Vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC

Iván Lacasa

Teoría de la comunicación

“El periodismo ni se crea ni se destruye: sólo se transforma”

Iván Lacasa es partidario de que la universidad gane en capacidad de convicción hacia el mercado y el capital privado. Es decir, que a través de las empresas podían fomentarse investigaciones en la que todos juntos podrían sacar algo de provecho.

Martes, 16 de Junio de 2009
Por definición, la profesión de periodista se percibe en la sociedad como un trabajo rápido, con prisas, sin tiempo para el análisis. Pero no podemos olvidar que si los periódicos son los esbozos de la Historia –así, escrita con H mayúscula-, también es cierto que, de vez en cuando, deberíamos ser conscientes de su importancia, de su misión y de su futuro, ahora que las nuevas tecnologías lo están transformando todo. Hoy hablamos con un teórico que nos podrá aclarar algunas dudas.
“La clave para saber hacia dónde vamos en temas de comunicación no está en la teoría sino en el día a día, especialmente a través de las nuevas tecnologías y el contacto con la gente joven”

“Creo que en Bolonia ha habido un problema de comunicación. Se trataba de transmitir unos cambios a un colectivo de gente muy sensible, en una edad de utopías e idealismos, y esa información se ha transmitido tarde y mal”

“Los medios tenemos la ventaja de la distancia, podemos analizar con cierta perspectiva aquello que sucede y esto nos da bazas para fomentar este tipo de investigaciones que, bien realizadas, pueden aportarnos muchos datos sobre nosotros mismos”
Tarea difícil, la de coordinar alumnos y profesores.
Sí, pero me gusta mucho, porque hay mucha predisposición, tanto por unos como por otros. Y eso me permite, aunque con menos tiempo, también seguir profundizando en algunas de las áreas de estudio en las que estoy metido. Escribo temas de la teoría de la comunicación, y este año ha sido una buena cosecha: he podido publicar un artículo en una revista de Viena, otro en Leipzig, Alemania, y ahora escribo un libro de ética con Roger Jiménez, el que fue durante años el defensor del lector de La Vanguardia.

¿Y tenemos claves que nos permitan saber hacia dónde vamos a nivel comunicativo?
En un tema como la comunicación que es tan variable, es difícil encontrar teorías que nos permitan llegar a generalizar. Creo que la clave está en conocer de cerca el mundo profesional, porque la teoría queda desfasada antes de lo que pensamos. Es el día a día, y especialmente a través de las nuevas tecnologías y el contacto con la gente joven cuando realmente se aprende. Ellos son nativos digitales, y nosotros, aunque podemos también aprender mucho, ya pertenecemos a otra categoría, la de los inmigrantes digitales.

Pero a pesar de ser un “inmigrante digital”, está completamente digitalizado.
Bien, el tema me gusta mucho. La informática es una manera de estar en contacto con antiguos compañeros y alumnos. Tengo una página en Facebook y cada semana hay gente que se agrega. Desde pequeño el tema siempre me ha gustado, he tenido los primeros ordenadores, de cuando se pensaba que la informática no servía para nada. Y si no puedo dedicarle más tiempo, es porque no puedo. Así que, no me considero exactamente un “nativo digital” pero casi.

Los jóvenes pueden partir con ventaja en este mundo, pero se enfrentan a retos importantes.
Sí, y eso es justamente lo que nos cuesta transmitir. Deben saber que la realidad es muy cambiante y compleja y que no tienen que tener pereza a la hora de pensar. Pero aquí se produce una curiosa paradoja: pueden tener un dominio de la práctica que les permite hilvanar una teoría y establecer a partir de aquí unos parámetros. Pero serán precisamente estos parámetros los que cambiarán en poco tiempo.

Hace tiempo que se habla que los estudiantes no salen correctamente formados de la facultad. ¿Qué opinión le merecen los másters?
Mire, al margen que pueda ser más o menos útil, lo esencial es que los estudiantes completen sus estudios en el extranjero. Que los que están aquí se marchen fuera unos meses, y al revés, que los de fuera vengan aquí. Creo que un proceso de internacionalización es básico para la formación de una persona.

