Cofundadora de Farfara Lab

Sonia Aguilera

Saber escoger y priorizar

“Hay que llegar al consumidor de un modo fácil”

Sonia Aguilera asegura que empezamos a ser conscientes más que nunca que la salud es algo esencial para el bienestar y es por ello que ya desde pequeños desarrollamos hábitos que cuando seamos adultos nos resultarán muy útiles.

Martes, 19 de Mayo de 2009
La progresiva complejidad de la sociedad moderna ha favorecido la aparición de empresas que hasta hace sólo unos pocos años hubiera sido imposible que existieran. Una de ellas es Farfara Lab, empresa dedicada, entre otras cosas, a hacer inteligible a los consumidores, los valores nutritivos y dietéticos de lo que comemos, unas indicaciones que se encuentran en todos los envases de lo compramos.
“En empresas como la nuestra, lo importante lo importante es tener una concepción integral de la situación, no sólo de aquellos aspectos que pueden parecer prioritarios, sino todos aquellos que les puedan complementar”

“En términos nutricionales, que se pueden aplicar a otros sectores de la empresa, lo que el consumidor quiere es una información veraz, que defina en pocas palabras algo científico pero que se completamente inteligible”

“La nutrición es una ciencia relativamente muy nueva. Se avanza continuamente en congresos, en estudios y en el laboratorio pero aún hay un largo camino por recorrer. Y lo mejor es que todos hemos tomado conciencia de ello”
No se puede negar que en Danone usted tuvo usted un buen aprendizaje.
Pues sí. Los años en Danone me marcaron y mucho. La verdad, cuando empecé, no sabía que me dedicaría a este campo, pero me gustó y así fue. Más tarde pensé en crear mi propia empresa, porque también era verdad que no había profesionales en el sector en el que yo me dedicaba.

¿Está muy demandada su profesión?
Bien, las empresas cada vez más son conscientes de la importancia de este sector y piden asesoramiento profesional, así como agencias de comunicación y publicidad. Aquí lo importante es tener una concepción integral de la situación, no sólo de aquellos aspectos que pueden parecer prioritarios, sino también de los complementarios. Y eso aunque nuestra labor pueda parecer más de asesoramiento. 
 
Sí, pero es una labor que ya empieza a ser importante.
Pues sí, ahora somos casi 30 personas y la mayoría de ellas, diplomadas en dietética. Asesoramos a diferentes empresas pero no nos olvidamos de la consulta puntual, aquella que realiza el cliente en un momento determinado, que resulta una parte importante de nuestro trabajo. 

¿Cuál cree que es su factor diferencial?
Tiene mucho que ve con nuestro nombre, la fárfara. La fárfara es esta especie de tela fina que está en el interior de la cáscara de un huevo. Elegimos este nombre para la empresa porque era una manera de expresar que estamos en medio de dos mundos, el del consumidor y el de la empresa y que los preservamos a los dos. De hecho, la fárfara es el nexo de unión entre dos elementos, y por tanto, un terreno común en el que se pueden desarrollar todo tipo de ideas.

Ideas básicamente para el consumidor.
Sí, exactamente. Nos dimos cuenta de que la información nutricional llegaba al consumidor de un modo demasiado confuso, y resultaba difícil para las empresas que encargaban estudios técnicos poder transmitir al consumidor final aquellas conclusiones que pretendían. Lo que el consumidor quiere es una información veraz, que defina en pocas palabras algo científico pero inteligible. En España, empresas que se ocupasen de esto había pocas, pero nosotros lo intentamos: tratar de llegar al consumidor mediante una información seria y práctica.  

¿Y eso cuesta?

Bien, lo curioso es que no sólo empresas de nutrición se interesan por esto, sino también otras, que tienen otro tipo de servicios relacionados con lo que hacemos y que  también pretenden lo mismo: llegar al consumidor de un modo fácil. Esto pasa mucho en nutrición. Estamos familiarizados con conceptos como los niveles del colesterol, hipertensión, estrés, diabetes. Y ello nos lleva a que todos, las empresas y los consumidores estemos interesados en entender estos conceptos sin ser por ello expertos.

