Directora del Postgrado en Lideraje Femenino

Carme García Ribas

Generar confianza

“Si afrontamos los miedos, nuestro talento emerge”

García Ribas defiende que comunicar bien quiere decir generar confianza y del mismo modo que al comunicar bien inspiras confianza, si no lo haces, generas desconfianza.

Martes, 19 de Mayo de 2009
El mundo empresarial tiene asumido que la proyección que uno hace de si mismo es esencial para establecer todo tipo de contactos. La imagen es lo primero que vemos de la persona y aquello que la acompaña forma un todo casi indivisible. Pero hemos olvidado que lo que oculta esta fachada, aunque disimulado, es también perceptible, y especialmente si se trata de nuestros miedos y temores. Carme García es una periodista que se ha dedicado a este tema.
“Comunicar bien quiere decir generar confianza. Parece sencillo pero no lo es, y del mismo modo que al comunicar bien inspiras confianza, si no lo haces, generas desconfianza”

“Me die cuenta de que debía hacerse una formación específica para cada sexo, porque tanto mujeres como hombres tenemos miedos distintos. No somos iguales, tenemos distintos modos de pensar, y por tanto, nuestros temores son diferentes” 

“El liderazgo que explico no tiene nada que ver con dirigir en el sentido estricto de la palabra. Es más liderarte a ti. Desde el momento en que te lideras, puede ser que después seas capaz de dirigir a un equipo”
¿Qué hace una periodista como usted en una Escuela de Comercio Internacional?
Todo esto empezó como una casualidad, como acostumbran a empezar estas cosas. Yo provengo de un largo periodo en el mundo del periodismo donde he hecho radio, televisión y prensa, aunque si había una especialidad que ejercí más fue la radio. Fue entonces que la UPF me propuso hacer un curso de oratoria, para enseñar a hablar.

Un reto.
Sí, y me interesó mucho, porque los periodistas a veces olvidamos que ante un micrófono está la profesionalidad, la técnica, el estilo pero también el hecho de saber expresarse correctamente. El caso es que el tema me interesó, busqué metodología para enseñarlo, y entonces me di cuenta de algo que hasta entonces no había caído.

¿El qué?
Pues que los libros que hay en el mercado de oratoria o de cómo hablar en público se centran más en la experiencia propia que no en la metodología, que era lo que a mí me interesaba. Y fue entonces cuando decidí observar las diferencias que hay entre las personas que comunican bien y las que no comunican bien.

¿Y qué quiere decir comunicar bien?
Confianza. Todo se trata de confianza. Comunicar bien quiere decir generar confianza. Parece sencillo pero no lo es, y del mismo modo que al comunicar bien inspiras confianza, si no lo haces, generas desconfianza. Sí, de acuerdo, también está el tema del vocabulario y la elocuencia, pero créame, son temas secundarios.

La desconfianza tiene mucho que ver con el miedo. 
Es que transmitiendo desconfianza, transmites miedo. Y no estamos hablando del miedo escénico o del temor a hablar en público. Es algo más profundo. Cuando me di cuenta de que el tema prioritario era el miedo, y que debemos ser conscientes de nuestros temores, continué investigando, y desde el 2000 que impartí ya cursos en esta línea. Sin embargo el libro salió publicado cuatro años más tarde, en el 2004.

Hablemos más del miedo. 
Una de las cosas que me di cuenta fue que se debía hacer una formación específica para cada sexo, porque tanto mujeres como hombres tenemos miedos distintos. No somos iguales, tenemos distintos modos de pensar, y por tanto, nuestros temores son diferentes. 

Estamos hablando de miedos digamos ancestrales, genéticos.
Sí, sí, por supuesto. Y a medida que iba estudiando, me iba dando cuenta de que efectivamente, estos temores, estos miedos, son distintos en cada sexo. Partamos de algo que a  mí me parece obvio. Hombres y mujeres somos iguales ante la ley, esto por supuesto, pero somos distintos. En el modo de pensar, de ser, de razonar. Esto es algo incuestionable. Y esta diferencia es la marcará también nuestros miedos.

