Socio Director del área Laboral de Cuatrecasas

Jordi Puigbó

Barómetro social

“Los ERE’s no son siempre la mejor solución”

Jordi Puigbó asegura que desde su posición puede explicar su experiencia de reestructuración ante el cierre de fábricas, la falta de liquidez y la perdida de facturación en muchas compañías.

Martes, 10 de Febrero de 2009
No exageramos un ápice si afirmamos que Cuatrecasas es una de las firmas de abogados más prestigiosas del país. Su rigor, su exigencia y sus éxitos avalan una trayectoria brillante que no ha hecho más que crecer con los años. Como es lógico, y por la actual coyuntura económica, su Área Laboral bulle estos meses de trabajo, y por ello quiénes mejores que ellos para comentarnos cómo ven la situación de crisis, y  cuáles son sus apuestas que nos permitirán cambiarla. Charlamos con el Director del Área, Jordi Puigbó.
“No se puede pretender que se vayan consolidando derechos y mejoras sociales si la empresa no va bien. Si hay transparencia en el diagnóstico de la situación tienes el 50% del problema solucionado”

“Para los emprendedores siempre hay oportunidades, y más en época como esta. Somos observadores de gente que se mueve, que busca la ocasión para prosperar, de gente que compra en estos momentos para vender dentro de un tiempo”

“la herramienta para afrontar las relaciones laborales en el futuro tiene que pasar por la negociación sindical en la empresa, partiendo de la responsabilidad de los elementos sociales de las dos partes”
Ustedes saben de primera mano como va la economía. ¿Alguna sorpresa?
Pues no. Un despacho laboral como el nuestro es una especie de barómetro de lo que está pasando: si hay operaciones, estamos en las operaciones; si hay OPA’s, estamos en las OPA’s; y si hay expedientes de regulación, estamos en los expedientes de regulación. Y todo esto lo notamos porque se incrementa nuestra actividad. Lo hemos notado especialmente en las áreas contenciosas de litigio concursal. Y en el área laboral, claro, la reestructuración también se ha disparado.

Se han vuelto ustedes más imprescindibles de lo que ya eran.
Mire, si la economía va bien, los despachos de abogados también funcionan. Y si la economía falla, no es que vayamos bien pero tampoco nos va mal. En nuestro caso concreto, por ejemplo, estamos creciendo más. Y es lógico. Si un cliente necesita asesoramiento lo busca en nosotros, y si debe hacer una reestructuración o concurso también recurre a nosotros o a otros despachos. 

Y este les debe legitimar para tener una opinión más o menos autorizada sobre el tema. 
Bien, no exactamente. Nosotros no arreglaremos ni la economía ni las empresas, y por supuesto que no podemos decir a los políticos lo que deben hacer. Sólo podemos explicar nuestra experiencia de reestructuración ante el cierre de fábricas, la falta de liquidez y la perdida de facturación en muchas compañías, como la del automóvil.

¿Y usted cree que los ERE’s son la única solución viable ahora?
Mire, yo de lo que estoy seguro es que si los empresarios se leyeran más el BOE, se darían cuenta de que hay fórmulas de flexibilidad laboral. También es cierto que ya se aplican, hay empresas que en las que se ha visto el problema, se ha compartido el diagnóstico con los trabajadores, se ha sabido negociar y explicar la situación, y se han encontrado soluciones adecuadas. A veces no siempre como quisieran los empresarios, pero ya se sabe que en una negociación todo el mundo debe ceder algo para obtener un bien común. El problema es pues, que no siempre se han hecho bien estos deberes que permitirían soluciones no tan drásticas ni radicales. 

¿Y no hay soluciones europeas que podamos aplicar aquí?
Es difícil porque estamos en una crisis global. Hay diferentes modelos, unos más anglosajones, otros de más relacionados con el liberalismo económico. Hay patrones más continentales como en Francia donde es muy difícil cerrar una planta porque es un modelo de plan social. Nuestro modelo ha sido un poco conflictivo, pero se ha ido negociando y encontrando soluciones. 

