Director de grandes cuentas y obras nuevas de Kone España

Francisco Pardeiro

Transporte vertical

“Ante la crisis, las empresas deben abrirse a otros mercados”

Francisco Pardeiro explica que próximamente se incrementará aun más el grado de complejidad técnica, pues se está pensando en construir ascensores que se desplacen verticalmente hasta una cierta altura y luego horizontalmente.

Martes, 02 de Junio de 2009
Estamos tan acostumbrados a la tecnología que por desgracia, hemos perdido la capacidad de sorpresa que hasta hace pocos años poseíamos. Hoy les proponemos recuperar parte de este asombro conociendo un poco más de algo tan cotidiano como son los ascensores. Son el medio de transporte más utilizado y seguro del mundo, y detrás de ello hay también una constante evolución. Kone es una multinacional familiar finlandesa que más ha innovado en este sector del transporte vertical y que, entre otras cuestiones, pone a prueba sus ascensores en una mina situada en Lohja (Finlandia), a 333 metros de profundidad.
“Ante la crisis, las empresas deben abrirse a otros sectores, a otros mercados que también puedan conocer y que resulten potenciales para su expansión. Teniendo diversos frentes abiertos, el riesgo es menor”

“La conciencia ecológica también ha llegado hasta los ascensores. Ya se construyen  cabinas con materiales reciclables. En Estados Unidos ya se exige un certificado de ecoeficiencia y en Europa empieza a reclamarse”

“En momentos como este, hay que innovar para destacar. La nueva normativa europea, por ejemplo, nos obligará a dotar aún de mayor seguridad los ascensores, por lo que abrirá un campo de trabajo que tampoco podemos desaprovechar”
Resulta sorprendente que algo que parece tan básico como un ascensor haya cambiado tanto.
Sí, y modestamente he de decirle que nosotros hemos contribuido a ello. Fue esta compañía la que ha eliminado la tradicional sala de máquinas que hasta no hace mucho coronaba los edificios con ascensor. Gracias a la innovación, hemos podido lograr por ejemplo, que se tarde apenas un minuto en subir los 800 metros de un edificio que se está construyendo en Dubai. Una velocidad máxima de 18 metros por segundo y una aceleración de 0,3 m/s2. Y todo ello con el máximo confort: sin ruidos y sin vibraciones de ningún tipo.

Los pisos y el presupuesto deben condicionar mucho la calidad de los ascensores.
Sí, pero con un mínimo, claro está. Verá, el tráfico de los edificios en altura viene marcado por tres factores: el número de ascensores que deben instalarse, el tamaño de la cabina y el número de pisos. Todo ello en función del flujo de viajeros. Da igual que se trate de una gran torre, como de un hospital, un parking o un edificio de viviendas.

¿Siempre ascensores?
Bien, en la actualidad hay una tendencia en determinados edificios, como los aeropuertos por ejemplo, de hacer prevalecer las escaleras mecánicas sobre el ascensor, ya que favorecen un mayor flujo de personas.

Hábleme de estos ascensores en Dubai. Subir a un edificio de 800 metros no debe ser tan sencillo como uno de doce plantas.
Como le decía, en este caso se alcanzan velocidades de 18 metros por segundo. Y esto requiere un diseño muy especial de ascensores. Deben llevar un doble cadenado (uno inferior y otro superior), como el de las motos de competición o los coches de Fórmula 1, con el fin de eliminar el efecto producido por la resistencia del aire que hay en el interior de los huecos. Además, el confort de la cabina debe ser bueno, teniendo en cuenta los efectos de la aceleración.

Sí, una aceleración a la que no todos se han acostumbrado.
Sí, es curioso como a título anecdótico, hay que señalar que cada tipo de sociedad reacciona de diferentes modos ante esta circunstancia. En Asia, por ejemplo, están más acostumbrados a las altas aceleraciones que en Occidente. Otro aspecto es la zonificación de los ascensores en función de la planta a la que han de subir, para lo que han de programarse con distintas velocidades. O lo que llamamos la maniobra de control de destino.

