Antonio Alemany

 Comunicación y política: hermanos de sangre

 "Un medio de comunicación nunca debe estar en contra del poder, sino de frente"

 Antonio Alemany es fundador de El Día de Baleares, colaborador de El Mundo y consultor en comunicación

Viernes, 18 de Marzo de 2005
 Antonio Alemany es un terremoto de 65 años de edad, además de un curtido periodista y ácido comentarista político. Su lengua es afilada y ágil, su verborrea desconcierta por la cantidad de referencias con las que engalana su discurso, pero siempre golpea. Su crítica es punzante y dolorosa, pero sincera, subjetiva, argumentada. Dialogar con Antonio Alemany es como pelear contra un gallo mejicano dentro de un confesionario, tan desconcertante como incómodo, pero no por ello deja de ser gratificante. Cada una de sus respuestas es un picotazo, un pedazo de raciocinio que escapa más allá de su marcada ideología política. Después de más de 40 años en la profesión aboga porque la figura del periodista cumpla una función dual: informador, sí por favor, pero también incordiador, agitador, batallador, generador de debate, polémica y opinión. Como decía aquel: que las palabras sirvan y sean libres. 
Los periodistas tenemos un aprobado muy raspadito como removedores y generadores de opinión pública, además, el periodismo es hoy por hoy un sector desmotivado y holgazán.

La opinión pública es algo misterioso, nadie sabe a ciencia cierta lo que es, ni se sabe como se forma, pero si algún periódico coincide con esta especie de opinión que está circulando, se erige como medio de referencia.

En el 11-M se dio una catástrofe informativa incomprensible por parte del Partido Popular, nadie se creía lo que decían.

La transparencia es fundamental ante una situación de crisis, nunca hay que transformar la realidad de los hechos.

Las siglas ZP, crearon un icono que tenía gracia, y actuaron como valor político importante.

 
 

Tiene usted un currículum que parece la Hoja de Ruta, ¡menudo background!
 


Hombre, ¡mí currículum es extenso porque soy viejo! Cuando tienes "veintipico" años no has hecho tantas cosas, pero con 75 uno ya carga con una mochila llena de experiencias profesionales a sus espaldas.
 
 


Hágame un resumen de lo que expondrá en su ponencia "La importancia del papel del periodismo en la España actual: política y empresa" en el coloquio organizado por el Club de Derecho de Antiguos Alumnos de ESADE.
 


Como puede ver, el tema es suficientemente amplio y ambiguo como para poder hablar de todo.
 
 


¿No hará especial hincapié en un tema concreto?
 


Voy a hablar un poco de todo pero con referencias específicas al ámbito catalán, ya que, desde mi posición en Baleares, tengo una perspectiva distinta a la de los catalanes. Es evidente que en temas de comunicación, política y empresa, Cataluña ha sido históricamente un muestrario de buenas maneras de primer orden. Sin embargo, de lo que me doy cuenta ahora es que Cataluña está dejando de ser un referente para el resto de España.
 
 


¿En términos políticos?
 


Y en términos periodísticos. En Cataluña hay una prensa tremendamente disciplinada, una dictadura de lo políticamente correcto. Luego hay cosas que directamente se silencian, que no se hablan. Y esto enlaza con la política, porque el nacionalismo catalán ha ensimismado a esta sociedad. El nacionalismo ha tenido un efecto perverso, ha amedrentado a la sociedad, se ha recreado en sí mismo. Cataluña está dejando de ser un referente para el resto de España, y que conste que lo fue durante mucho tiempo. Barcelona era el paradigma de ciudad abierta, progresista, y ahora se ha provincializado muchísimo. 
 
 


Espere que me frote los oídos ¡¿Está diciendo que Cataluña ha dejado de ser un referente para España y el resto de Europa?!
 


El eje de la prosperidad se está comiendo a Cataluña, el triunvirato formado por Madrid, que es la capital financiera de España; Valencia, la región más dinámica del país; y Zaragoza. El día en que Valencia esté unida en hora y cuarto con la capital, Cataluña quedará muy al margen. ¿Qué esta pasando? Pues me da la impresión de que se están creando una especie de subestructuras artificiales que están ahogando potencialidades vitales de Cataluña. Y esto nunca había pasado. Yo no reconozco a Cataluña.
 
