Subdirector del Museo del F.C. Barcelona

Juan Pedro Fortes

Pioneros en el mundo

“El Museo del Barça también es algo más que un museo”

Juan Pedro Fortes sabe que si se tiene un buen producto tienes que saber venderlo porque si no, acabará muriendo. Por eso el museo del F.C. Barcelona se caracteriza por ser vivo, porque aparte de la historia, tiene objetos para que no sólo el turista, sino el aficionado o socio, tenga inquietudes para ir.

Martes, 08 de Septiembre de 2009
Que el Barça es algo más que un club, especialmente para los que son culés, resulta obvio. Lo que resulta interesante es que se haya aprovechado magníficamente el poso emocional que despierta una entidad como esta para construir una especie de “santuario” reverenciado por aficionados y curiosos, que desde 1984 proporciona sus buenos réditos. Poca broma: ha sido el museo más visitado de toda Cataluña durante 9 años consecutivos, así que algo habrá.
“Si tienes un buen producto tienes que saber venderlo porque si no, acabará muriendo. Por eso, aparte de la historia, nos gusta tener objetos para que no sólo el turista, sino el aficionado o socio, tenga inquietudes para venir”

“En un lugar que despierta tantas emociones ha habido de todo: desde aficionados que se han puesto a llorar sollozando que el Barça es lo más grande que hay, hasta otros que se arrodillan ante la primera Copa de Europa”

“Lo que funciona perfectamente es el boca-oreja. Pasan por aquí un millón trescientas mil personas al año, así que procuramos dar un buen servicio, y que la gente, cuando salga, lo haga encantada”
En veinte años habrá vivido muchas transformaciones.
Si, por supuesto. Cuando empecé, esto era un museo pequeño, centrado en la parte histórica y con una pequeña tienda. Con el tiempo, la tienda se separó del museo y ésta se ha convertido casi en una gran superficie comercial. Y el museo también ha crecido mucho: hemos tenido dos ampliaciones importantes en espacio y contenido y ahora que se acerca el 25 aniversario tenemos preparadas muchas sorpresas.
 
¿Qué representa un museo como este para un club como el Barça?
Mire, si no estoy equivocado, este fue el primer museo del mundo dedicado a un club de fútbol, así que fuimos pioneros. De hecho, ha venido mucha gente para ver sólo cómo lo habíamos gestionado, con qué lo habíamos llenado. Y de hecho, siempre hemos querido que fuera vivo, que incorporara nuevos contenidos, nuevas piezas de jugadores, para ir actualizándolo.

Al ser pionero, habrá servido de modelo para otros clubs.
Estoy absolutamente convencido de ello. Han venido, no diremos a copiarnos pero sí a mirar cómo funciona el museo, el Real Madrid, el Deportivo de la Coruña, y algunos equipos extranjeros.

Será difícil establecer un criterio para ver qué jugador tiene su espacio y cuál no.
Bien, es difícil contentar a todo el mundo. Tienes que guiarte por los éxitos deportivos, por el tirón del jugador, su importancia. Siempre habrá alguien que le gustaría figurar y no está pero en fin, ya se sabe.

¿Alguna clave para explicar su éxito más allá de lo evidente?
No debemos olvidar que el museo está ubicado dentro del estadio, y esto es básico porque la gente que viene al museo tiene la oportunidad de ver el estadio y sus instalaciones. Y esto gusta mucho.

¿Cómo se gestiona el museo?
Es un departamento más del club. Afortunadamente, somos autosuficientes y tenemos superávit. A nivel de equipo, somos un grupo de personas con un técnico que se encarga del inventario de todos los objetos del museo. También tenemos el centro de documentación, una especie de biblioteca del club que hasta hace unos pocos años formaba parte del museo, y ahora depende del área de prensa. 

¿Qué beneficios representa el museo para el club?
Pues es una parte importante. Llevamos 10 años figurando en la lista de los museos más visitados de Cataluña: 9 seguidos el que más, y el pasado, sólo por detrás del Museo Dalí. Y a nivel español, somos los terceros, sólo por detrás de El Prado y del Reina Sofía. Tenemos 1.300.000 visitantes por año con unos ingresos que oscilan entre los 10-12 millones de euros.

Y con la crisis, ¿han notado un descenso de visitas?
Sí, pero no demasiado, porque los éxitos deportivos de esta temporada han acompañado. Lo que más daño nos ha hecho fue el tener que cerrar durante este verano por las tardes durante casi 20 días, que fue el tiempo que estuvo U2 ensayando el concierto. 