¿De qué se trata?
Indica al usuario el ascensor que ha de utilizar para ocupar el menor tiempo posible en su trayecto. Es un sistema que programa el recorrido de los ascensores en función del destino de las personas que en ese momento estén a la espera de subir. De este modo se consigue que la superficie dedicada al transporte vertical sea menor de lo exigido por el sistema tradicional.

¿Habrá más cambios?
Sí, próximamente se incrementará aun más el grado de complejidad técnica, pues se está pensando en construir ascensores que se desplacen verticalmente hasta una cierta altura y luego horizontalmente. En cualquier caso, la normativa de seguridad de emergencia y antiincendios determina que siempre ha de haber algún ascensor que realice la totalidad del recorrido de una sola vez.

Todo para ahorrar tiempo. ¿Y qué hay del cuidado medioambiental y el consumo energético?
Son dos conceptos básicos en la carrera tecnológica del trasporte vertical. En 1996 Kone lanzó un producto revolucionario, ganando una batalla abierta que perseguía eliminar los cuartos de máquinas: el monospace, que además de lograr este objetivo utilizaba un motor lineal como sistema de tracción, lo que ha permitido reducir sustancialmente el consumo eléctrico en particular y en general los costes de funcionamiento.

Vaya…
Ahora el reto es hacer los motores cada vez más eficientes y con menor consumo, como incorporar iluminación del tipo Led, además de sistemas de standby que reducen la iluminación de la cabina cuando no hay tráfico, o sistemas que devuelvan energía a la red, ya que durante el frenado se libera mucha energía. También hay otros aspectos, como construir las cabinas con materiales reciclables. En Estados Unidos ya se exige un certificado de ecoeficiencia y en Europa empieza a reclamarse.

Con los nuevos edificios que se están construyendo parece que otro aspecto importante es el del diseño de interiores ¿No es así?
Efectivamente, los arquitectos de estos edificios no solicitan soluciones técnicas en cuanto a la ocupación de espacio de los sistemas de ascensores (que cada vez tiene que ser menor), pero también soluciones de diseño, cuando no son ellos los que diseñan las cabinas para dar un sello personal a su producto.

Parece que la ocupación de espacio construido por los sistemas de transporte vertical es el mayor reto que se plantean los arquitectos. ¿Y qué me dice de los ascensores exteriores?
Bien, hay un tema personal. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo está preparado para soportar la sensación de vértigo en alturas superiores a los 50 metros y menos aun cuando las velocidades de la cabina tienen que ser necesariamente altas. Sin embargo, actualmente algunas Comunidades Autónomas nos están solicitando soluciones de este tipo para edificios altos, ya que el espacio ocupado por ascensores exteriores no computa como construido y de este modo toda la superficie interior es utilizable.

Vayamos a por la realidad del momento. La caída de la construcción también les habrá afectado. 
Sí hay que reconocer que el impacto ha sido considerable y nos ha obligado a reconsiderar la estrategia hacía otros mercados como el residencial aunque no forme parte de nuestros planes de mercado. Sin embargo, a nosotros la crisis nos ha llegado con un año de retraso, pues todavía estamos instalando los ascensores en los edificios que estaban en construcción.

O sea que lo duro aún está por venir. 
Sí, a partir del próximo año vamos a redistribuir los recursos de las áreas de nueva instalación a las de mantenimiento y reparación. La nueva normativa europea obliga a dotar aún de mayor seguridad a los ascensores y esto abre un campo de trabajo importante que en estos momentos tampoco podemos desaprovechar.

¿Y la administración no ayuda?
Sí, también está potenciando la instalación de ascensores en edificios con más de tres plantas que carecen de ellos. Y no debemos olvidar que también hay otros mercados que resultan también potenciales, como el de las escaleras mecánicas o las cintas de transporte. Entre todos estos frentes abiertos, estoy convencido de que no notaremos demasiado la crisis.