Directora General de GVC Gaesco Valores

Carme Hortalà

Cultura financiera

“Si hay un buen análisis del cliente, es más fácil acertarle una buena cartera”

Carme Hortalà es partidaria de que la cultura financiera y la información cuanto más lleguen a la gente mejor. Tener un cliente con conocimientos financieros, asegura que es bueno.

Martes, 05 de Mayo de 2009
El ojo del huracán de la crisis se ha concentrado en tres sectores muy concretos: el automovilístico, el inmobiliario y el bursátil. En los dos primeros, los profanos aún pueden entender las causas y consecuencias de todo ello, pero la Bolsa continúa siendo un espacio que más allá de los tópicos, todo resulta demasiado complejo para ser entendido. Carme Hortalá, Directora General de GVC Gaesco Valores, nos aporta datos interesantes a tener en cuenta para sobrellevar este largo túnel de la crisis del que, según comenta, empieza a vislumbrar la luz.
“Debes crecer cuando realmente puedes, a una velocidad en la que seas capaz de poder llevar las riendas de la empresa. Muchas de las que ahora están teniendo problemas, ha sido porque han crecido demasiado rápido”

“Hay un momento en que los análisis bursátiles están muy bien pero debe haber algo más. Se debe saber detectar si el cliente es conservador o al contrario, de alguien que es más agresivo y que está dispuesto a arriesgar más”

“El descenso del índice de confianza de los empresarios de Estados Unidos ya se ha frenado, así que podemos albergar ciertas esperanzas de recuperación. Pero debemos ser conscientes de que no todos los sectores se encuentran en el mismo punto”
Lo suyo va venía de familia. 
Pues sí. Mi madre se dedicaba al tema de la sociedad de valores y era agente de cambio y bolsa desde 1971. He vivido todas las transformaciones que ha experimentado la bolsa, así que sí, es algo que llevo dentro. No se me hace nada raro hablar de que alguien que tenga cuatro ahorros los pueda invertir en alguna acción para que pueda sacar dividendos o plusvalías en un término razonable. En casa callábamos cuando los medios decían cómo había cerrado Nueva York.

Y habrá vivido los años de más expansión de la bolsa.
Bien, son los que he vivido, así que no sé si son los más fuertes o no. No viví los del 74 ni tampoco los de los ochenta, que debieron ser tremendos. Pero, el boom del 2000, la expansión del 2005 al 2007 y el crash tecnológico sí que los he vivido.

¿Cuándo empezó a dirigir la empresa?
Empecé a responsabilizarme a partir del 2004 cuando la familia recompró la sociedad de valores a Credit Suisse. GVC era una empresa familiar, y en el momento en que en noviembre de 2008, compra una parte a GAESCO y se fusiona, dejamos de ser una sociedad meramente familiar en la que entran muchos accionistas terceros. Pero como comprenderá ahora el sector no atraviesa precisamente su mejor momento.

El secreto de sobrevivir a estas malas épocas es haber prevenido una situación. 
Cuando te coge el tsunami debes ser muy consciente de hasta qué punto tus actuaciones han sido prudentes, pero también si la crisis te puede pillar. Es evidente que estos crecimientos tan desmesurados que se han hecho entre 2005 y 2007 en el mundo inmobiliario y empresarial tarde o temprano tenían que pagarse. Se pidieron créditos con excesiva alegría y cuando se pierde el tren, a veces es muy difícil volver a subirse. 

¿Hasta cuándo se debe crecer, pues?
Creo que hay que encontrar el equilibrio. Debes crecer cuando realmente puedes, pero a una velocidad que seas capaz de poder llevar las riendas de la empresa. Muchas de las que ahora están teniendo problemas, sobre todo las pymes, ha sido porque han crecido demasiado rápido, y siguen teniendo una gestión de pequeña empresa cuando ya son una gran empresa.

Sin embargo, el secreto del éxito continúa siendo el mismo: el buen servicio.   
Sí, de acuerdo, pero con matices. Hay un momento en que los análisis están muy bien pero debe haber algo más. Se debe saber detectar si el cliente es conservador y por lo tanto quiere que el riesgo que pueda asimilar su dinero sea limitado; o al contrario, de alguien que es más agresivo y que está dispuesto a arriesgar más. Si hay un buen análisis del cliente, es más fácil acertarle una buena cartera, independientemente de que la bolsa suba más o de que los tipos estén más altos o más bajos. Así que hay un punto importante de psicología.

