Estrategias para el progreso profesional y personal

Luis Huete

 Estrategias para el progreso

 "El optimismo es una apuesta ganadora"

 Huete acaba de publicar su nuevo libro, "Construye tu sueño"

Miércoles, 03 de Agosto de 2005
 Luis Huete es profesor de IESE y Senior Partner de Global Praxis Group, Licenciado en Derecho (1978), Master en Economía y Dirección de Empresas (1982), Doctor en Administración de Empresas en la Universidad de Boston (1988). Su tesis fue galardonada por la Decision Sciences Institute de Atlanta como la mejor del año en Estados Unidos. Ha trabajado como investigador en la Harvard Business School, ha publicado diversos libros y en los últimos diez años ha asesorado a más de un centenar de empresas de Europa, América y Asia en temas de gestión estratégica de servicios, modelos de negocio de éxito, mejora de la inteligencia emocional en el trabajo y liderazgo. 
“Hay gran cantidad de libros sobre el triunfo en la vida profesional basados en relatos demasiado obvios. Yo propongo un mensaje más conceptual, que pueda explicar ideas interesantes”


“La sociedad ha impuesto un modelo en el que cuantas más horas se trabaje mucho mejor,…. Y esto debería cambiar”


“Tarde o temprano, deberemos analizar el hecho que los dos miembros de una pareja estén todo el día fuera de casa, y por tanto, los hijos crezcan no sólo con carencias afectivas importantes, sino que tampoco reciban la educación más adecuada”


“Una visión optimista de la existencia es un factor de éxito seguro, una apuesta ganadora”.
 
 El título de su último libro, “Construye tu sueño” lleva una interesante coletilla, “Sin cuentos”.
 
Sí, en los últimos años ha habido una gran cantidad de libros que se han basado precisamente en “cuentos”, en historias a las que se presupone una metáfora, una especie de moraleja que el lector debe interpretar. Pero acostumbran a ser relatos muy fáciles, demasiado obvios. Yo propongo un mensaje más conceptual, que pueda explicar ideas interesantes. No conviene tomar siempre papilla, un buen solomillo también resulta muy enriquecedor.
 
 
Usted habla en su libro de cuatro modos distintos de ver el mundo empresarial pero también el personal.  
 
Sí, aunque el esquema es sencillo, creo que sirve para realizar un planteamiento. Por mi experiencia empresarial, y simplificando mucho, propongo cuatro mentalidades: la anglosajona (atraída por el poder, el mando y los grandes resultados); latina (en la que prevalece el elemento emotivo); la asiática (en la que se mezcla la reflexión y la emotividad), y la germánica (construida en la racionalidad y la capacidad reflexiva). Aunque lo ideal sea una lectura combinada de todas ellas, la que he trabajado más ha sido la asiática, la que orienta sus relaciones. Es flexible, pacífica y tiende a evitar los conflictos personales. 
 
 
Por su experiencia habrá trabajado en las cuatro mentalidades.
 
Pues sí, cada una tiene sus ventajas. Y aunque, como le comento, ha sido la asiática la que más años he trabajado, quizá la germánica (basada en la estructuración y el análisis) sea la que me haya hecho más eficiente. 
 
 
Ha estado vinculado a muchas empresas desde dentro. ¿Cómo se hace esto?  
 
Como todo en la vida, se trata de analizar lo que hay, los equilibrios que hacen falta, las carencias... y con sólo la observación en un período determinado de tiempo, uno se da cuenta de aquello que puede faltar en una empresa. A pesar de tener mentalidades, lenguas y modos de proceder distintos, hay unas determinadas pautas muy parecidas entre los ejecutivos de distintos países. Aunque la ideología, las costumbres y la personalidad de cada individuo marquen lo suyo.  
 
 
¿Qué tal el prototipo español?  
 
Es el que he trabajado más, como puede suponer. En este campo, domina el ejecutivo bien formado, al que no le amedrenta tomar decisiones duras pero que tiene cierta tendencia a estar más volcado en los datos que en los hechos, y por ello, a veces se echa de menos una visión más global. 
 
 
¿Esta falta de visión global es la que sólo tiene en cuenta el axioma “Clientes satisfechos igual a empresa rentable”?  
 
Pues en cierto modo, sí, porque todo es mucho más complejo. Hay muchas maneras de dar satisfacción que pueden ir en contra de la rentabilidad de una empresa. Y al contrario, puede haber clientes poco satisfechos que puedan pertenecer a una empresa muy rentable, como en el caso de los monopolios o en los que no hay mercado. Por ello propongo a los empresarios pasar de la diagonal del poder a la diagonal de la inteligencia, que al final acaba dando una mayor satisfacción y una mayor rentabilidad. Y no sólo a nivel empresarial. 
 
 
En sus libros y conferencias, ha hablado mucho de la conciliación entre la vida laboral y la familiar
 
Aunque no lo parezca, España es el segundo país del mundo por horas de trabajo, y por ello, ostentamos la peor conciliación entre la vida laboral y la vida familiar. La sociedad ha impuesto un modelo en el que cuantas más horas se trabaje mucho mejor, porque con el tiempo tendrás un estatus, un buen puesto y el reconocimiento social que conlleva. Pero tarde o temprano, deberemos analizar el hecho que los dos miembros de una pareja estén todo el día fuera de casa, y por tanto, que los hijos que puedan tener, crezcan, no sólo con carencias afectivas importantes, sino que tampoco reciban la educación más adecuada. 
 
 
¿Qué podemos hacer?
 
Avanzar en esta línea de conciliación, aunque soy consciente que es muy difícil, ya que la inercia es muy fuerte. Pero algo habrá que hacer para que la vida de uno mismo no sea sólo su profesión. 
 
 
También habla mucho de optimismo.
 
Creo que una visión optimista de la existencia es un factor de éxito seguro, una apuesta ganadora y no sólo desde un punto de vista puramente empresarial. Verá, la persona optimista lo es por una combinación de tres factores, dos de los cuales, el genético y el entorno en el que uno ha crecido, no pueden escogerse. Pero sí el tercero, el más importante: el hábito. Una persona optimista ve la mejor parte de las cosas, y ello tiene mucho que ver con esto tan indefinido que llamamos felicidad. 
 
 
¿Es usted un soñador con los pies en el suelo?
 
Yo creo que sí. Provengo de un mundo en el que he trabajado y me he relacionado con empresas de todo tipo con distintas concepciones estratégicas y tácticas de comercialización. Pero por otro lado, puedo pasar a hablar con cierta facilidad de lo que es el sueño personal o la autorrealización, con el mismo convencimiento y la misma fuerza. Está muy bien apelar al corazón y a las emociones, pero con los pies firmemente asentados.