Director General de Pasiona

David Teixidó

Máximo provecho de la informática

“Si no aportas nada al mercado, acabas desapareciendo”

David Teixidó explica que en un contexto de crisis, las empresas de tecnología, sobre todo las que llevan valor, están creciendo, así que de algún modo, están llevando valor al mercado.

Martes, 05 de Mayo de 2009
Pasiona es una consultora tecnológica especializada en soluciones Microsoft. Se dedica a ayudar a sus clientes (especialmente grandes empresas) a sacar el máximo provecho de la informática. Fundada hace un par de años, está basada en un modelo de consultaría innovadora y “tecnológicamente humana”, con una plantilla que ya supera las 60 personas y que está alejada de los estándares que controlan el mercado consultor. Su director general y fundador es David Teixidó.
“Debes moverte en un medio diferencial del de tu competencia, porque si vas con el mismo vehículo y el mismo color, ¿qué es aquello que te hace distinto? Tienes que ofrecer servicios que sean diferenciadores”

“Puede que sea posible que algún día este mercado tecnológico se pare, sí, pero por ahora lo veo poco probable. Al usuario cada vez se le facilita más la información, y por eso no le es complicado usar las nuevas tecnologías”

“Uno de los aspectos positivos de pasar de trabajar de una multinacional a una compañía digamos más pequeña es que me obliga a hacer vistas a clientes, a asistir a  conferencias, a estar al día. Siempre hay que estar pendiente del mercado”

¿Cuándo empezó a ver las posibilidades que tenía la tecnología para dedicarse profesionalmente a ello?
Hace unos 20 años, cuando entré de becario en La Caixa para diseñar su nuevo terminal financiero. Cuando pasé a la gestión de la informática, me di cuenta de que en los modelos creativos era necesaria la gestión y dirección, así que con el tiempo, me fui alejando de la informática y tomé más conciencia de las necesidades de las empresas, especialmente en las grandes, las multinacionales.

¿Y qué es lo más importante que ha aprendido?
En los dos sectores en los que he trabajado, mucho. En la banca, la velocidad en hacer las aplicaciones y los desarrollos, porque al final la diferencia de la banca respecto a otros sectores es que una transacción y una aplicación informática mueven tu dinero. En la multinacional, lo que aprendes es gestión.

En este mundo de la informática supongo que lo primero a lo que uno debe adaptarse es a la velocidad a la que van las cosas. 
Totalmente de acuerdo. Creo que el día que paremos las TIC caerán. Fíjese que en un contexto de crisis, las empresas de tecnología, sobre todo las que llevan valor, están creciendo, así que de algún modo, estamos llevando valor al mercado. Al final, te debes mover en un medio diferencial de tu competencia, porque si vas con el mismo vehículo y el mismo color, ¿qué es aquello que te hace distinto? Tienes que ofrecer servicios que sean diferenciadores y esto es tecnología, innovación. Aquí es por dónde hay que avanzar. Si no, no aportas nada al mercado y acabas desapareciendo. 

¿Y si aportes algo al mercado pero eres pequeño?
Bien, el gran problema que hemos tenido, principalmente de los grandes contratos, es que hemos tenido que desestimarlos porque el ámbito de contratación requería que tu capacidad de recurso fuese un tercio de tu facturación como máximo, así que de este modo, eso limita tu posibilidad de crecer. Aunque seamos la empresa con más rigor, más conocimientos y más valor, estamos limitados. Y los concursos públicos de los organismos públicos delimitan el ámbito de actuación de la empresa según el tamaño.

Es paradójico.
¿Un organismo debe limitar el crecimiento de una empresa? ¿Qué mercado sigue esto? ¿Es que no confían en mi potencial? ¿O es que mi póliza no es capaz de cubrir los daños que pueda ocasionar? Porque el daño que yo pueda ocasionar puede ser igual o inferior al que pueda ocasionar una multinacional. Y este es un mal que de alguna manera nace de las administraciones públicas.