Vayamos a ejemplos concretos.
Pues no sé, yo por ejemplo empecé a impartir cursos sólo para mujeres con el objetivo de tratar un miedo que nos es propio: el del rechazo. Creo que lo que condiciona la vida de las mujeres profesional es el miedo al rechazo. Y aquí el tema de la interculturalidad es clave porque se trabaja en un campo internacional, y por lo tanto, debemos considerar hombres y mujeres como un todo, pero sin olvidar sus diferencias. Y sus puntos en común, claro.

¿Y hasta ahora no había habido nada de todo esto?
No. lo que había eran estudios de género desde el feminismo, pero no centrados en la condición femenina. Así que sí, el primer postgrado de liderazgo femenino es el que dirijo y por suerte, ha tenido mucho éxito. 

Y es un postgrado de mujeres que son directivas. 
Bien, el liderazgo que explico no tiene nada que ver con dirigir en el sentido estricto de la palabra. Es más liderarte a ti. Desde el momento en que te lideras, puede ser que después seas capaz de dirigir a un equipo. El miedo, volvamos a él otra vez, tapa todas cualidades, y si eres capaz de identificarlo, es cuando tu talento podrá emerger. Lo que está claro es que aquí no se enseñan sólo unas habilidades concretas, sino también a sacar este miedo, para que puedas saber cuál es tu liderazgo personal.

Parece algo como muy psicológico.  
Forma parte de la comunicación. Cuando investigaba, lo que descubrí es que el miedo está en el ámbito de la patología y esto es lo más perverso que hay. Tampoco hay que demonizarlo: el miedo es normal, lo tenemos todos, pero la gran diferencia es cómo lo gestionamos. Así que lo que hago es siempre desde mi terreno, el de la  comunicación. La psicología ya se ocupa de estudiarlos desde una vertiente patológica. 

Y a través de la comunicación usted cree que… 
A través de la comunicación, sea verbal o no verbal, identificamos actitudes, palabras que generan miedo y que gestionándolas convenientemente, pueden ayudarnos mucho. Creo que gestionando este patrimonio universal que tiene cualquier organización a través de la comunicación, esto debe notarse necesariamente en la cuenta de resultados.

Y en estos últimos años, ¿cree que ha habido alguna evolución en las mujeres al respecto de estos miedos?
Pienso que cada vez va a peor. Mi percepción es que todo el discurso social está encallado en estereotipos simplistas de buenos y malos, de derechas, de izquierdas. Lo que enseñamos, es que no todo es tan sencillo, que debemos razonar por nuestra cuenta, no tener miedo a pensar, sentir y expresar opiniones que no concuerdan con la mayoría imperante y que aunque el discurso social nos lleve a una excesiva simplificación, debemos luchar contra ello.

Parte de la culpa quizá la tenemos los medios de comunicación. 
Bien, los medios deben informar, educar y entretener. Lo que impera en estos últimos años es el entretenimiento por encima de todo y con ello, todo se ha banalizado. Incluso los miedos, que son alentados por estos medios. Tenemos ejemplos recientes de sobras. Y todo ello nos lleva a unos estereotipos que impiden conocer una realidad que hace tiempo que está presente.

La importancia de las mujeres en el mundo empresarial.

Por ejemplo. Hay un nivel extraordinario. Más que nunca, ahora hay mujeres muy preparadas intelectualmente, con ambición, sin miedos. En el mundo que no es empresarial tienen dificultades para encontrar parejas adecuadas, y este tipo de valores que hemos pretendido inculcar han acabado repercutiendo, no siempre positivamente.

¿Y qué hacen para sobrevivir?

Creo que para sobrevivir, las mujeres nos impostamos,  deliberadamente adoptamos una pose para entrar en el mundo. Tampoco no es algo exclusivo de las mujeres, todos adoptamos unos roles cuando estamos en sociedad. Pero esta impostación es el precio que pagamos para ser aceptadas, para formar parte de un proyecto común y por tanto, de no ser rechazadas.

Quizá hemos avanzado poco.  

Hemos sido testigos del nacimiento de grandes cosas, el móvil, Internet, a nivel tecnológico el cambio en estos últimos años ha sido extraordinario. Pero, ¿ha ido a la par este crecimiento con la evolución personal de cada uno de nosotros? Creo que no. Aún estamos lastrados por prejuicios, egoísmos, celos, falta de humanidad, al fin y al cabo. Creo que hemos avanzado en algunos terrenos, sí, pero también hemos retrocedido en otros.