Directora General de Franet

Francisca Balaguer

Lo esencial, la efectividad

“Es el día a día el que te lleva al éxito o al fracaso, no una sola acción”

Francisca Balaguer es de la opinión que el empresario debe recompensar el buen trabajo y el buen servicio. Uno de los estímulos que ofrece a los trabajadores es la parte económica.

Martes, 13 de Enero de 2009
No siempre los protagonistas de Feedback Today deben ser abogados, consultores o ejecutivos. Ningún sector relacionado con el mundo de la empresa nos es ajeno, porque en cualquier estructura económica podemos extraer lecciones que podemos aplicarnos. Hoy presentamos un ejemplo vinculado al sector terciario, el de servicios: Franet, una empresa de limpieza con 15 años de vida que ha sabido reinventar una función considerada hasta hace poco tiempo secundaria. Hablamos con su fundadora y directora general, Francisca Balaguer.
“Nosotros empezamos ofreciendo algo que también resulta esencial en cualquier transacción comercial: confianza. Confianza en que haremos un buen servicio. Y que lo haremos rápido”

“Cuando se empieza un proyecto empresarial, sea quien sea, no te ayuda nadie, así que es el día a día el que te lleva al éxito o al fracaso” 

“Estamos en un sector fácil, en el que cualquier persona que sepa limpiar y pasar la máquina de abrillantar, ya puede crear una empresa sin tener los permisos correspondientes. Pero debe haber algo más”
Hay muchas empresas de limpieza. ¿Cuál cree que es su sello diferencial?
Es muy difícil contestar a esto. Tratamos de hacerlo lo mejor posible, y el hecho de que aún conservemos nuestro primer cliente dice bastante de nuestro método de trabajo. Creo que lo esencial, en esta y en cualquier empresa, es la efectividad, y en nuestro caso en concreto, somos conscientes de que la maquinaria no llega a todos los rincones, así que buscamos un grupo humano especializado en ello para que quede todo a satisfacción de aquel que demanda nuestro servicio. Y esta obsesión por la limpieza y la perfección nos hace ganar enteros.

El grado de fidelización es importante. Pero, ¿es fácil tal y como están las cosas hoy en día?
Mire, yo he tenido clientes que después de un tiempo de trabajar con nosotros se han ido, pero han acabado volviendo. Esto significa que estamos en un sector fácil, en el que cualquier persona que sepa limpiar y pasar la máquina de abrillantar, ya puede crear una empresa sin tener los permisos correspondientes. Pero debe haber algo más. Nosotros empezamos ofreciendo algo que también resulta esencial en cualquier transacción comercial: confianza. Así que cuando tenemos un cliente nuevo, lo primero que hacemos es que durante los 3 primeros meses hacemos una limpieza a fondo totalmente gratuita.

Lo que comentaba antes de la efectividad. 

Hace 6 años que no buscamos clientes, son ellos los que lo hacen. Y para mí, esto es un orgullo, así que creo que soy una privilegiada en este sector. Pero tengo muy en cuenta que no se debe apostar a un solo caballo. Soy partidaria de que una casa se aguanta por muchos pilares pequeños, no uno que sea grande.

Y esta casa se ha hecho ya grande… 
Sí. Hoy tenemos a 1.000 clientes, una flota de 9 vehículos y 48 personas trabajando.

En este tiempo, ¿ha cambiado el perfil del trabajador?
Sí, por supuesto. Ha cambiado todo bastante. Pero la esencia continúa siendo la misma. El empresario debe recompensar el buen trabajo y el buen servicio. Creo que los  trabajadores de Franet están contentos, y en parte se debe a que uno de los estímulos que ofrecemos es evidentemente la parte económica. Pero no es la única. Todos están asegurados y se les compensa el día festivo trabajado con el equivalente de las horas correspondientes o pagando esta labor. La mayoría de nuestros trabajadores tienen muy claro algo qué caracteriza nuestro sector: cuanto más se trabaja, más se gana.

¿Y le sale a cuenta tener a todos sus trabajadores asegurados?
Por supuesto, aunque económicamente sea un esfuerzo impresionante. Piense que en una empresa de servicios el coste más alto acostumbra a ser el de la seguridad social de los trabajadores. Pero en mi caso, quiero estar muy tranquila.