El perfil del visitante debe ser el culé de toda la vida.
Hay de todo. Tenemos un gran abanico de perfiles de todo tipo, aunque sí, principalmente tenemos a los hinchas, mayoritariamente ingleses, franceses, italianos, holandeses y alemanes. Pero la verdad es que se ve a gente de muchísimas nacionalidades. Y esto es en parte gracias al trabajo que se ha hecho a lo largo de estos años en el que se han establecido convenios con los principales receptores de turistas de la costa, con acuerdos de colaboración con el turismo de Barcelona. 

Tampoco no creo que necesiten mucha publicidad. 
Sí, pero lo cierto es que no somos un museo convencional. Tenemos la suerte de tener un producto bestial, como es el F.C Barcelona y eso se ve en los autobuses turísticos: mucha gente pregunta si paran en el Barça. Y si la respuesta es negativa, no suben. Y es que, sin duda, nos hemos convertido en un destino turístico referente de Barcelona. El éxito del museo así lo demuestra.

¿Estar presente en todos estos sitios supone una inversión?
Hay una partida destinada a la publicidad. Lo que pasa es que tenemos la suerte de tener un producto que ya es conocido que es el Barça, y si quiere que le diga algo, lo que funciona perfectamente es el boca-oreja. Pasan por aquí un 1.300.000 personas al año, así que procuramos dar un buen servicio, y que la gente, cuando salga, lo haga encantada. Es lo de siempre: si tienes un buen producto tienes que saber venderlo porque si no, acabará muriendo. Por eso le decía lo del museo vivo, porque aparte de la historia, nos gusta tener objetos para que no sólo el turista, sino el aficionado o socio, tenga inquietudes para venir.

¿El visitante es mitad nacional, mitad extranjero?
Varía según la época del año. En verano, un 30% es nacional y el resto, extranjero. En invierno es distinto. Y en los festivos y los fines de semana, la cosa es muy familiar: te encuentras a la familia en pleno o al socio de toda la vida. 

Tendrá centenares de anécdotas para contar.
¡Imagínese! Un lugar que despierta tantas emociones y por el que pueden llegar a pasar entre 14.000 y 15.000 personas en un solo día. Ha habido de todo: desde aficionados que se han puesto a llorar sollozando que el Barça es lo más grande que hay, hasta otros que se arrodillan ante la primera Copa de Europa.

¿Hay algún proyecto en mente de futuro para el museo?
Lo que le decía, los proyectos para la celebración del 25 aniversario del museo. A largo es difícil de decir, pero creo que habrá una remodelación coincidiendo con la del estadio.

Y todo lo que expone no supone ningún coste para el Museo porque se entiende que es del club.
Sí, claro, los trofeos y los objetos que están expuestos ya los tenía el club. De hecho, toda esta labor la empezó en 1984 Jaume Ramon, que fue el primer director del museo. Con el tiempo, hemos buscado más material, y algún objeto se ha pedido a los jugadores. Sí que hubo que comprar, por ejemplo, el fondo patrimonial de pintura y escultura, así como colección Pablo Ornaque, que supuso la incorporación de piezas como una pelota de finales del siglo XIX. El fondo del Museo, pues, no es sólo deportivo. También aporta su contribución a la cultura y a la historia del siglo XX. 

Y habrá donaciones, claro.
Sí, nos encontramos con socios y aficionados que nos ofrecen objetos que quieren ceder a la entidad porque cuando no estén podrían perderse. También hay aquella persona, que no acostumbra a ser aficionada, que quiere vendernos algún objeto. Pero por definición, no compramos nada, excepto en casos muy concretos, como hemos hecho recientemente con la camiseta de Pepe Rodríguez y que es la camiseta original más antigua que nosotros conocíamos, de 1910. Por ese motivo se la compramos a la familia. 

Sé que preguntarle si es usted culé es un poco absurdo.  
Por supuesto que lo soy. Si estoy aquí es por el Barça, por mi amor a los colores. Cuando entré aquí como guía, tenía otra oferta económicamente más importante, pero no me lo pensé dos veces. Y no me arrepiento, porque con los años he pasado por varios cargos hasta llegar a la subdirección. Y estoy muy orgulloso de haber puesto mi granito de arena. 

Su cargo, pues, no está ligado al cambio de directivas.
Pues no. En mi caso, y si no recuerdo mal, diría que he visto pasar a 5 o 6 presidentes. Y sinceramente, no me veo en otro sitio que no sea el Barça, después de más de 20 años. Aquí he crecido a nivel profesional. Pero también personal.