Directora General del CETT

Maria Abellanet

Hotel escuela

“Debemos liderar el turismo del conocimiento”

Maria Abellanet piensa que la gente no tiene las mismas motivaciones que hace unos años, las empresas cuando contratan servicios hoteleros ya no lo hacen como antes, y hay que ofrecer otros servicios complementarios.

Martes, 22 de Septiembre de 2009
Por suerte hace ya tiempo que el turismo en nuestro país ha dejado de basarse en el sol, el mar y los chiringuitos. El low cost y otros elementos han propiciado que haya que buscar otros incentivos basados en ofertas culturales, gastronómicas e incluso tecnológicas para ser competitivos. Fundado hace 40 años, el CETT es un centro internacional de formación y transferencia de conocimiento en hotelería y turismo adscrito a la Universitat de Barcelona, que ofrece todos los diferentes niveles de formación mediante un modelo formativo propio. Hoy hablamos con su directora general, Maria Abellanet, que nos habla de Bolonia y de la aplicación práctica de sus métodos.
“Nuestro país debería liderar el turismo del conocimiento, del mundo empresarial y de  todos los flujos que puedan derivarse. Y para que esto pueda ser una realidad tiene que haber personas preparadas, perfiles de gente que mire hacia delante”

“Después de la crisis, algunos de los parámetros en el turismo que antes eran válidos ya no lo serán. La gente no tendrá las mismas motivaciones que hace unos años, y esto habrá que tenerlo en cuenta”

“Hay que encontrar aquellas claves que nos permitan saber porqué la gente elige visitar determinados países y porqué no otros. ¿Es sólo la cultura, el clima, la gastronomía? Nosotros tenemos muchos de estos elementos”
¿Qué cree que distingue al CETT de otras instituciones?
Bien, yo diría que muchos elementos, pero creo que uno de los esenciales es el ideario de su fundador, Gaspar Espuña, una persona con una filosofía muy clara de servicio en el sector turístico, una voluntad que hasta hace pocos años era muy innovadora en nuestro país. Por los demás, pues no somos un “hotel escuela”, en el sentido tradicional del término sino que el espacio está llevado por profesionales que asumen el rol de formadores. Y otro elemento muy importante: tenemos una relación muy estrecha con el sector turístico, hasta el punto de que este sector participa del accionariado del CETT.

Suena muy bien.
Fue algo muy innovador, porque recuerde que esto se funda en el año 69, cuando el tema de la formación del turismo estaba en pañales. Y estas personas se dieron cuenta de que este elemento era imprescindible para sacar este sector adelante. Por otro lado, hay que tener en cuenta de que estas personas, por convicción y acuerdo, nunca han pedido dividendos a la sociedad, así que podemos reinvertir las ganancias, lo que hace que podamos dar becas cada año por importe de 100.000 euros. Somos una institución privada, no recibimos ningún otro soporte más que el de los socios, y gracias a ellos, esto puede ser una realidad. 

Además tienen la fundación.
Sí, hace unos 5 años el Sr. Espuña creó la Fundación Gaspar Espuña-CETT a través de la cual intentamos dinamizar temas de conocimiento, de publicaciones, ya sabe, todos estos aspectos más culturales y sociales que resultan también necesarios. Y es que también queremos distinguirnos en aspectos como en la formación para inmigrantes o colectivos con dificultades, para favorecer al centro, así como la potenciación de las tesis doctorales o los intercambios internacionales.

Y con todo el plan de Bolonia, ¿han tenido que cambiar muchas cosas?
Lo que pasa con el Plan de Bolonia es que modifica sobre todo la manera de impartir la formación, porque todo se tiene en cuenta desde la óptica del aprendizaje. Fuimos centro piloto hace cuatro años, y por lo tanto, ya hemos entrenado desde hace tiempo las dinámicas de hacer docencia. 

¿Y cuáles son las conclusiones que extraen?
Bien, hemos aprovechado para hacer un cambio muy profundo en el plan de estudios. Al ser una institución privada y tener la confianza de la Universitat de Barcelona, a la cual estamos adscritos, hemos sido flexibles para adaptar el plan y analizarlo detenidamente. Esto nos ha permitido tener una mirada muy clara y global sobre determinados temas esenciales del turismo: desde el punto de vista del territorio, de la empresa, y en un caso muy concreto, su incidencia en la empresa hotelera. Todo ello con un objetivo, claro: que los alumnos sean los más competentes y los más preparados.

