Presidente de Dale Carnegie España

Miquel Lladó

Saber trabajar con personas

“Pedimos que se hable de comunicación, de autenticidad, de relaciones humanas”

Miquel Lladó piensa que el director general del futuro será aquel que sepa trabajar con las personas, ya que los clientes, las responsabilidades, los proveedores, los bancos son personas.

Martes, 21 de Abril de 2009
Prototipo del americano triunfador, Dale Carnegie (1888-1955) fue un empresario y escritor de libros de autoayuda cuya influencia ha llegado hasta nuestros días. Con la idea de que es posible cambiar el comportamiento de los demás al cambiar nuestra actitud hacia ellos, sus planteamientos y cursos son seguidos por empresarios y particulares. Miquel Lladó es el Presidente de Dale Canegie España.
“Creo que la gente aún piensa que cuanto más sabes, más vales. Pero es un concepto erróneo. Es en aquello que trabajas en que sabes. Y en cómo aplicas tus habilidades en el trabajo”

“Creo que el director general del futuro será aquel que sepa trabajar con las personas, porque los clientes son personas, las responsabilidades son personas, los proveedores son personas, los bancos son personas. Y a veces lo olvidamos”

“Las personas tenemos muchas más cosas positivas que negativas, pero las tenemos que encontrar. Y después de unas cuantas sesiones, nos damos cuenta de que además de hablar de comunicación y de relaciones humanas, hay un tema de actitud”
¿Por qué se necesita una escuela como esta?
Hay muchos a los que nos cuesta comunicarnos. Aunque no lo parezca, las personas tenemos un elevado sentido del ridículo: desde pequeños, crecemos condicionados por lo que debemos y no debemos hacer. Y en las empresas, hemos olvidado algo tan importante como la espontaneidad. Creo que el punto diferencial con las empresas americanas es justo lo contrario: allí se dice lo que puedes aportar, libremente, sin temor. Así que pienso que hay una base en Dale Carnegie que ayuda a crear confianza, a desarrollar talentos y a ayudar, no sólo a la empresa sino a tu país.

¿Y cómo funciona?
Dale Carnegie tiene un sistema pedagógico de formación de las personas muy especial, que va muy ligada a la práctica que es, en definitiva, aquello que te forma. En Saint Louis, por ejemplo, en Estados Unidos, tenemos una universidad, Carnegie, de la que proceden los master trainings que te forman después de pasar por unos procesos muy rigurosos. Personalmente, me ha hecho mucha ilusión incorporar como trainers a gente profesional, con la que he estado durante muchos años y que son exdirectores generales, exdirectores de venta, o exdirectores de marketing. Ahora tenemos un total de 21 trainers que trabajan como afiliados a la empresa.

Y esta formación tan potente, ¿también se aprecia en los resultados?
Por supuesto. Mire, tenemos cursos de sólo 2 días. Pues no puedo evitar quedarme sorprendido al comprobar la evolución de los asistentes desde las 9 de la mañana del  primer día a las 6 de la tarde del segundo. El cambio es espectacular, pero no es nada sorprendente. Viene dado por el fruto de una gran experiencia acumulada que se centra en incidir en unos puntos de mejora personal. El objetivo es poder sugerir cambios sin ofender, ni intimidar. 

Ha hablado del curso de 2 días. Debe haber más. 
Sí, por supuesto, hay varios cursos estrella. Uno de ellos es el de comunicación eficaz y relaciones humanas, que consiste en 12 sesiones, una por semana de 6 horas y media. Aquí la gente aprende una serie de cosas y las practica en pequeños detalles como cuándo debes escuchar y cuándo debes callar. Yo he visto verdaderos técnicos internacionales españoles vendiendo proyectos en Europa o Estados Unidos que saben mucho de ello. 

Debe ser todo un reto. 

Es un proceso pedagógico muy bien marcado, en el cual los tiempos están muy delimitados. Por ejemplo: un alumno debe salir a exponer en 2 minutos un tema, de los que 1’50” deben ser para decir lo que uno piensa, 5 segundos para concluir, y 5 segundos para decir lo que se espera. Este tipo de métodos no sólo sirven para aquellos que les cuesta sino también para aquellos que haciéndolo bien, lo puedan hacer mejor. Y funciona porque, en estos 6 últimos años en España, todo lo que hemos recibido han sido pedidos.

