Consejero Delegado del Grupo Vichy Catalán

Joan B. Renart Montalat

Distintas sensaciones

“Nuestro objetivo es cumplir 125 años más”

Joan B. Renart cree que un factor común en muchas de las empresas de aquí es el de no querer ir demasiado deprisa. Asegura que les gustaría estar en muchos más sitios, pero para ello habría que sacrificar algunos principios y, básicamente, lo que quiere es que el grupo pueda cumplir 125 años más.

Martes, 08 de Septiembre de 2009
El Grupo Vichy Catalán mantiene hoy en día su estructura 100% de empresa familiar, a pesar de las diversas tentativas que grupos multinacionales han protagonizado queriendo entrar en su capital.
“Si hubiéramos querido tener más presencia en el mundo habríamos aceptado alguna de las ofertas que nos han hecho compañías multinacionales”

“Cada vez hay más cultura del agua y el consumidor es fiel a su marca”

“Hoy encontramos nuestros productos como base de otros o bien en los platos que cocinan los mejores chefs”
Siguen siendo una empresa familiar.
Sí, somos 100% una empresa familiar a pesar de que en un momento concreto, entre 1988 y 1993, hubo cierta confusión, y más de uno me llamaba lamentando que al final los franceses se hubieran hecho con el control.

Lo que es evidente es que ahora mismo lucen con orgullo esos 128 años de historia, algo que pocas empresas en España pueden decir...
Sí, sin duda. Hace dos años, por el 125 aniversario, recopilamos todas las historias y anécdotas que había en el camino, y las publicamos en un libro. Ciertamente, produce una sensación muy curiosa y, a la vez, algo de responsabilidad y sensibilidad. Pero no somos algo raro, yo creo que hay bastantes empresas, especialmente en Catalunya, que han rebasado su centenario: las del cava o la cervecera Moritz... Por cierto, ¿sabía usted que la cerveza está hecha con nuestra agua Fontdor?

No, no lo sabía. ¿Lo pone en el envase?
Sí, por supuesto. La historia de Vichy Catalán se inicia con el descubrimiento del manantial natural de agua carbónica. El descubrimiento lo hizo el doctor Furest que fue el fundador pero no estuvo solo. A su lado, su amigo Serradell, un indiano, le dio el primer empujón para empezar a embotellar, crear el balneario en Caldas de Malavella, y luego se les fueron uniendo otros hombres que regresaban de la aventura indiana en Cuba. De todos ellos, sus familias, hoy en el accionariado continúan representadas por sus descendientes cuatro. Además de la del fundador.

Usted, que es el actual consejero delegado, y su padre, que lo fue durante 25 años y que  ahora es el presidente del Consejo, son un ejemplo.
Sí, así es. De hecho, mi padre entró en la firma como profesional de la gestión en 1973. Quien tenía vínculos familiares era mi madre. Y fue él el que, una vez se produjo el cambio en las leyes societarias, pasó de administrador a consejero delegado. Con él se inicia la expansión porque, hasta ese mismo momento, 1980, solo  había un producto, el Vichy, y en ese instante se  incorporan otras aguas como  Fontdor, Font del Regas, Les Creus y Malavella. Es un proceso paulatino que posteriormente da el salto a la adquisición de manantiales fuera de Cataluña como Mondariz en Galicia, los zumos Lambda en Canarias, Montepinos en Soria.

¿La diversificación de producto irá en aumento?
No por sistema. Nosotros tenemos ahora mismo una gama amplia con aguas minerales naturales con gas y sin de máxima calidad y hemos empezado a potenciar los zumos de sabores, llamémosles, algo más exóticos con mango, guayaba, arándanos. Pero el proceso para adquirir a alguna otra empresa siempre será lento, tranquilo y si vemos que no encaja en nuestro perfil, la cosa no va más allá.