Ofreciendo una formación global. 
Sí, un aprendizaje integral, con entidad propia. Lo que hacemos mucho es orientar al alumno en función de cómo es, de sus competencias, de saber en qué destaca o en qué tiene ventajas. También el hecho de que puedan convivir en un mismo edificio la formación universitaria y la profesional ha sido muy enriquecedor.

¿Por qué?
Pues porque en una empresa conviven perfiles directivos, perfiles con niveles diferentes de formación. Exactamente lo que sucede aquí. Y esto, lejos de generar un problema, representa una gran ventaja. 

¿Y la crisis? ¿No afecta ya, y de lleno a este sector?
Bien, yo estoy convencida de que el país saldrá de este bache, sólo faltaría. También es cierto que algunos de los parámetros en el turismo que antes eran válidos ahora ya no lo serán. La gente no tiene las mismas motivaciones que hace unos años, las empresas cuando contratan servicios hoteleros ya no lo hacen como antes, y hay que ofrecer otros servicios complementarios, como, no sé, los gastronómicos, por ejemplo.
 
¿Y usted cree que estamos preparados para estos cambios?
Creo que aprovechando Bolonia y otros muchos aspectos en los que somos punteros, nuestro país debería liderar el turismo del conocimiento, el del mundo empresarial y todos los flujos que puedan derivarse. Y para que esto pueda ser una realidad tiene que haber personas preparadas, relieves generacionales con empuje, perfiles de gente que mire hacia delante.

Emprendedores, vaya.
El otro día, por ejemplo, estábamos trabajando con un emprendedor al que premiamos hace poco, y que ha creado una empresa de turismo cultural. Pero con una mirada completamente diferente, con una forma de comercializar innovadora, muy vinculada a la tecnología. Y les está funcionando muchísimo. Ahora está buscando acuerdos para hacer transferencias de conocimiento, y así buscar otros proyectos e innovar en la oferta y prestaciones de servicio de turismo cultural. Y este es un profesional de la comunicación con inquietudes en este ámbito que busca los socios turísticos y formados. Pero tiene que haber muchos más.

Así que aún hay terreno en el que se pueda innovar.
Sí, por supuesto. El segmento del turismo joven, por ejemplo, creo que ofrece muchas posibilidades. Hay que encontrar aquellas claves que nos permitan saber porqué la gente elige visitar determinados países y porqué no otros. ¿Es sólo la cultura, el clima, la gastronomía? Nosotros tenemos muchos de estos elementos. Y debemos aprovecharlos.

¿Qué porcentaje de estudiantes extranjeros residen aquí, en el centro de Barcelona?
De fuera de Cataluña, alrededor de un 40%. Hay que tener en cuenta de que Barcelona es muy potente en temas de biotecnología, arquitectura, diseño, turismo, hostelería, moda, bellas artes… y esto mueve mucho.

Y no sólo a nivel estudiantil.
Bien, este es básico. Yo distinguiría a la persona que se mueve académicamente para hacer un master o para venir a hacer una formación, que no un Erasmus que quizá tiene unas motivaciones digamos más lúdicas (risas). Pero aparte del clima, el mar y todo lo demás, los que vienen a formarse aquí, queremos que sepan que tienen todos los servicios que pueden necesitar, y que con el tiempo, pueden quedarse a trabajar aquí.

Después de cuarenta años, se han convertido en un referente por lo que respecta a formación de turismo.
Sí, la prueba es que diferentes países emergentes nos piden opinión, quieren exportar modelos e innovar. Verá, tenemos estudiantes de hasta 30 países diferentes que vienen a hacer la formación reglada básica o másters y postgrados. Creo que es un dato muy significativo.

Pero ahora hay escuelas de turismo por doquier. ¿No hay mucha competencia?
Si, es cierto, hay más oferta que demanda, y la demanda de estudiantes en formación de turismo y hotelería ha bajado. También influye la gran cantidad de ofertas, no sólo en turismo, sino de muchas otras formaciones nuevas, que pueden generar interés. Pero la competencia es buena, y siempre hay nuevas posibilidades y retos.