Supongo que habrá distintas maneras de aplicar el sistema.
Cada empresa es un mundo y nos faltan datos y experiencia para comparar. Hay modelos distintos en cada país: el nórdico está más orientado a la protección social y la seguridad, por ejemplo, y el tránsito de salida es de un precio más mitigado. En cambio, en España hay un sistema más traumático y la flexibilidad a la que estaban acostumbrados nuestros empresarios estaba derivada en buena parte por la contratación temporal.

Esto cuando no había crisis.
Claro. La bonanza económica hizo que la precariedad convirtiera los trabajadores en estables. Pero con la crisis, las cosas han cambiado.

¿Cuál cree que será el modelo laboral de este siglo?
Francamente, no podría decírselo. De hecho, si hace 8 meses nos hubieran dicho que quebraba Lehman Brothers, y que los bancos tendrían que recorrer al Estado para salvarse, nadie lo hubiera creído. Por lo tanto, no sé qué puede llegar a pasar de aquí a 8 meses, pero creo que mucho peor no vamos a ir. Tampoco pienso que nos dirijamos a un cambio de la estructura laboral europea tan diferente.

Pero cambios habrá.
Sin duda. Tengo claro que la herramienta para afrontar las relaciones laborales en el futuro tiene que ser la negociación sindical en la empresa, partiendo de la responsabilidad de los elementos sociales de las 2 partes. Creo que no se puede pretender que se vayan consolidando derechos y mejoras sociales si la empresa no va bien, y por tanto, si hay transparencia en el diagnóstico de la situación tienes el 50% del problema solucionado. Y si además, se encuentran las fórmulas imaginativas y la flexibilidad necesaria, pues perfecto.

¿Algún ejemplo de fórmula imaginativa?
Pues premiando la productividad, fomentando la flexibilidad, establecer congelaciones salariales cuando sea necesario…

Y esto ya lo deben aplicar. 
Claro. Las empresas vienen a pedir ayuda y hemos sabido encontrar fórmulas alternativas para evitar soluciones radicales. A veces no pueden evitarse, pero hay que ir a por todas para evitar que se eche el cierre.

Bien. Imaginemos que no se puede evitar. ¿Qué ocurre con la gente que está en el paro?
El problema estará cuando tengamos al parado de larga duración, es decir, el que ha estado más de 2 años sin trabajo. La prestación entonces va en el subsidio, lo que se conoce como la ayuda familiar. Aquí lo peor es el perfil del que está parado: que sea  mayor de 50 años, con un perfil no muy cualificado, y con una experiencia industrial más o menos limitada.  Este es el tipo de persona que cuesta más de reubicar.

Otros países de la UE no están en las tasas de paro que tenemos nosotros.
Cierto, siempre han estado mejor. Pero en cambio, hace 3 años éramos los que creábamos más empleo. Mucho era inmigrante, lo admito, pero lo creábamos.

Y muchos estaban en la construcción.
Sin duda. Ha sido en estos últimos años uno de los grandes motores de este país. Ha creado mucho empleo en el pasado y con el boom pensamos que sería imparable. Todos creíamos que el ladrillo era intocable que era una hucha segura. Hasta que el castillo de naipes se ha desmoronado.

¿Y cuál es el objetivo ahora?
El gran reto es convertir un país industrial en el que se han hecho inversiones buscando sueldos competitivos, en otro que no sólo cree puestos de trabajo sino que los haga cualificados. La idea es aprovechar estos hoteles de 5 estrellas que hemos construido, los restaurantes que se han abierto y los gimnasios que funcionan, en servicios que tengan calidad, que no sean de un país de cartón piedra dedicado sólo al turismo.

Habrá gente que buscará oportunidades en otro lugar del mundo.
Siempre hay oportunidades. Para emprendedores siempre las hay, créame, y más en época como en las que estamos. Somos observadores de gente que se mueve, que busca la ocasión para prosperar, de gente que en estos momentos está comprando. Hay empresas que llevadas por un líder ordenado y emprendedor podrían tener futuro.