Fundador de Ingenia-CAT

Marc Vila

Apuesta por el I+D

“El espíritu emprendedor se lleva dentro”

Marc Vila explica, entre otras cosas, que en un campo tan reducido como el suyo, cree que pueden considerarse estar entre los 5 mejores a nivel mundial.

Martes, 16 de Diciembre de 2008
No es muy frecuente que una empresa esté gestionada exclusivamente por ingenieros, y aún menos que puedan desarrollar con éxito y en un período de tiempo tan corto (3 años), la tecnología para controlar motores eléctricos con una precisión total. Pero este es el caso de Ingenia-CAT, una empresa barcelonesa que empezó como una afición, y cuyos componentes, procedentes de otras empresas, se unieron para un proyecto común. Hoy hablamos con Marc Vila, uno de los fundadores.
“Cualquier cosa, por pequeña que sea, necesita un esfuerzo. Y creo que hay que esforzarse en conseguir aquello en lo que uno cree. Aunque pueda parecer al principio muy difícil de lograr”

“Trabajas en proyectos a largo plazo pero estás en constante evolución. Y cuando se diseña por primera vez, el terreno es desconocido, pero a medida que te familiarizas con él, ya vas anticipándote a posibles extensiones que en aquel momento no puedes desarrollar”

“Deberíamos ser un país de I+D y yo apostaría por eso. A nivel estatal hay interés, porque creo que este tipo de iniciativas fomentan un sector que no anda muy sobrado de iniciativas de este tipo”
Hizo el proyecto de fin de carrera en los Estados Unidos. ¿No le tentó quedarse allí cuando terminó?
Bien, me pasó lo que mucha gente cuando se forma allí: desde un punto de vista tecnológico es muy, muy interesante trabajar en los Estados Unidos, porque las oportunidades son muchas y las posibilidades infinitas. Pero también está el digamos “factor humano”. El modelo de vida americano no me interesaba y por este motivo regresé.

¿Podemos concretar más?
Creo que somos mucho más distintos de lo que creemos, aunque estemos inmersos en una misma cultura. Intentaba ir sin prejuicios, lo reconozco, pero el modelo social no acababa de encajar conmigo. Es algo difícil de explicar pero creo que fácil de entender. Además, volví justo después de los atentados del 11S, cuando el país estaba en estado de shock y la gente, bien pienso que todos, estábamos muy alterados. Eso me reafirmó en la idea de querer volver a mi país.

La diferencia profesional entre los Estados Unidos y Europa en general debe ser notable. 
Hay que reconocer que su I+D es mucho más potente allí que aquí, aunque no desvelo ningún secreto, claro está. Estamos bastante lejos de la tecnología, del método de trabajo y de los resultados americanos. Ellos apuestan mucho por los nuevos talentos y las nuevas empresas y su actitud desacomplejada en tomar decisiones es lo que, en cierto modo, les ha hecho grandes.

¿Cuál cree que debe ser la visión que un Ingeniero en Telecomunicaciones debe tener de su campo?
Pienso que depende del sector en el que te mueves. Yo por ejemplo, tuve una visión global en un proyecto de imagen y ahora estoy trabajado en un campo que no tiene nada que ver. Sí que existe la opción de la especialización, claro está, pero creo que las ingenierías dan suficientes herramientas para poderse mover en cualquier ámbito y no cerrarse exclusivamente en uno. 

Y luego, está cierto espíritu emprendedor.
Creo que se lleva dentro. Desde pequeño me ha gustado hacer aquello en lo que creía. 

Pero, ¿cómo pueden llevar una empresa sólo ingenieros? 
¿Se refiere a que en nuestro equipo no hay ningún “empresario”? Bien, para empezar debo decirle que somos una empresa muy pequeña. Hemos ido cogidos de la mano de instituciones públicas, de modo que la formación de MBA la hemos tenido durante el día a día y en Barcelona Activa nos han ofrecido mucha formación más empresarial. Creo que de este modo, hemos ido supliendo las carencias que al principio tuvimos por nuestra falta de experiencia.

