Socio Fundador de Drivania Internacional

Gerard Martret

Actitud y entusiasmo

“El secreto para progresar es cuestionárselo todo continuamente”

Gerard Martret apuesta por saber retener el talento y es partidario de que el valor que uno tiene es el que se tiene en casa porque, al fin y al cabo, es el valor que tiene la empresa y lo que se debe potenciar

Martes, 02 de Diciembre de 2008
Aunque el mundo ha empequeñecido a pasos agigantados estos últimos años con las nuevas tecnologías, el cara a cara continúa siendo esencial, así que los viajes también. Drivania Internacional es una empresa joven, formada por tres hermanos, Gerard, Osvald e Igor, que se dedica al alquiler de vehículos con conductor. Con un equipo de 25 personas, recursos tecnológicos de última generación, y más de 2.000 chóferes en más de 80 países, Drivania Internacional ha empezado una expansión imparable. Hoy hablamos con uno de los tres hermanos, Gerard.
“Si las personas que están trabajando contigo son partícipes de un mismo proyecto y participan en cualquier campo en que estés involucrado, ese es el valor que tiene la empresa, es aquello que debes potenciar”

“No hace falta tener carreras y másters para ganarse la confianza de los inversores. Creo que la actitud es esencial. Y si uno es inquieto, tiene ilusión, y se tienen ganas de hacer cosas, pienso que ya se tiene mucho ganado”
Usted empezó el negocio desde cero.
Sí, a mi me gusta empezar los proyectos cuando no hay nada decidido, porque la libertad es mayor. Y cuando la idea ya empieza a materializarse trato de no perder nunca el punto de vista exterior, global, como si fuera un todo. Ha habido momentos cruciales en esta empresa, que creo que si no hubiéramos tenido esta visión, si no hubiéramos viajado, ni tomado según qué decisiones, nos hubiéramos quedado con una gestión muy localista. Nuestra característica principal es que somos una empresa con una dimensión de 2.000 chóferes en todo el mundo. Y no lo gestionamos con 200 personas sino con muchas menos, 25. 

¿Y cómo lo han conseguido? 
Pues moviéndonos mucho, cuestionándonos continuamente si aquello que hacíamos era lo mejor para el negocio.

Partirían con alguna ventaja. 
Lo que estaba clarísimo era que no podíamos comprar coches, hubiera sido empezar muy mal. Cuando era chofer, hace casi 10 años, me di cuenta de que el mayor problema en este gremio es la gestión de las horas de garaje y la rentabilización de una flota. Esto sucede mucho hoy: en las empresas de misión ejecutiva que compran aviones acaba siendo una mala inversión, porque cuando tienen el avión tienen que rentabilizarlo.

Y esto cuesta mucho dinero. 
Sí, en este negocio se asume una deuda tan grande, que la inversión que se puede realizar en marketing o nuevas tecnologías es muy baja, a no ser que se tenga un inversor detrás muy fuerte. Así que el modelo de nuestro negocio es el de Manage Jets, una empresa de aviación que no compra aviones, sino que son adquiridos por los propietarios de la flota que tienen una parte del todo. 

Y cuando entró en este negocio, ¿tuvo en seguida los medios para ponerlo en marcha?
Lo que hice fue un viaje a París porque allí el mercado está muy desarrollado. El mercado está dominado por una gran empresa, fundada en 1921 que ha llegado al techo de su crecimiento. Así que pensamos que la clave era crear un tejido de chóferes, que el vehículo lo puedan comprar ellos mismos o la cooperativa, y nosotros nos ocupamos de todo lo demás: crear una marca y gestionar todo lo que esa persona no es capaz de hacer. Así que creamos una marca global que da un servicio a un viajero global a través de un servicio local.

Y así empezó. 
Me fui a Las Vegas y empecé a hacer contactos. Tengo la suerte de tener unos conocidos en Los Ángeles que me facilitaron un servicio para una cantante. Y ahí empezó todo. Esta gestión me dio mucho trabajo y gracias a esto, pudimos montar con mi hermano la empresa. Estuvimos un tiempo en un trastero de 15 m2 en Olesa, pero al tercer año empezamos a crecer. 

Pero a partir de ahí deben de ir a buscar algo más.
Sí y en ello estamos. Hace 2 años vimos que el objetivo era el sistema de reservas, porque el problema de nuestro negocio es que, la mayor parte del tiempo, lo que hacemos es cotizar nuestros servicios. Lo que hacía falta, pues, era un equipo de personas muy grande y pensamos en un sistema que cotizara en tiempo real. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que todas las rutas que había que cotizar tenían que ser fijas, en posicionamientos fijos, y por lo tanto, para poner precio a un servicio lo que había que hacer era introducir el servicio en sí.

