Director de T-Cuento

Álvaro Angulo

Número de clientes

“Las empresas deben ser conscientes de sus límites”

Según Álvaro Angulo, un producto como el suyo es aplicable a tiendas más pequeñas a las que resulta útil su tecnología, y donde su producto puede ser realmente útil.

Martes, 03 de Noviembre de 2009
Se dice que la crisis es una oportunidad vestida en ropa de trabajo, y quizá sea cierto, porque las empresas han empezado a valorar elementos que hasta hace poco tiempo eran impensables. En los establecimientos comerciales, por ejemplo, tener datos sobre el tiempo que un cliente pasa dentro, o los que hay en un determinado momento, o los que pasan por delante sin entrar, puede proporcionar datos valiosos. T-Cuento es una empresa que se dedica a esto. Con una previsión de facturación de 900.000 euros y seis personas.
“Al final de todo este recorrido lo que aprendes es que lo único importante es el valor añadido, lo que puedes aportar de ti mismo a lo que creas. Si no lo haces, serás copiado, imitado y otros lo harán mejor que tu. Y más barato, claro”

“Esta crisis ha conllevado toda una serie de transformaciones que han provocado una especie de revulsivo: nos habíamos estancado y hay gente que no ha aprendido la cultura del trabajo. Y esto es muy grave”

“Creo que si tienes que crecer lo tienes que hacer en todos sus frentes. Y en la gran mayoría de empresas, debes ser consciente de tu fragilidad, porque al final es la potencia financiera la que acaba mandado”
Los años en los que estuvo en la telefonía debieron ser muy productivos.
La verdad es que sí. Aprendí mucho porque en poco tiempo hubo un mercado poco masificado en el que se ganaba mucho dinero, y se invertía todo en crecimiento. Pero cuando hubo el parón, me di cuenta de que lo peor de todo es que no eres dueño de ningún producto. Así que decidí que no volvería a trabajar en una empresa que no te permitiera tener cierta independencia.

Pero siguió haciendo cosas. 
Por supuesto. Empezamos a crear productos dentro del mundo de la tecnología que se utilizaban en otros ámbitos. Por ejemplo, fuimos los primeros en utilizar las cámaras IP’s que sirven para ver a distancia; empezamos a hacer software y nos dimos cuenta de que el hardware también era importante. Al final de todo este recorrido lo que aprendes es que lo único importante es el valor añadido, lo que puedes aportar de ti mismo a lo que creas. Si no lo haces, serás copiado, imitado y otros lo harán mejor que tu. Y más barato, claro.

Y en este caso, el valor añadido era su cerebro.
Exacto. Habíamos aprendido mucho con el tema de las cámaras de redes en tiendas tienes muchas sensaciones pero muy pocas precisiones, pocos resultados concretos. Y pensé que sería bueno tener un sistema que te pudiese proporcionar información sobre cuántas personas entran en la tienda, cuantos tiempo estaban dentro, cuanto tardaban en comprar. Como vimos que el hardware no llegaba para una solución eficiente, desarrollamos nuestro propio sistema.

¿Y entonces sus clientes son grandes tiendas?
No no. Son tiendas pequeñas, como Vodafone o Camper. Porque un producto como el nuestro no es aplicable a grandes superficies. Quizás más adelante, pero ahora no. Son las tiendas más pequeñas a las que resulta útil nuestra tecnología, y donde nuestro producto puede ser realmente útil.

Quizá se genera demasiada información.
Sí, por este motivo vamos con precaución: nos estamos dando cuenta de que algunos clientes empiezan a tener demasiados datos y esto tampoco es bueno. Así que lo que queremos hacer es autorizar consultorías de retailing o dar la homologación para que se puedan hacer análisis de datos. Creo que es un aspecto muy importante, en el que se gana credibilidad.

Imprescindible para crecer.
Sin duda, aunque somos conscientes que al ser los únicos que estamos en el mercado, debemos precisamente esforzarnos para mejorar todo lo que hagamos a partir del momento en que irrumpa la competencia.

¿Y esta mejora debe concretarse en aspectos como la personalización en cada cliente, no?
Bien, no necesariamente. El rastreo que hacemos no es personalizado, es por una serie de gráficos y medianas que establecen unos parámetros. Cada negocio es distinto, y para una tienda en concreto, hay que fijarse si a lo largo del día se producen muchas ventas y qué necesidad hay de personal.

