Presidente de Fundación Vila Casas

Antoni Vila Casas

Retos con medios disponibles

“Hay que fijarse retos que sean asumibles”

Antoni Vila Casas asegura que sus aficiones iban por otro lado, y cuando se presentó la oportunidad, vio que era una buena ocasión para hacer algo que siempre le había gustado.

Martes, 06 de Octubre de 2009
Aunque pueda parecer obvio, la riqueza de un país no debería valorarse sólo por sus datos económicos: su renta per cápita, su tasa de paro o su crecimiento interanual. La verdadera riqueza de una sociedad se halla en aquello que hacen sus ciudadanos para enriquecerla en algo que no sea dinero. Como el arte, por ejemplo. Hoy les presentamos a una persona que ha triunfado en sus dos campos: en el profesional (ha sido un prestigioso empresario farmacéutico), y en el personal, creando una fundación privada que apoya a los artistas del país.
“Uno de mis ideales vitales ha sido el de ponerme retos que se puedan conseguir con los medios disponibles. No sólo creo que sea una buena máxima profesional. También creo que puede aplicarse a la vida cotidiana”

“El mejor modo de actuar en épocas de incertidumbre económica es hacerlo con tranquilidad. Planificando cuidadosamente todas las actuaciones, pactar al máximo las decisiones, y especialmente, no improvisar”

“Las crisis se generan por falta de confianza: entre bancos, entre bancos y estado, entre bancos y particulares. Cuando esta confianza pueda restablecerse, entonces creo que habremos hecho un paso muy importante para salir de esta situación”
No deja de ser curioso que usted crease la Fundación Vila Casas el mismo año en que constituye su holding farmacéutico.
Sí, fue a mediados de los años ochenta, en el 86 concretamente. Nació Prodesfarma, del que fui nombrado Presidente del Consejo de Administración, así como de las distintas compañías que lo integraron a partir de entonces. Empresas de España, pero también de Holanda, Irlanda, Suiza, América Central o Marruecos. Se dio ocupación a más de 800 personas, por lo que la operación era de una considerable envergadura. Y esto sólo fue el principio. Después ha seguido creciendo. 

Y en el mismo año nace la Fundación Privada Vila Casas.
Sí, una entidad sin ánimo de lucro de la que también fui nombrado presidente. La idea inicial era dedicarse a la donación de premios y accésits, con el objetivo de ayudar a aquellas iniciativas socio-sanitarios y de investigación. Es decir, en temas que yo conozco a fondo. 

¿Y sólo se dedica a otorgar premios y accésits?
No, no. En este campo sociosanitario, por ejemplo, la Fundación desarrolla un trabajo de investigación con el objetivo de establecer un puente de diálogo entre los profesionales de la sanidad, los medios de comunicación y la sociedad.

¿A qué se refiere?
Pues a que en el Proyecto Salud tenemos la edición anual del Informe Quiral, en el que se analizan de manera sistemática las noticias relacionadas con el ámbito sanitario y que se han publicado en la prensa escrita española de mayor difusión.

Vaya.
Y luego también está la publicación del cuaderno Quiral Salud, que es fruto del debate sobre temas de actualidad médico-sanitaria entre los distintos agentes sociales y el debate abierto. De este modo intentamos conseguir aquello que le comentaba antes: una relación comunicativa entre los profesionales de la sanidad, el periodismo, que es el que transmite sus actuaciones, y la gente de la calle, la sociedad.

Pero sin embargo, la fundación tiene una vertiente eminentemente artista. ¿Con qué objetivo?
Pues mire, con lo que aquí se llama fer país (“hacer país”). La idea fue dar a conocer el arte contemporáneo catalán del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Y en sus distintas vertientes, es decir, que la idea es promocionar tanto la pintura, como la escultura o incluso la fotografía. Todo lo que consideramos arte de nuestros días.

¿Y cómo se articula?
Pues a través de cinco espacios expositivos que forman parte de nuestro legado arquitectónico: tres están en Barcelona, uno en Palafrugell y otro en Torroella. A partir de aquí, pretendemos que la Fundación se convierta en una plataforma desde la que se pueda exhibir el fondo permanente de la colección y que a la vez, se puedan celebrar exposiciones temporales de los artistas que la integran.

O sea, que hay exposiciones permanentes y otras temporales.
Exacto: tres de estos espacios, contienen, respectivamente, el fondo escultórico, el fotográfico y el pictórico de la colección; y los otros dos están dedicados a la exhibición de muestras temporales.

Que son las que también pueden alquilarse.
Si, son las que están ubicadas en Barcelona y constituyen un espacio privilegiado para la celebración de actos culturales y empresariales. Están en el Ensanche barcelonés, y son las que llamamos Espai Volart y Espai Volart 2.

Bien, ¿Y qué le llevó a empezar una aventura artística completamente distinta a su trayectoria?
Bien, las cosas nunca empiezan de la nada. No es que un buen día me levantase por la mañana y decidiera fundar una entidad como esta. Profesionalmente he estado muchos años ocupado en temas sanitarios, pero mis aficiones iban por otro lado, y cuando se presentó la oportunidad, vi que era una buena ocasión para hacer algo que siempre me había gustado.

Pero no es una afición precisamente barata.
Bien, uno de mis ideales vitales ha sido el de ponerme retos que se puedan conseguir con los medios disponibles. No sólo creo que sea una buena máxima profesional. También creo que puede aplicarse a la vida cotidiana.

¿Y cómo afecta la coyuntura actual a la Fundación Vila Casas?
Creo que a todos los ciudadanos, con preocupación. Puede parecer que una institución de estas características, dedicada a la promoción de artistas y al montaje de exposiciones, está como un poco más allá del bien y del mal de determinadas coyunturas. Pero opino que no. Todos sufrimos la crisis y debemos hacer lo posible para aprovechar las oportunidades, que también las hay, para capearla del mejor modo posible.

¿Y cuál cree que es la receta para salir todos juntos beneficiados de esta situación?
El mejor modo de actuar en épocas de incertidumbre económica, en que parece que algunos valores se desmoronan y que todo se cuestiona es obrar con tranquilidad. Planificando cuidadosamente todas las actuaciones, pactar al máximo las decisiones, y especialmente, no improvisar.

¿Nos da su opinión sobre la crisis en la banca?
Poco puedo decirle más allá de lo que todo el mundo sabe. Lo que sí tengo claro es que las crisis se generan por falta de confianza, la que sea: entre bancos, entre bancos y estado, entre bancos y particulares. Cuando esta confianza pueda restablecerse, entonces creo que habremos hecho un paso muy importante para salir de esta situación.

Hablando de confianza, permítame que le pregunte sobre lo que piensa del Caso Millet que ha cuestionado el papel de las fundaciones.
Creo que es un caso que aunque empaña el papel que hacen determinadas instituciones, no debe extenderse a los que intentamos apoyar la cultura en este país. Como ya he declarado en el diari Avui, soy partidario de que la cultura la haga y la pague la sociedad civil. Para que un país o una sociedad sea respetada, es necesario que tenga sus ejes en la cultura y en la tradición. Y esto es lo que hacía el padre de Millet o su tío abuelo, el fundador del Orfeó Català. Es una verdadera pena que ahora su nombre se confunda con una tradición familiar muy noble y que este señor haya traicionado la confianza de mucha gente.

En su currículum hay una gran cantidad de premios y distinciones. ¿Hay alguna que le haya hecho especial ilusión?
Es muy difícil elegir uno, la verdad. Todos, en su momento y en las circunstancias en las que se conceden resultan muy estimulantes, pero me es imposible afirmar que uno u otro es el que me ha hecho más ilusión recibir.