Pues sí que estamos bien.
Hace poco, una empresa europea cuya oficina técnica de desarrollo de proyectos está en Barcelona, inició un proyecto de gestión documental, y para la legalización de este proyecto, Bruselas pidió una serie de requisitos, que sólo Pasiona y otra empresa de ámbito español podían proporcionar. Así que a veces las multinacionales ofrecen mucha diversificación, mucha capacidad de abordar grandes proyectos, pero a la hora de exigir determinados requisitos, sólo las pequeñas lo pueden proporcionar.

Desde que inició Pasiona, ¿qué cosas han cambiado de su planteamiento inicial?

A mi me sorprendió relativamente que la respuesta del mercado a una iniciativa como Pasiona diera tan buenos frutos. Y digo relativamente porque dentro de una de las áreas de negocio que estaba dirigiendo en aquel momento estaba el grueso de la tecnología y creo que es la aportación de valor. Aquí, cualquier consultor que entra, si acaba su carrera de informática, entra con un enfoque como el de querer ser alguien en este ámbito de tecnologías. Esta alineación de los objetivos hace que la empresa lleve un valor de manera diferencial al de las grandes multinacionales. Yo salí de la multinacional precisamente por esto.

Así que fue más que bien.
Fue curioso porque desde el momento en que nosotros dimos nombre a esta empresa, también proporcionamos entidad y un mensaje de lo que queríamos ser, que no era otra cosa que ser líderes tecnológicos, líderes en conocimiento tecnológico. No busco una empresa de 500 personas, ni que de unos beneficios brutales, al menos de momento. Quiero una empresa líder, que la gente que trabaje en ella se sienta realizada por la pasión y el conocimiento de lo que está haciendo.

Pero eso es algo bastante subjetivo.
Sin embargo, en 3-5 meses el tema estaba ya encauzado. Tal fue así, que a los 3 meses vino a verme el que lideraba este sector y me dijo qué oferta me podían hacer para integrarme con ellos y no ser su competencia.

Se han posicionado siempre críticos con Microsoft. ¿Por qué? 
Criticamos a Microsoft en el sentido que ellos tienen como modelo el fin de licencias, pero al final es como aquel que tiene coche en el parking y no lo utiliza. El producto por sí solo no aporta valor, pero sí la implementación, la adecuada formación de los usuarios para que saquen de aquel producto las características que tiene. Y en este sentido Pasiona no predica en la base de productos software de Microsoft.
 
¿Cree que la capacidad de innovar puede llegar a un límite?
Puede que sea posible que este mercado se pare, sí, pero por ahora lo veo poco probable. Al usuario cada vez se le facilita más la información, y por eso no le es complicado usar las nuevas tecnologías. La siguiente generación tendrá más necesidad de cambiar y de aprender, así que seguro que esto continuará. 

Y este interés es lo que mantiene vivo a uno, ¿verdad? 
Uno de los aspectos positivos de pasar de trabajar de una multinacional a una compañía digamos más pequeña es que me obliga a hacer vistas a clientes, a asistir a  conferencias, a estar al día. Tocas de primera mano el mercado, las necesidades de los clientes, la globalidad de evolucionar, las nuevas tecnologías. Siempre hay que estar pendiente del mercado. 

Las comunidades de Internet favorecen esta fiebre permanente.
Sí, pero hasta cierto punto. Desde el punto de vista empresarial lo único que aportan redes tipo facebook es robar tu tiempo, porque no generan valor en unos sectores verticales empresariales, y las empresas no están sacando beneficios de estas redes.

Pero crean productos para Internet.
Sí y todas las plataformas tienen éxito cuando derivan en Internet, y la gran ventaja de esto es que el esfuerzo comercial es uno por mucho, no hace falta replicar el modelo en otros países.

Su empresa es joven en muchos sentidos. ¿Qué motiva a sus trabajadores jóvenes?
Bien, aquí el problema es que los frikies de mis compañeros no quieren irse a casa por solidaridad y compañerismo (risas). Se quedan a trabajar porque les gusta la tecnología, tienen los medios, la capacidad de innovación y son amantes de laboratorio. Tienen entre 25 y 35 años y se les motiva a través de la tecnología: el último dispositivo IPhone, o el NoteBook, lo que sea. Y después está la incentivación por formación, para que tengan la certificación propia de consultor.