¿Y sólo toman datos del interior de las tiendas?

El número de clientes no se mide sólo por los que entran en una tienda, sino por los que podrían entrar. Hemos desarrollado un sistema, por ejemplo, que calcula la gente que pasa por determinado lugar. Datos como estos resultan imprescindibles para saber qué público potencial puedes tener. Recientemente lo hemos hecho con la cadena Haggen-Datz, por ejemplo.

¿Y cómo llevan la crisis?
Pues mejor de lo que creíamos, la verdad. Este año ha sido muy importante por varios motivos, el principal de los cuales es que en tiempos de inestabilidad económica, hay muchos cambios y esto ha provocado, entre otras cosas, que haya gente nueva en el mercado. Es decir, los comerciales que tengo ahora, por ejemplo, eran exdirectivos de grandes empresas que hoy se llevan una buena comisión por venta, pero que hace tres años ni me miraban. También hemos podido cerrar acuerdos importantes, por ejemplo, como el de Abantia

Es cierto que estos tiempos han conllevado mucha rotación y también muchos cambios.

Sí, aunque creo que, en líneas generales, y en según qué colectivos, la rotación y la movilidad son malas. En los técnicos, por ejemplo, es mala la movilidad porque del conocimiento se saca más conocimiento y cuando alguien lleva pensando en lo mismo durante 5 años, sabe lo que hace. En otros aspectos de la empresa, como el comercial, pues también, porque se conoce con profundidad el producto y los contactos que se han realizado. Lo que sí es cierto es que esta crisis ha conllevado toda una serie de transformaciones que han provocado una especie de revulsivo: creo es que en estos últimos años, el país se había estancado de una manera brutal. Hay gente que no ha aprendido la cultura del trabajo y esto es muy grave.

Podremos sacar cosas buenas de esta situación.
Bien, ya sé que puede sonar a tópico, pero esta situación que estamos atravesando es una gran oportunidad aunque la llamemos crisis. Los diez últimos años han sido una especie de alucinación, y hemos pasado de un país que no estaba endeudado a niveles absolutamente impensables. Creo que esto, en cierto modo, nos va bien, porque volvemos a una realidad de la que en los últimos tiempos estábamos despegados.

El crecimiento ha sido notable.
Sí, de acuerdo y en buena medida lo han financiado los bancos. Ahora si han cerrado el grifo, porque si no, el sistema financiero español se hubiera colapsado. También es cierto que hay datos que resultan un poco increíbles, como la inflación de esta última década, por ejemplo. Cuando me decían que teníamos una inflación del 2,5%, yo no me lo creía. Y ahora lo que estamos haciendo es hacer el proceso contrario. Así que posiblemente de esta crisis saldrá el país que existe realmente, que por otra parte no es nada malo. Y con esta desinflación seguro que habrá grandes oportunidades, y volverán valores que hasta hace poco habían casi desaparecido. Creo que las empresas deben saber cuál es su dimensión y cuanto dinero han de ganar.

¿Y los jóvenes emprendedores cuya crisis les ha pillado de lleno?
Pues yo creo que pasará lo de siempre. Habrá gente que aprovechará esta situación para crecer, y otros a los que amilanará esta presión. Pasa como en todas las épocas: habrá algunos jóvenes muy buenos, otros que serán tal vez mejores, y otros peores. El tiempo los pondrá a todos en su sitio.

¿Y usted? ¿Dónde se ve dentro de diez años?

Creo que si tienes que crecer lo tienes que hacer en todos sus frentes. Y en una empresa como la nuestra, debes ser consciente de que eres frágil, y al final es la potencia financiera la que acaba mandado. Mi voluntad es crecer, claro. Posiblemente, en algún momento deberemos buscar a alguien que nos apoye en este crecimiento porque si no, no podremos hacerlo de un modo más o menos rápido. Por mucho valor añadido y margen que tengamos.

Esta voluntad de crecer conllevará sacrificios.
Ya se suponen, estos sacrificios. Si no se trabaja, no hay resultados. En la empresa, por ejemplo, ni yo ni nadie tiene horario. Es una cuestión de lo que se debe hacer y lo que se hace. Si tienes que estar unos cuantos días sin apenas dormir porque hay una instalación importante en juego, pues no pasa nada. Luego ya nos ocuparemos de recuperar estas horas. Aquí el trabajo es importante. Muy importante.