Técnico de ocupación, Associació d'Amics de la UPC

Juli Boned

Compromiso con la organización

“Siempre hay oportunidades en tiempos de crisis”

Juli Boned asegura que no todo debe conseguirse de un modo rápido. Dice que se debe pensar en una progresión de unos 5 años para poder observar un notable aumento de sueldo y condiciones.

Martes, 27 de Enero de 2009
Estamos todos de acuerdo en que no estamos atravesando precisamente el mejor momento económico. Por ello es una buena ocasión para replantearnos qué es aquello que podemos mejorar cuando el temporal amaine y las prisas, una vez más, nos impidan analizar con detenimiento cómo debemos actuar. Juli Boned es técnico de ocupación vinculado a la Universidad Politècnica de Catalunya, y tiene algunas claves que pueden ayudarnos.
“Estamos viviendo la cultura de la inmediatez y parece que todo debe conseguirse a la primera y de un modo rápido. Pero no tiene porqué ser así, y el recién licenciado  piensa que cuando sale de la facultad ya está formado del todo”

“Lo esencial en una empresa no es sólo tener buenos técnicos, sino también que aquellos que trabajan en ella tengan suficiente empatía, de compromiso con la organización como para que den lo mejor de si mismos”

“Temas como la conciliación laboral y personal son importantes pero no esenciales en un trabajo. Y últimamente parece que el discurso de la carrera profesional, la base para entendernos, sea a la baja”
Con entidades como la Associació d’Amics, se percibe la UPC como un campus unitario.  
Sí, aunque admito que la imagen unitaria se percibe mucho más desde fuera que no desde dentro. Y esto sucede porque la politécnica tiene muchas carreras, unas modernas, otras antiguas y aunque están bajo un mismo pabellón todas tienen su propia personalidad e idiosincrasia.

¿Qué tipo de gente recurre a esta Asociación?

Pues mire, tenemos la particularidad de que como asociación no sólo acogemos a antiguos alumnos. También tenemos a estudiantes que empiezan a tener inquietudes para el mundo laboral, así como titulados e incluso provenientes de otras universidades que puedan tener algún interés politécnico. Y ello sin olvidar las empresas y organizaciones.

¿También hay empresas en la Associació?
Por supuesto. Para que se haga una idea, tenemos alrededor de unos 3.500 socios, de los cuales unos 300 son empresas y organizaciones.

¿Y son las que pagan?
Tienen cuotas simbólicas. Nuestro mantenimiento es una especie de relación con un  contrato-programa. De este modo, tenemos 3 vías de financiación: la Universidad, que es la principal, las cuotas de los asociados, y finalmente la participación de determinados programas.

¿Y qué tipo de relación es la que se establece con las empresas?
Para las que no están asociadas, ofrecemos un tablero para colgar las ofertas. Las que colaboran con nosotros, en cambio, tratamos de implicarnos más y ayudarles en su difusión. 

¿Y cómo se articula una asociación como esta?
Bien, tenemos a una Directora General que lo coordina todo. Luego están los servicios orientados a los alumnos en los que se garantiza el trato administrativo que haga falta, pero lo verdaderamente esencial son los servicios que se prestan externamente. Esto implica un equipo operativo que está centrado en el asesoramiento de la carrera profesional, de ofertas, tipos de actividades…

Para encontrar lo mejor. 
Sí, lo que es el equipo técnico es el que presta ayuda a las personas, asistencia grupal, atención con las empresas cuando hacemos gestión de ofertas… en definitiva, ayudarles a que tengan visibilidad dentro del campus mediante un workshop u otras actividades.

¿Y la bolsa profesional es una parte más de su actividad?

Es una parte importante, no podemos negarlo. Es la que más utilizan las empresas y es a través de la que más nos conocen los estudiantes y titulados. Pensamos que lo que le añade valor a esto es tener un asesor que esté apoyando al interesado y que pueda asesorarle con las problemáticas que se puedan tener mientras se busca trabajo o se quiere cambiar.