 


Menudo argumento ¿Y qué va a pasar entonces con Cataluña?
 


No lo sé, no soy adivino. Confío en que se ponga en práctica el sentido común y se haga lo que hay que hacer, dejando de lado las tonterías. Cataluña tiene una sociedad y una economía que es multinacional, y hay una contradicción con la realidad política provinciana, que debe ajustarse. Le voy a poner un ejemplo: En los consejos de administración de La Caixa, se habla castellano. ¿Por qué? ¡Porque La Caixa ha dejado de ser una entidad catalana, es una entidad multinacional! La Caixa está por todas partes y de supermercados Caprabo, España está llena. Es más, en Montserrrat, en el siglo XIX, se editaban libros en castellano, no porque fueran españolistas los de la abadía, ¡sino por razones de mercado!. En Cataluña hay una subestructura marxista totalmente artificial que está poniendo su legalidad sociológica, económica y vital en riesgo.
 
 


Aceptamos barco ¿Este ensimismamiento que menciona también se hace patente en los medios de comunicación catalanes?
 


Por supuesto, son la consecuencia de los hechos. Actualmente hay dos periódicos muy afines a la ideología del PSC y el PSOE, El Periódico y La Vanguardia; hay un periódico que no lo lee nadie, que es el AVUI, cuya función es cohesionar a la tribu nacionalista, y hay que seguirlo. Yo lo sigo. Es un instrumento perfecto para ver por donde van los tiros. Pero lo que más me inquieta, es escuchar discursos de políticos como Carod Rovira, que hacen que me cuestione si Cataluña es un país moderno y si este hombre es representativo de la comunidad. Cataluña no ha sido esto, ni lo fue históricamente.
 
 


Hablemos de comunicación en política. Un año después del fatídico 11-M ¿qué le pareció el tratamiento mediático y político del atentado?
 


Sin duda se produjo una catástrofe humana, una tragedia, que fue el atentado en sí. Pero hubieron dos cataclismos más: los mostrados por PP y PSOE. Sin lugar a dudas se dio una catástrofe informativa incomprensible por parte del Partido Popular. Recuerdo que veía lo que decía Acebes en sus comparecencias televisivas, y no me lo creía. Me preguntaba ¿quién está aconsejando a estos señores?, ¿cómo es posible que lo estén haciendo tan mal?. Pero también hubo otro desfase: la miseria por parte del PSOE. No dudo del triunfo electoral de los socialistas, pero sí de su actuación moral.
 
 


Entonces ¿ni PP ni PSOE dieron la talla?
 


Por aquel entonces, confluyeron dos partidos que no supieron estar a la altura de las circunstancias. Creo que el caso del PSOE es más serio porque históricamente es un partido que falla en los momentos importantes. Y en mi opinión, el actual presidente del gobierno está creando fuegos artificiales donde no los había, está destapando una caja de Pandora, la cual no sabemos qué nos deparará. En términos de interés general debía haber continuado legislando el PP, lo había hecho muy bien en ocho años, sobre todo en materia de política económica. Ahora en poco menos de un año somos el "hazmereir" de todo el mundo, cuando vi a Zapatero hablando francés en el parlamento galo ¡tuve que apagar la televisión!
 
 


¿Qué recomienda usted que debe hacer un partido político en una situación de crisis?
 


Decir la verdad siempre. La transparencia es fundamental pase lo que pase. De acuerdo que siempre que se presenten los hechos es lícito utilizar técnicas más publicitarias o más periodísticas, pero nunca hay que deformar la realidad de los hechos.
 
 


¿Quién le parece mejor comunicador, que no político, Aznar o Zapatero?
 


El señor Aznar no es precisamente la alegría de la huerta. Es más bien antipático, hosco, duro y además, desagradable. Pero mire usted, una vez que me estaban ofreciendo el servicio de un cocinero, me lo recomendaban argumentando que era muy buena persona. Yo dije que no quería una buena persona, quería un buen cocinero. 
 