Y entonces es cuando…
Sí, cuando apareció el Google Maps, y pensé que era la solución, porque si sacábamos de ahí el concepto distancia-tiempo, esta información nos servía a nosotros para integrarla dentro del algoritmo, donde el operador global, que tiene unos servicios más cercanos a una ruta, puede darnos el precio de un servicio sólo con esas variables, permitiéndonos localizar incluso el garaje más cercano de la ruta. Esto que parecía imposible hace un par de meses, ya es una realidad. Y estamos cotizando servicios en todo el mundo en tiempo real.

¿Y tienen algún tipo de ayuda?
Con este sistema salimos a buscar un inversor privado. Lo que hemos creado ahora es un poco el Amadeus del transporte, es decir, un transporte charter que puede ser cotizado a medida del cliente de forma automática, y sin necesidad de recibir una cotización. Es como lo que ha hecho, por ejemplo, Virgin con Virgin Charter. Pero nosotros hemos hecho que el sistema sea totalmente autónomo: entramos las tarifas en un algoritmo universal, lo que nos costó un poco, y que coge de Google la distancia y el tiempo, y te da un precio cada vez que se quiera un servicio en menos de un segundo. Sea donde sea.

¿Es una buena época ahora para este proyecto?
Creo que sí. Ahora todo el mundo habla del I+D, y esto está muy bien, pero lo que pasa es que vamos un poco tarde. Creo que nos estamos equivocando en el hecho de hablar del potencial y no del resultado, y con ello me refiero a la propuesta del Conseller Huguet (conseller d'Innovació, Universitat i Empresa de la Generalitat de Cataluña) de destinar dinero para la inversión I+D. Sólo se habla de capital que se dispone para hacer esta inversión y no del resultado o de quién es potencialmente hablando la persona o empresas más preparadas para destinar este dinero. Pero ya hay empresas que han hecho los deberes, que ya están haciendo investigación desde hace tiempo. Sin embargo, hay una cuestión de fondo, que es el talento.

¿Qué es lo que ocurre con el?
Bien, pues creo que el problema es que falta talento. Por un lado, no se retiene porque aquellos que tienen van a probar fortuna a otros países. Y por otro, no se recupera ni se crea. El talento que se nos ha ido no vuelve porque aquí no los reclaman y tampoco estaría bien compensado.

¿Y cómo se crea el talento desde una empresa como la suya?
Todo el valor que uno tiene es el que se tiene en casa y, si no tienes recursos, tienes personas y este es el valor que debes potenciar. Si las personas que están trabajando contigo son partícipes del proyecto y participan en cualquier campo, ese es el valor que tiene la empresa, es aquello que debes potenciar.

A usted además le queda tiempo para ser Vicepresidente de la AIJEC.
Sí y lo más valioso es la información que compartimos con los miembros de la AIJEC (Associació Independent de Joves Empresaris de Catalunya). Allí he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente y aún hay mucha más que no está metida y creo que sería interesante que también se implicara.

¿Su juventud es quizá un obstáculo a la hora de buscar inversores?
Para los inversores el riego es mayor y lo entiendo, porque están trabajando quizás con gente como yo, que me falta sólo una asignatura para acabar la carrera y que no tengo un ESADE o un IESE. Pero somos personas inquietas, y es un tema de actitud. Y cuando hay hambre, ganas de hacer cosas e ilusión, pienso que ya se tiene mucho. Creo que al principio es normal que cueste encontrar inversores, así que lo que tenemos que hacer es trabajárnoslo para hacérnoslo valer. 

El entusiasmo es esencial.  
Sí, y es algo ya familiar. Esta es una empresa de las de toda la vida, en la que se fomentan valores como el trabajo y el respeto. Con mis dos hermanos, Osvald e Igor, las discusiones para aportar lo mejor a la empresa son frecuentes, pero como todos trabajamos para el mismo objetivo, al final el ego queda lejos. Y como cada uno tiene su papel, nos entendemos muy bien.

¿Se entienden bien con sus clientes?
Somos intermediarios de personas de alto nivel y de sus secretarias, que son muy exigentes, y chóferes que tienen su manera de trabajar de cada país y que el cliente para ellos es el pasajero. Hemos de ser intermediarios y muy diplomáticos entre unos y otros porque aquí hacemos gran parte de la gestión, es decir, reserva y cotización del servicio como el seguimiento del servicio en tiempo real y la facturación. Y para entendernos bien nos hacen falta personas que tengan una gran mentalidad y dominio de lenguas.