Ya lo ha dicho usted antes, hemos evolucionado mucho en la sensibilización de este tipo de temas. Pero ¿las conclusiones cambian? 
Sí, por supuesto. Es como todo, hay modas. Mire, hace unos años los científicos afirmaban que el vino era malo y ahora dicen que es bueno por sus antioxidante. Va cambiando, por supuesto, pero progresivamente se asume un grado de rigor impensable hace unas décadas. Y este rigor es el que transmitimos al consumidor.

Aún así, habrá terrenos por explorar.

Sí, por supuesto. Hay muchas cosas que aún no sabemos porque la nutrición es una ciencia relativamente muy nueva. Se avanza continuamente en congresos, en estudios y en el laboratorio pero aún hay un largo camino por recorrer. Y lo mejor es que todos hemos tomado conciencia de ello.

¿Salud y nutrición, pues, deben ir juntos?
Sí, por supuesto. Todo debe ir ligado y por suerte con los años se han ido imponiendo unos hábitos que han ayudado a mejorar nuestra salud y calidad de vida. Empezamos a ser conscientes más que nunca que la salud es algo esencial para el bienestar y es por ello que ya desde pequeños desarrollamos hábitos que cuando seamos adultos nos resultarán muy útiles.

¿Cuál es su método de trabajo?
Nos dedicamos a asesorar. Y esto significa hacer charlas nutricionales a todos los sectores que van desde la empresa al consumidor. Pero también realizar publirreportajes y spots para transmitir la mejor información nutricional que pueda llegar al consumidor.

Quizá exista la tentación de disimular productos mediocres con información nutricional que sin dejar de ser exacta confunde al consumidor.
Los criterios de calidad son muy claros, y lo importante es tener una buena información para saber qué es lo que se debe transmitir. En nuestro caso, por ejemplo, nos encontramos con una lucha constante de marcas blancas, con empresas que sacan un mismo producto con éxito copiándolo. Pero hay que tener muy claro que las apariencias engañan, y que hay que tener muy claro lo esencial.

¿Y qué debemos hacer?
Debemos ser conscientes de lo que comemos. Coger un producto y mirar la etiqueta tampoco es tan complicado. Si por ejemplo eres celíaco, no dudas en mirarlo porque tienes una necesidad de saber si aquello lo puedes tomar o no. Pero los demás también deberíamos hacerlo, porque así seguro que haremos una mejor elección.

¿No nos estamos cargando de manías con tanta información nutricional?
Debe haber un equilibrio, de acuerdo, entre el comer bien pero también el vivir bien. Lo esencial es el equilibrio. De acuerdo, la alimentación es un placer y esto no lo podemos olvidar, y si algún día nos excedemos, pues no pasa nada. Y a pesar de todas las recomendaciones, debemos tener presente que somos distintos, con distintos metabolismos, distintos ritmos, y distintos modos de comer. Debemos ser nosotros mismos los que nos impongamos los límites.

Sí, porque las prohibiciones difícilmente surten efecto si uno no cree en ellas. 
Claro. Prohibir es malo. A un niño cuando le prohíbes algo va precisamente hacia ello. Todo forma parte de una educación que debe inculcarse desde la infancia. Sólo así podremos transmitir unos valores nutricionales que nos serán muy útiles cuando se llegue a la madurez.

Pero en momentos de crisis, quizá los hábitos también se modifican.
Sí, por supuesto. La gente está más nerviosa, más estresada. Varía la escala de valores y hay quizá la tentación de saltarse comidas. Es un tema serio, que no debemos pasar por alto. Y la crisis no debería afectar para nada. Hay otras cosas que podrían ser prescindibles, no la comida, se lo aseguro.

Es lo primero. 
Comer es algo vital, no hace falta decirlo. La idea está en saber escoger y priorizar. En nuestro caso, no lo hemos notado. Sí, sabemos que ha bajado la venta de muchos productos especialmente en las grandes superficies, pero al contrario, tenemos más trabajo. Las marcas invierten en nutrición para luchar precisamente contra las marcas blancas, y para que el consumidor sepa lo que elige.