Debe ser un sector en el que deben abundar inmigrantes. 

Pues sí, hay de todo, aunque podríamos decir que esta empresa es internacional (risas). Tenemos a senegaleses, ecuatorianos, chilenos -uno de ellos desde que empezamos, hace quince años- y españoles, por supuesto. Son buena gente, aunque como en cualquier empresa, hay problemas. A veces no encuentras a quien pueda sustituir a alguien y tiene que ser una misma la que coja los bártulos y se ponga a limpiar. No se me caerán los anillos por eso.

Pero supongo que deben ir con mucho tiento a la hora de contratar. 
Por supuesto. Contratamos al personal con mil ojos. Y es que la mayoría de los trabajadores pertenecen a una clase social que no es precisamente alta, y hay que ir con cuidado con los sindicatos. Al principio lo pasaba muy mal, lo admito, hasta que descubrí que una de las soluciones es pagarles bien para que estén contentos.

Esto es porque tiene la responsabilidad de pensar que su empresa no debe fallar nunca ni en ningún sitio.
Bien, es así como pienso. Creer en el trabajo bien hecho y en la responsabilidad. Y partiendo de cero. Nosotros, por ejemplo, empezamos en una habitación de mi casa, más tarde alquilé un despacho, luego tuve un local pero se me quedó pequeño, y al final estamos en un sitio en el que nos caben las oficinas, el almacén, con todo el material que se requiere, y el espacio para aparcar la flota de vehículos.

Ustedes básicamente se dedican a las grandes superficies.

Sí, aunque también tratamos comunidades de propietarios, empresas, despachos, e incluso párkings. Con el tiempo tienes un control de todo aquello que puedes hacer, y no te asusta el volumen de trabajo. Creo que una de las ventajas que vas adquiriendo es que no me agobia el trabajo: si me viene un cliente que tiene un parking de 2.000 plazas le puedo decir en seguida lo que cuesta.

Y alguien tan emprendedor como usted, ¿no ha tenido la necesidad en este tiempo de embarcarse en otro proyecto?

Quizá sí que me lo he planteado, pero tampoco puedo olvidar que nos vamos haciendo mayores. Creo que ya he hecho bastante, y la empresa me lleva mucho tiempo. Quizá si tuviera 10 años menos aún les daría vueltas.

Hablamos de la crisis. ¿Le afecta?
Creo que nos afecta a todos, pero no podemos olvidar que no a todos por igual. En mi caso, por ejemplo, tengo suerte. Sólo hemos tenido 2 clientes de baja, y uno de ellos plenamente justificado: pertenece al sector del motor.

Pero en estos 15 años habrá vivido otras coyunturas económicas.

Cuando empecé las cosas estaban difíciles, para qué negarlo. Al dar los primeros pasos en un proyecto empresarial, sea quien sea, no te ayuda nadie, así que es el día a día el que te lleva al éxito o al fracaso. Mire, al principio de todo, fui al banco a pedir una tarjeta de crédito por valor de 125.000 pesetas. Me la denegaron, pero al cabo de 6 años, iban persiguiéndome para que trabajara con ellos.

Hasta cierto punto es lógico.
Fue entonces cuando les dije que no los necesitaba. No me habían ayudado entonces cuando lo necesitaba, así que ¿para qué recurrir a ellos?

Se toma personalmente muy en serio su trabajo.

Creo que no hay otro modo de actuar. Me he dedicado en cuerpo y alma a mi empresa, y mi obsesión ha sido aportar un buen servicio y hacer que todo vaya sobre ruedas. Creo que el esfuerzo se ha visto recompensado. Los clientes están satisfechos, los trabajadores también. Y yo también, por supuesto. 

Y además, todo queda en casa. Porque Franet es una empresa familiar.

Bien, a medias. Hace sólo 2 años que trabajan aquí. Mi hijo mayor es el director financiero y también se dedica a la parte laboral y administrativa, y el mediano es el comercial y se dedica también a la facturación. Así que si mis hijos quieren continuar con la empresa, yo les ayudaré en lo máximo.