Responsable de Proyectos del MNAC

Josep Pujadas

Divulgación artística

“La cultura no es un lujo”

Josep Pujadas explica que, en momentos de crisis, existen argumentos para defender que la cultura debe tener su grado de atención, ya que es un sector económico que ha ido creciendo, que es favorable al crecimiento y que representa un considerable factor de conocimiento, divulgación y patrimonio artístico.

Martes, 10 de Febrero de 2009
Desmontemos tópicos. Primero: los museos ya no son los apolillados lugares con estanterías polvorientas en los parece que se haya detenido el tiempo. Segundo: las instituciones culturales no están tan alejadas de la realidad como podemos pensar, y son las primeras en admitir que en una crisis, lo primero que se recorta es su partida. Pero ello no quiere decir que sean prescindibles. Hoy le invitamos a dar una vuelta por el MNAC, el Museu Nacional d’Art de Catalunya, de la mano de su responsable de proyectos.
“Aunque no lo parezca, los museos y los centros culturales no están alejados de la realidad, y aquello que acontece en la sociedad acaba, tarde o temprano repercutiendo. La crisis que atravesamos es un buen ejemplo”

“Incluso en momentos de crisis, tenemos argumentos para defender que la cultura debe tener su grado de atención. No podemos olvidar que es un sector económico que ha ido creciendo”

“Me siento afortunado de formar parte de un museo que representa una institución cultural muy importante en el conjunto del país. Y colaboramos para que el proyecto se vaya encaminando y sea cada vez más valorado dentro de la sociedad”
Un museo de estas características tiene que ser llevado por mucha gente.
Sí, el MNAC es un consorcio formado por la Generalitat, la Administración General del Estado que ejerce su presencia a través del Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Barcelona. Pero en el máximo órgano de gobierno del MNAC, que es el patronato, también hay representantes de las empresas que colaboran y patrocinan en el museo. Y ello sin olvidar a otros representantes, los de las personas que han ido haciendo donaciones al museo.

Háblenos de ellas.
Un museo no sólo se nutre de las obras que va comprando. También de las donaciones que realizan los particulares, que son propietarios de una obra de arte y piensan que estará mejor en un museo que no en su casa. Estamos abiertos a ello, claro, y es un factor que hay que tener en cuenta. Tampoco no se trata de aceptarlo todo. Las obras que ingresen en nuestro espacio deben corresponderse a la institución que somos y representamos, que es de carácter nacional.

Y que no representa a todos los estilos.
No, por supuesto. Nosotros empezamos en el Arte Románico y acabamos a mitad del siglo XX, lo que se dice la vanguardia del pasado siglo. A partir de esta etapa, son otros museos los que acogen este tipo de obras. También debemos tener en cuenta que son donaciones en las que digamos que no son altruistas del todo, por supuesto. Es decir, que hay empresas que pagan sus impuestos con obra de arte y es el Estado que acaba haciendo la última acción de depósito en el museo.

Es una buena opción para tener obras de arte que sería imposible conseguir de otro modo.
Claro. En este caso, nuestro presidente y el equipo de gobierno del museo han trabajado mucho para que en los últimos años haya habido donaciones o presencia de obra, y algún Picasso o recientemente una obra de arte románico que han llegado al museo han sido gracias a esta fórmula de deción.

¿Y el contexto económico actual? ¿Complica mucho la gestión del día a día?
Por supuesto. Aunque no lo parezca, los museos y los centros culturales no están alejados de la realidad, y aquello que acontece en la sociedad acaba, tarde o temprano repercutiendo. Por otra parte, el museo tiene una cierta tradición de poder gestionar bien sus recursos y en este sentido, hay una cierta tranquilidad. Estamos en un contexto difícil, que afecta a las aportaciones de las administraciones, de las empresas y aquellas que pueden realizar los visitantes, porque al final los ingresos del museo provienen de estas fuentes. Así que no estamos en una situación de desarrollo, pero mantenemos la tranquilidad. 

¿Tienen ustedes mucho personal?
El museo tiene unas 150 personas trabajando directamente, pero hay empresas que mediante concurso prestan servicios al museo, así que sí, debe haber un centenar más. No olvidemos que el MNAC es una institución importante, potente. Y si hay la voluntad de seguir prestando servicios, deberá seguir creciendo.

Pero ahora las ayudas estatales tendrán otras prioridades. 
Es lógico. Las empresas tienen dificultades y hay otras necesidades que deben atenderse primero. Pero también debemos advertir que la cultura no es un lujo, no podemos prescindir de ella fácilmente, y representa un importante elemento, esencial en la cohesión social y en nuestra identidad. Incluso en momentos de crisis, tenemos argumentos para defender que la cultura debe tener su grado de atención. No podemos olvidar que es un sector económico que ha ido creciendo, que es favorable al crecimiento y que representa un considerable factor de conocimiento, divulgación y patrimonio artístico.

Y ello sin olvidar lo que representa un museo como el MNAC en una ciudad como Barcelona. 
Sí, este es un factor diferencial positivo para muchas cosas. La ciudad de Barcelona tiene un nivel de instituciones culturales muy importante que está encabezado por museos como el Picasso o el Miró. Pero no olvidemos que el nivel de visitantes en los museos ha crecido en los últimos tiempos, y no sólo por el factor del turismo. El reto es que la gente de aquí también venga. 

¿Representa mucho esfuerzo cada exposición?
Cuando se presenta una exposición en un museo hay un trabajo previo de muchos meses en el cual intervienen personas de ámbitos muy diferentes, desde los conservadores hasta las personas que gestionan el montaje, el departamento de comunicación, aquellos que buscamos los recursos… Cuando la obra se presenta a veces hay que restaurarla, así que hay un trabajo previo de mucha gente y mucho esfuerzo. Y éste aumenta si  la exposición es de producción propia y eres el responsable. En el caso de Joaquín Sorolla, por ejemplo, que arranca estos días y que se podrá visitar hasta principios de mayo, es una exposición organizada y financiada por Bancaja con obras de la Hispanic Society of America. Son obras que nunca han salido de allí y la relevancia de su autor hace que la responsabilidad sea mucha.

Algo que ha cambiado mucho en los museos es la presentación de las obras.
Sí, ha sido un cambio de concepto total. El visitante puede pasarse más tiempo, tiene a su alcance una serie de servicios, desde poder comer hasta comprar en una tienda, y se han hecho esfuerzos para adecuar los edificios que acogen las colecciones del museo. La transformación ha sido considerable, y el visitante ya puede venir muy informado de aquello que va a ver, así que hay que poner a su alcance todos aquellos elementos que le hagan sentir como en casa. Nuestro reto es esforzarnos para que el rato que el visitante está con nosotros pueda aprender cosas que quizá ya conocía, pero que las puede disfrutar más.

Un disfrute que intuimos que usted también comparte.
Por supuesto. Me siento afortunado de formar parte de un museo que representa una  institución cultural muy importante en el conjunto del país. Colaboramos para que el proyecto se vaya encaminando y sea cada vez más valorado dentro de la sociedad. Y por lo demás, pues ya se verá. Soy de los que opinan que la vida laboral debe ser útil, que debe enriquecerse con muchas experiencias, y que de todas ellas debes sacar provecho.