 


¿Y quién es mejor estratega en términos de política exterior?
 


Soy de la opinión de que España debe tener una buena posición en Europa, pero también ha de tener un pie en el Atlántico. Estratégicamente, Aznar supo posicionar bien a España, a caballo de Europa y Estados Unidos. ¿Que escenificó sobremanera su relación con Estados Unidos? Creo que sí.
 
 


Coincido con usted en la "sobreescenificación de Aznar", por fin.
 


La política correcta se basa en detectar los escenarios potenciales. Zapatero en este sentido muestra ser un ignorante y deja patente una licencia cultural por debajo de la media.
 
 


¿Qué le pareció la maniobra publicitaria ideada por el publicista Juan Campmany, el símbolo ZP?
 


Como maniobra publicitaria está muy bien, en España han habido siempre grandes publicitarios, para mí, Barcelona es la capital de la publicidad.
 
 


Quizá estas siglas lleguen a ser tan populares como las de JFK...
 


Las siglas ZP, crearon un icono que tenía gracia, y actuaron como valor político importante.
 
 


¿Podría tramar el PP una empresa publicitaria similar para volver al poder? ¡Vote a Mariano Rajoy! ¡Vote a MR!
 


Yo no soy de los que da tanta importancia a la comunicación estratégica en las elecciones. Reagan tenía a todas las televisiones americanas en su contra y barrió en las urnas. Hay algo misterioso que se llama opinión pública, que nadie sabe a ciencia cierta lo que es, ni se sabe muy bien como se forma, y si algún periódico coincide con esa opinión que está circulando, se erige como medio referencial. Hay que relativizar, no se puede decir: así se ganan las elecciones o así se pierden. La parte comunicacional influye pero no lo es todo. Hay unas corrientes más profundas, es como cuando una manada de animales se suicida y van todos los de su especie detrás. Sería un fenómeno similar, pero no deja de ser curioso. ¿Por qué no nacen el 50% de hombres y el 50% de mujeres?
 
 


Eso digo yo. Así habría para todos.
 


Hay cosas muy curiosas en la vida y la generación de la opinión pública es una de ellas. 
 
 


¿Qué papel juega el periodismo entonces? ¿Los medios de comunicación no son responsables de generar corrientes de opinión?
 


En conjunto los periodistas tenemos un aprobado muy raspadito como removedores y generadores de opinión pública, actualmente. Además, el periodismo es hoy por hoy un sector desmotivado y holgazán. Si no existiera el Word y el corrector de textos, vería las barbaridades que se cocinan en las redacciones, la realidad del gremio. Al malestar del periodismo influyen las empresas periodísticas, que son unas negreras, y explotan al becario. El 75% de los estudiantes pagarían por trabajar, y esta situación se da en todos los medios de comunicación sin excepción alguna. Si yo fundase ahora un periódico, tendría una redacción de seis personas, muy bien pagadas, y haría outsourcing cuando me hiciese falta.
 
 


¿Qué objetivos se marca a medio plazo Antonio Alemany en su carrera profesional?
 


Tengo dos asignaturas pendientes. Una es crear un medio de comunicación electrónico.
 
 


Buena decisión, cada vez ganan más terreno.
 


Y la otra cuenta pendiente es crear un programa de televisión.
 
 


Miedo me da una idea suya en la tele. ¿Qué es lo que haría?
 


Incordiar.
 
 


¿A quién?
 


Al poder. Un medio de comunicación nunca debe estar en contra o a favor del poder, sino de frente.
 
 


Es usted un gladiador.
 


Siempre he ido a incordiar. Y lo que pido a los que empiezan, a los jóvenes, es que se coman el mundo. Han de creerse su profesión, su función. Yo cuando era joven me creía mejor que cualquier periodista mayor de 50 años, y esto no pasa ahora. Los jóvenes son muy conservadores.
 
 


Pues yo me creo mejor que usted.
 


Eso está bien.