Pero no parece que los estudiantes de la Politécnica tengan excesivas dificultades para encontrar trabajo.
No quiero dramatizar pero las cosas han cambiado. Vamos a ver, antes de verano, es decir, antes que estallara todo el tema de la crisis, había estudiantes que buscaban trabajo y les costaba algo más de un mes encontrar algo con unos sueldos que rozaban el mileurismo.

Vaya, ni en la Politécnica se libran.
Mire, estamos viviendo la cultura de la inmediatez y parece que todo debe conseguirse a la primera y de un modo rápido. Pero no tiene porqué ser así, y el recién licenciado piensa que cuando sale ya está formado del todo y se encuentra con que lo sueldos que se encuentra están alrededor de los 18.000-20.000 euros brutos anuales. Cierto es que esto no dura demasiado, y a una progresión de 5 años a vista, se observa un notable aumento que en otras carreras quizá no es tan fácil.

La crisis lo habrá cambiado todo.
Probablemente, con la crisis lo que sí ha habido es una bajada de las ofertas, no sólo aquí, sino en casi todas partes. Y hay un doble problema: por un lado, el mercado estaba disparado y había mucha oferta; pero por otro, la producción de titulados más bien tiende a disminuir a nivel europeo. Ingeniería técnica o informática, unas carreras con mucha salida aparecen en un estudio hecho por la Generalitat como carreras con menos alumnos titulados.

Es curioso.
Y con todo el tema de Bolonia habrá cambios. Todo serán grados, pero no se sabe qué diferencia habrá entre un grado y otro. Muchas de las carrereas de aquí están asociadas a atribuciones profesionales, y la titulación y la colegiación determinará que puedas firmar determinadas cosas.

Pero hay trabajo
No está tan claro. Los de telecos, por ejemplo, si quieren trabajar puramente en eso, deberán pensar en marcharse a Madrid o Francia.

La crisis y Bolonia, pues, cambiará muchas cosas. 
Sí, arquitectura y arquitectura técnica, por ejemplo, son carreras que están vinculadas a un sector que está pasando ahora por un mal momento. Y lo que detectamos en otros sectores, a parte de casos puntuales de empresas que sufren regulaciones, es un freno psicológico, es decir, se dan casos como el de parar un proyecto porque no parece del todo imprescindible. Y esto resulta también perjudicial. 

Hay quien dice que el verdadero problema estará después de haber superado la crisis. 

Seguramente. Hay muchos factores que se deben que tener en cuenta para analizar con un mínimo de detenimiento la situación. Estamos muy acostumbrados a la deslocalización, por ejemplo, a términos de trabajo manual, de producción de baja calificación, pero determinado trabajo que podríamos considerar de un cierto estatus está también afectado por esto.

Mientras cunde el pánico es el momento de empezar a trabajar. 

Sí, quizá en estos momentos de crisis es cuando hay que detenerse, analizar lo que estamos pasando y ver en qué podemos destacar, en qué podemos ser más competitivos. Oportunidades siempre hay.

Y más en un mundo globalizado. 
Exacto. Las comunicaciones que tenemos hoy en día nos permiten poder trabajar fuera con todo lo que implica en aspectos como la atención al cliente, por ejemplo. Lo esencial en una empresa no es sólo tener buenos técnicos, sino también que aquellos que trabajan en ella tengan suficiente empatía, de compromiso con la organización como para que den lo mejor de si mismos.

Falta implicación. 
Mire, a la hora de escoger un trabajo hay muchos aspectos que hay que tener en cuenta. Y no sólo el sueldo o las combinaciones de transporte. A mi aún me sorprende que hoy en día se valore sólo la facilidad para acceder al puesto de trabajo. Es decir, de acuerdo, es importante, y estamos en temas de la conciliación laboral y personal. Pero parece que el discurso de la carrera profesional, la base para entendernos, es a la baja. Y esto nos tiene a todos un poco descolocados. Y también a los de Recursos Humanos, claro.