Muchas veces el problema está en el idioma.
El inglés ya no tiene que ser el problema ¡es el idioma vehicular! En esta facultad tendremos el 25% de la carrera en inglés, y esto quiere decir que muchos estudiantes ingleses pueden venir aquí a estudiar porque no acostumbran a venir con ganas de aprender castellano. Y a estas alturas, ya no se trata del inglés, que ya se da por sabido sino de un segundo idioma, como el francés o el alemán, los que están pegando fuerte últimamente. 

¿Hablamos de Bolonia?  
Creo que en el Proceso de Bolonia ha habido un problema de comunicación. Se trataba de transmitir unos cambios a un colectivo de gente muy sensible, en una edad de utopías e idealismos, que no duda en reaccionar de manera audaz y sin miedo contra aquel tipo de “monstruos” de la vida contemporánea, como pueden ser el capitalismo. Y esa información se ha transmitido tarde y mal. Pero sinceramente, creo que Bolonia ofrecerá una buena oportunidad para acercar los alumnos al mundo empresarial. En esta facultad, por ejemplo, no ha habido problemas, porque el alumnado lo ha visto como una mejora.

Si todo conllevará una mejora, quizá habrá tiempo para otras cosas.
Sin duda. Uno de los factores que observamos en los profesores que vienen del mundo profesional es que, a veces no tienen tiempo para reflexionar, y los que estamos en un plano teóricos, quizá lo hacemos demasiado. Así que si intentamos acercar posiciones, creo que la universidad puede aportar algo muy interesante al mundo laboral.

Como por ejemplo…
Pues ver como a través de los medios de comunicación se pueden prever determinados comportamientos. Los medios tenemos la ventaja de la distancia, podemos analizar con cierta perspectiva aquello que sucede y esto nos da bazas para fomentar este tipo de investigaciones que, bien realizadas, pueden aportarnos muchos datos sobre nosotros mismos. Naturalmente, no se puede prever todo, porque, entre otras cosas, la gente reacciona de modo distinto cuando actúa de manera individual o en grupo, pero sí determinados fenómenos (económicos, políticos, deportivos), se pueden llegar a calibrar. Y esto es trabajo de la universidad.

Estamos hablando de investigación cuando en otros países ya hace tiempo que se practica.
Bien, depende de las carreras universitarias. En periodismo admito que es algo más reciente, pero en otras ramas, como en las ciencias o en la medicina, hace tiempo que ya es algo cotidiano. Luego hay otras, como en humanidades, ciencias sociales o en  comunicación, en que los fondos son públicos, y por tanto no están sometidos a la dictadura de la efectividad y rapidez empresarial. 

También puede suceder que si se trata de dinero público, haya temas que no nos lleven a ningún sitio.
Sí, claro. Y sucede, todos lo sabemos. Creo que lo bueno se halla en un equilibrio, intentando que haya investigación sobre el pasado, presente y futuro. Y ese equilibrio, si va acompañado de buenos resultados, puede provocar que la universidad gane en capacidad de convicción hacia el mercado y el capital privado. Es decir, que a través de las empresas podían fomentarse investigaciones en la que todos juntos podríamos sacar algo de provecho.

Vayamos a temas más prácticos. ¿Quedarán pronto obsoletos los medios de comunicación tradicionales?  
Si sólo son fines en sí mismos y no un medio, acabarán muriendo. Los medios de comunicación deben cumplir una función que es obvia: la de comunicar. Poco importa que sea en un formato u otro. El periodismo no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Los telégrafos, los teletipos, las radios, los periódicos… todos han ido transformándose. Algunos han desaparecido, otros han sobrevivido a los cambios. Pero la esencia es que la idea del periodismo, el de transmitir noticias y un análisis de ellas, no muera. Y esto está garantizado. Ahora bien, que sea en papel, o en una pantalla, eso es algo que el tiempo lo dirá. 

¿Pero será igual de fácil para todo el mundo adaptarse a los formatos digitales?

Creo que con el tiempo, todos acabaremos adaptándonos a los nuevos formatos. De hecho, es lo que hemos estado haciendo en los últimos años, ¿no? Lo que define estos nuevos tiempos, sin embargo no es sólo el aspecto material, el cambio de un soporte a otro, sino el formal. Y en nuestro caso, la democratización que supone el poder difundir la información. Si es buen periodismo, si está contrastado y tiene calidad, pues adelante. Ahora, sin embargo, nos encontramos que el atractivo del periodismo en las nuevas generaciones está desapareciendo. Ahora los estudiantes quieren ser publicistas.