Experto en management y desempeño humano

Stephen Covey

 La esencia del liderazgo

 "Somos seres espirituales que tenemos una experiencia humana"

 Stephen Covey es autor del best-seller "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva"

Jueves, 14 de Julio de 2005
 Stephen Covey, estadounidense mormón, padre de nueve hijos y abuelo de 44 nietos, es uno de los mayores pensadores de management de nuestro tiempo, y el mayor experto en gestión de desempeño humano. Covey, ofreció en su conferencia en el Forum Mundial de Alta Performance de Barcelona, algunas de las claves que predica por medio mundo sobre la esencia del liderazgo. Sus mensajes, diseminados por su basta obra escrita, se condensaron en un paquete demoledor de parámetros de sencilla comprensión, y en principio, fácil ejecución para todo ejecutivo con ánimo de potenciar, o reforzar, su capacidad de liderazgo.
” Todo líder debe ser un ente formado por cuerpo, mente, corazón y espíritu ”


” Lo importante es no esperar una reacción del medio ambiente para decidir actuar, sino anteponernos a los hechos y ejercer nuestra propósito por propia iniciativa ”


” La filosofía del Ganar-Ganar se basa en obtener el mutuo beneficio en las interacciones del ejecutivo con otros seres humanos ”


” Las grandes empresas sólo se consiguen mediante el trabajo en equipo ”
 
 Las ideas de Covey han consumido todos los pelos de su cabeza. Una cabeza que se ha convertido en un pozo brillante del cual brotan cubos de agua de la que todo directivo debería beber si quiere conocer los resortes del liderazgo. Covey, además, es un hábil orador. Sabe ganarse a la audiencia con continuos cambios de ritmo en su discurso y la inclusión de elementos que propician la interacción y la reflexión de los oyentes. En su capacidad de expresión reside una de las máximas del buen líder, hacerse escuchar y comprender con la humildad y humor necesarios para crear un vínculo empático poderoso. Para Covey, todo líder debe ser un ente formado por cuerpo, mente, corazón y espíritu. Los cuatro elementos deben trabajar conjuntamente para crear una persona integral. Sin embargo, Covey destaca que en el epicentro de estas cuatro potencialidades debe hallarse el espíritu, que es la conciencia que decide lo que está bien y lo que está mal.
 
 
Los roles del liderazgo
 
Covey destaca que el mayor aval del liderazgo es la confianza, que actúa como columna vertebral de cuatro elementos definitorios. El primero de ellos es la pasión, que define como el ánimo de llevar a cabo proyectos y materializar ilusiones. En segundo lugar, la visión, o facultad de encontrar caminos y vías alternativas para la solución de conflictos. El tercer elemento es la disciplina, es decir, la capacidad de no perder el norte y gestionar tiempo y recursos de la manera más óptima; y por último, la conciencia, que es el modelaje de la personalidad y las cualidades al paso del tiempo, lo que se traduce en vertebrar una continua formación profesional y espiritual.
 
La sesión de Covey en el Forum Mundial de Alta Performance se fundamentó sobre su popular teoría de los siete hábitos, con los que define las cualidades que toda persona con ímpetu de liderazgo debe cumplir.
 
 
Los siete hábitos
 
Primer hábito: Ser pro activo
 
Somos los responsables de nuestra conducta. Ante cada estímulo en nuestro ambiente de trabajo tenemos la habilidad de decidir la respuesta que queremos dar. Somos libres ejecutores de nuestra conducta. Lo importante es no esperar una reacción del medio ambiente para decidir actuar, sino anteponernos a los hechos y ejercer nuestra propósito por propia iniciativa.
 
 
Segundo hábito: Comenzar con el fin en la mente
 
Cada vez que tomemos una decisión importante, debemos evaluar si ésta nos acerca o nos aleja de nuestro objetivo marcado. Es fundamental actuar con un fin predeterminado y tenerlo presente en cada uno de los pasos de nuestra conducta, que no debe estar regida por el azar.
 
 
Tercer hábito: Establecer primero lo primero
 
Este hábito consiste en distribuir nuestro tiempo y recursos sobre la cuenta de prioridades. Covey aboga por organizar nuestro tiempo sobre la base de cuatro cuadrantes en las que las actividades se clasifican en urgentes, no urgentes, importantes y no importantes.
 
 
Cuarto hábito. Pensar en Ganar-Ganar
 
La filosofía del Ganar-Ganar se basa en obtener el mutuo beneficio en las interacciones del ejecutivo con otros seres humanos. Las negociaciones deben basarse siempre en el principio de ganar-ganar. Si una persona gana y su cliente pierde, las probabilidades de perder a ese cliente son mayores. En los casos en los que, después de razonar con nuestro interlocutor, no vislumbramos un acuerdo ganar-ganar, la opción más ética es la de "no hay trato".
 
 
Quinto hábito: Buscar primero entender, luego ser entendido
 
Este hábito, basado en la capacidad de empatía, consiste en ponerse en el lugar del otro con tal de ver las cosas desde su punto de vista y materializar un acuerdo que asegure lo mejor para ambas partes. Por ello es importante desarrollar una óptima capacidad de comprensión y escucha.
 
 
Sexto hábito: La sinergia
 
De la misma forma que debemos tener claro que podemos alcanzar muchas metas por nuestra propia iniciativa, hemos de ver que las grandes empresas sólo se consiguen mediante el trabajo en equipo
 
 
Séptimo hábito: Afilar la sierra
 
Mediante la fábula del leñador, que debido a su inmersión en su trabajo de derribar árboles olvida dedicar unos minutos a afilar su sierra, ejercicio que le ahorraría muchas horas de esfuerzo, Covey refleja la importancia de dedicar en nuestra vida breves espacios de tiempo dedicados a mejorar nuestras condiciones físicas e intelectuales.
 
 
Octavo hábito: Ecuentre su propia voz e inspire a otros a encontrar la suya
 
El octavo hábito consiste en saber escuchar nuestra propia "voz interna"y tratar de enseñar a los demás -a nuestros empleados, en caso de que seamos un directivo con gente a nuestro cargo-, el arte de sacarle provecho a lo que es propio de cada individuo; de modo que cada persona se vuelva indispensable en la organización en virtud de sus capacidades exclusivas.