¿Y cuál es la esencia? 
Pedimos que se hable de comunicación, de autenticidad, de relaciones humanas. Y no sólo se aplican al mundo empresarial: en Taiwán, por ejemplo, uno de los programas de Dale Carnegie ha tenido un éxito tremendo y es que el gobierno lo ha asumido como un modo en el que los jóvenes puedan acceder a nuevos valores en las relaciones humanas, sabiendo comunicar tus ideas.  

Y este, digamos, manual, ¿hay que ir revisándolo?
Esto lo hace Estados Unidos. Están permanentemente actualizados, y muy bien además, que entonces se adaptan a diferentes circunstancias. Pero, como se dice, cuando usted lee un libro, es más importante lo que usted saca de él, que lo que saca un libro de usted. Procuramos que la gente sean ellos mismos, porque sino todos seríamos iguales. Y no se trata de eso.

En estos tiempos, sin embargo, parece que las empresas están recortando en temas de formación. 
Bien, depende de qué formación. La formación a largo plazo hay empresas que sí que la recortan, pero hay otras que piensan que hay que invertir en capital humano. Telefónica es un ejemplo. 

Y da la sensación de que ahora la gente de 30 años es aún demasiado joven para ser directivo. 
Creo que la gente aún piensa que cuanto más sabes, más vales. Y es un concepto erróneo. Es en aquello que trabajas en que sabes. Hay personas, por ejemplo, que saben mucho y no entienden cómo no son directores generales de una empresa. Pues, sencillamente, porque quizá les faltan las habilidades necesarias para serlo. Creo que el director general del futuro será aquel que sepa trabajar con las personas, porque los clientes son personas, las responsabilidades son personas, los proveedores son personas, los bancos son personas. Salir a la calle y hablar es lo básico. Y comunicarnos bien es una parte fundamental para sacar lo mejor de nosotros. 

¿En qué han afectado las nuevas tecnologías en todo este sector?
En positivo, porque la comunicación es mucho más rápida. Pero, aunque suene a tópico, hay que tener en cuenta que los ordenadores nos han arrebatado un poco el contacto humano, y los emails no pueden cubrir esta necesidad. Creo que hay que buscar el equilibrio, pero sin renunciar a la tecnología porque es la única manera de llegar a miles de personas. Pero eso sí: el calor humano es demasiado importante para perderlo.

¿Qué principio destacaría de todos los que se imparten en Dale Carnegie?
Ganar autoconfianza. Las personas tenemos muchas más cosas positivas que negativas, pero las tenemos que encontrar. Y después de unas cuantas sesiones, nos damos cuenta de que, además de hablar de comunicación y de relaciones humanas, hay un tema de actitud. Intentamos enseñar que se sea consciente de que nuestra actitud lo es todo. Así que tratamos de crear empatía, de que la gente se ponga en el sitio del de delante. Y esto ya ve que no es válido sólo en el mundo empresarial.

La voz y el tono deben ser elementos muy importantes. 
Por supuesto. La tonalidad, los cambios de tono son importantes y transmiten cómo eres. En una conferencia, los asistentes no sólo extraerán información de aquello que cuentas sino cómo lo cuentas, en qué tono, tu grado de implicación, de entusiasmo… Tu lenguaje corporal dice mucho más de ti de lo que puedas llegar a pensar. Y aunque a veces pensamos que no tenemos un discurso suficientemente interesante, hay modos para cambiar esta percepción. 

Pero habrá gente que no querrá pasar por estos cursos.
Seguro que hay directivos que no quieren hacer estos cursos porque no quieren ser corregidos en público. Pero no hay problema. También hacemos cursos individuales. 

Debe estar encantado de poder estar al frente de Dale Carnegie en Barcelona.
Bien, esto responde mucho a mi forma de ser. Dale Carnegie está en 75 países, está visto que funciona y a la gente le gusta. Somos una franquicia para España y estamos muy orgullosos de ello.