El producto estrella, el Vichy Catalán, mantiene el nomenclátor en castellano de su fundación.
Esa es una pregunta que todos nos hemos hecho. Yo incluso  se la hice a los nietos del doctor Furest pero no me supieron dar una respuesta cien por cien segura. Yo creo que en aquellos tiempos se le denominó catalán quizás ya con el ánimo de externalizar mucho su distribución

Una externalización que les ha llevado a ser producto estrella en muchos países como Japón.
Efectivamente, allí incluso nos pidieron iniciar una nueva línea de negocio con el Vichy Catalán Bar Café. Y en Tokio ya es una realidad. En mercados como el anglosajón, en Inglaterra  e Irlanda sobre todo. Estamos muy fuertes

Y aparte del placer de tomarse un Vichy, ahora ya se ha entrado en sus efectos en la salud.
Pero es que son ciertos. Se han hecho estudios que han demostrado que con un consumo diario el colesterol desciende hasta en un 15 por ciento. Y eso teniendo en cuenta las sales y los minerales que lleva, que son los que nuestro organismo reclama tras gastarlos. Podria parecer que hablo interesadamente pero puedo garantizarle que en los últimos análisis practicados a nuestros directivos, todos dimos índices muy por debajo de lo habitual en colesterol malo.

La cultura del agua está creciendo a pasos agigantados: ahora nos las encontramos junto a los vinos en la carta.
Era cuestión de tiempo. El agua, con gas o sin, puede ofrecerte muy distintas sensaciones y solo hace falta ver que hoy, el consumidor ya empieza a saber apreciar las texturas y sabores que se le ofrecen también a través del agua. Pero, por cierto, no solo las encontramos en la carta sino en el plato.

¿Cómo puede ser?
Llevamos tiempo investigando las bondades de nuestras aguas y no sólo directamente en el paladar. Sabemos por varios de los grandes chefs de nuestra cocina que utilizan Vichy Catalán para hervir, para cocer pastas y verduras, y que así consiguen un sabor más intenso, distinto.

Parecen, pues, buenos tiempos para el sector, a diferencia de otros.
Es verdad que nuestras cifras se han resentido menos que las de empresas de otros ámbitos aunque no negaremos que algo se nota en el consumo, desde  el inicio de esta crisis, pero lo vamos sobrellevando.

Al grupo Vichy Catalán lo que no se le ve es afán de pompa y exceso de lujo y eso que podría permitírselo.

Es que yo creo que es un factor común en muchas de las empresas de aquí, el de no querer ir demasiado deprisa. Claro que nos gustaría estar en muchos más sitios pero para ello habría que sacrificar algunos principios. De la mano de una multinacional ya estaríamos en gran parte del Mundo pero eso no es lo que queremos. Básicamente yo lo que quiero es que el grupo pueda cumplir 125 años más.

La política de Vichy Catalán ¿está por la presencia  a través del patrocinio más que por otras formas de publicitación?
Sí, es cierto que creemos mucho en el patrocinio, en identificarnos con aquello que creemos que transmite la esencia de nuestra empresa y de nuestro producto. Pero no se descarta en absoluto utilizar las otras técnicas.

¿Ahora mismo cuanta gente trabaja en la empresa?
Somos alrededor de 700 personas, la mayoría trabajando en las distintas plantas de embotellamiento.

¿Con un espíritu de empresa concreto?
Lo cierto es que hay una gran parte de nuestros empleados que han crecido trabajando con nosotros. Claro que las cosas hoy no son como antes y ahora ya es más complicado trabajar cuatro décadas en el mismo sitio.

Una empresa que facturó 130 millones de euros en 2008.
Sí, prácticamente calcamos los resultados del año anterior, un resultado bueno teniendo en cuenta la que ya caía el año pasado.

Por cierto, si alguien le pillara tomando un Perrier, por ejemplo, la que le caería...
No creo que eso se pudiera dar porque, aparte de ser el máximo ejecutivo de la compañía, puedo asegurarle que a mí, el Vichy Catalán me gusta, me gusta de verdad.