También porque todo va muy rápido, las empresas se guían por resultados ajustados y las aportaciones que hacen los directores generales en las empresas son tremendas. Intensa, pero no muy larga. Así que cuando hay cambios de equipos, la gente confía en servicios externos.

Está bien que se confíe en alguien en tiempos inciertos.

Sí, por supuesto, hay mucha gente que tiene muy claro que estas épocas, digamos turbulentas económicamente, son para iniciar proyectos, cuidar bien al personal que es válido y fidelizarlo para que puedan responderte. 

¿Y con el tema de la crisis, hay algún tipo de demanda especial?
No demasiado. Quizá en el área comercial. Porque en estos estamentos hay más demanda agresiva, pero por el momento no hay diferencias demasiado marcadas. Quizá clientes de confianza piden a veces cosas distintas de lo que es habitual, pero vaya, los cauces convencionales es lo normal. 

¿Tiene algún reto personal o ya los ha cumplido todos?

Bien, tengo uno que me queda por hacer, y que alguno de mis partners extranjeros ya ha hecho: la búsqueda a nivel mundial. En España mandamos poco y las decisiones de este tipo se toman en otros países, pero creo que estamos suficientemente capacitados para ello. 

Usted querría que gente de aquí pudiera ir a otros países. 
La idea sería esta, pero lo cierto es que nuestra cultura es algo distinta que en el extranjero. Aquí tenemos un problema de movilidad familiar: somos muy caseros y no nos gusta desplazarnos continuamente para trabajar en distintos sitios. Así que puede ser que el profesional sí esté dispuesto a marcharse, pero el tema familiar acaba pesando demasiado.

Es otro modo de pensar.
De acuerdo, pero nos tenemos que ir poniendo las pilas en este sentido porque sino estaremos siempre a la cola. Y además hay otro problema: los idiomas. Hay mucha gente menor de 40 años que aún no domina suficientemente otros idiomas, y esto es grave. De acuerdo que tampoco tenemos muchas oportunidades para practicarlo si estás en un determinado entorno, y también cuesta mantener la fluidez. Pero estamos mal en este tema. 

¿Cuáles son ahora los títulos más demandados?
Hoy por hoy, los ingenieros. Es la titulación perfecta.