¿Ha habido muchas bajas después del escándalo Madoff?
La verdad es que no, no lo hemos notado excesivamente. También le diré que nosotros éramos demasiado pequeños para que nos pudiera afectar directamente. En estos momentos el cliente grande o normal también está entendiendo que, al final, nosotros somos de aquí, nos ven, nos conocen, no hacemos grandes proyectos ni inversiones, pero también damos rentabilidad a los ahorros. 

Una rentabilidad que se basa en algo que en el fondo es muy inconcreto.
Sí, pero las cosas valen lo que la gente está dispuesta a pagar. Y cada día las cosas pueden valer diferente y más una empresa que es viva. Creo que en este sentido, la bolsa se ha excedido en valorar negativamente las cosas, del mismo modo que en su día ocurrió justo lo contrario. El punto medio dependerá de cómo vaya una empresa y la sensibilidad que se tenga con el riesgo que un tiene. Pero hoy por hoy, sólo nos fijamos en los índices, porque son nuestra referencia, aunque sólo sea un paquete pequeño de lo que es la globalidad.

Aunque no invierta, todos estamos familiarizados con términos bursátiles. 
Y es bueno. La cultura financiera y la información cuanto más lleguen a la gente mejor, pero también es cierto que hay tal volumen de información que resulta excesiva. Tener un cliente con conocimientos financieros y saber lo que es gestionar un patrimonio y unos ahorros es bueno, porque quizá esta persona no tendrá tiempo de leer informes de lo que es bueno y malo, y no importará, porque de eso ya nos ocuparemos nosotros.

¿Qué perfil de trabajador buscan en GAESCO? 
Tenemos de todo. En el mundo comercial lo que buscas es gente con empuje, con entusiasmo. Los conocimientos tarde o temprano se adquieren, lo que hace falta es la actitud pera aplicarlos. En nuestro caso, nos dedicamos también a la formación: tenemos acuerdos con universidades, sea haciendo stage o becas. 

¿Hay algún tipo de sistema para prever lo que puede ocurrir?
Con la globalización la información que tenemos es excesiva, así que hay que analizarla y priorizarla. En estos momentos, lo que estamos viendo es que la mayoría de índices macroeconómicos, empezando por la bajada del PIB y acabando por los índices sectoriales y de confianza de los empresarios, han frenado la bajada. Continuamos sin estar en el mejor escenario posible, pero ya es un punto positivo. 

¡Bien!
El descenso del índice de confianza de los empresarios de Estados Unidos ha ido reduciéndose desde hace año y medio. Y ahora se ha frenado, así que podemos albergar ciertas esperanzas. Para llegar a este tipo de conclusiones, sin embargo, debes estar muy alerta con los datos que te van llegando y ser consciente de que no todos los sectores se encuentran en el mismo momento de la crisis. Hay algunos que están más adelantados y otros más atrasados. La bolsa, por ejemplo, como cotiza futuro se puede decir que está un poco adelantada. En cambio, sectores como el de la alimentación son de los últimos que lo han notado. 

¿Y el motor? 
En esta crisis global, Estados Unidos fue el primero que empezó a notar la crisis, así que también será la primera en salir de ella. Y creemos que ya se empieza a ver la luz. Pero no podemos olvidar que aún afecta de lleno a muchos sectores y que es muy probable que General Motors pueda quebrar este verano. 

¿Y aquí?
Bien, España tiene una crisis añadida que es la inmobiliaria. Es cierto que cada vez tenemos una política monetaria mucho más restrictiva respecto a la inflación, y por lo tanto, los pisos subirán a nivel del 1,5 o del 2% anual. También hay un componente importante en petróleo, que afecta a nuestra inflación. Lo bueno de la globalización es que nos permite comparar otras crisis y ver qué debemos hacer y qué no.

¿Por ejemplo?
Pues Japón. Ahora no hay nadie joven que se atreva a comprar un piso porque en los últimos 30 años los inmuebles han bajado de precio. Gracias a nuestra crisis inmobiliaria tenemos un ejemplo muy claro en ellos, y podemos saber qué medidas correctoras adoptaron. Cuales funcionaron y cuáles no.