¿Y cuál es su factor diferencial?

Somos una empresa especializada en el diseño, la concepción, y el desarrollo de productos para el control de motores eléctricos. Ya sabemos que un motor eléctrico lo podemos encontrar en cualquier sitio, desde un robot hasta un coche. Pero su tecnología, naturalmente, ha cambiado extraordinariamente en los últimos años, y esto implica la necesidad de una placa, que controle este motor para poder ofrecer la máxima precisión posible. Nosotros hacemos esta placa, pero también nos encargamos de la programación que contiene y de la aplicación que la gestiona.

Y esto se habrá ido complicando, claro.

Por supuesto. Nos hemos dado cuenta de que cada vez más crecen las aplicaciones en las que el motor es más importante. Por ejemplo en la robótica de servicios la precisión es fundamental. Así pues, hay un aumento de las aplicaciones que necesitan precisión en el control del motor y, por otro lado, un natural progreso en la tecnología.

¿Dónde están sus competidores?
Nuestros competidores, que ofrecen prestaciones similares a la nuestra, los podemos encontrar en Estados Unidos, Suiza, Alemania o Israel. Esta es la competencia que consideramos directa a nivel mundial. Pero en este campo tan reducido, creo que podemos considerarnos entre los 5 mejores a nivel mundial.

Una posición que deben mantener.
Sí, y por ello luchamos para no quedarnos obsoletos. Hemos estado dos años desarrollando el proyecto y una vez terminado, ya estamos pensando en una nueva versión. Verá, cuando se diseña por primera vez, el terreno es desconocido, y a medida que te familiarizas con él, ya vas anticipándote a posibles extensiones que en aquel momento no puedes desarrollar. En nuestro nivel, el electrónico, lo que es físico, la placa, te permite mucho recorrido, y sólo hace falta que se cambie la programación interna para poder seguir evolucionando.

¿Y hay mucha demanda en ello?
Bien, nos han venido proyectos que nos han interesado mucho, como por ejemplo con la Agencia Especial Europea, y por suerte, esto irá a más.

Parece que hay que tener mucho talento para esto. 
Es una carrera dura, no lo negaré, pero cualquier cosa, por pequeña que sea, necesita un esfuerzo. Y creo que hay que esforzarse en conseguir aquello en lo que uno cree. Aunque pueda parecer al principio muy difícil de lograr. 

¿Y aquí? ¿Hay talento?
Bien, lo que yo veo es que quizá los estudiantes de hoy en día tienen algo menos motivación que cuando yo era estudiante, hace unos 10 años. Esta es la percepción que tengo. Hay excepciones, claro está, pero a muchos les cuesta.

¿Y tienen que ir a buscarlos fuera?
Hay muchos programas que te ayudan a incorporar talento de fuera, pero no nos interesa. Por lo que necesitamos en el nivel de ingeniería que requerimos, tenemos cantera de sobras y si se puede dar oportunidad a los que están aquí, creo que no hace falta que recurramos a otros. 

Y a nivel internacional, ¿Cómo trabajan?

De hecho tenemos una internacionalizaron hecha a medias, con distribuidores de las placas electrónicas en los Estados Unidos, en Canadá, Francia, Italia, Gran Bretaña… 

¿Y cree que somos un país que podríamos potenciar la investigación y la innovación?

Claro que sí. Deberíamos ser un país de I+D y yo apostaría por eso. A nivel estatal hay interés. La Generalitat de Cataluña, por ejemplo, nos ha ayudado desde el principio, y creo que este tipo de iniciativas fomentan un sector que no anda muy sobrado de iniciativas de este tipo. 

¿Y en su tiempo libre? ¿Es ingeniero las 24 horas?
Claro, el espíritu emprendedor acaba mezclándose con las aficiones y la vida personal.  Y como nos hemos dedicado profesionalmente a algo que era una especie de hobby, pues, aún más.