Vicepresidenta de MedCruise

Carla Salvadó

Nodo de transporte

“El turismo de cruceros es aún un mercado por explotar”

Carla Salvadó tiene claro que el Port de Barcelona no vive de los cruceros, pero sí son una importante aportación a la imagen y a las arcas de la ciudad.

Martes, 03 de Noviembre de 2009
Siempre se ha dicho que Barcelona vivió de espaldas al mar hasta los Juegos Olímpicos de 1992. Quizá fue así pero sólo desde la vertiente turística, porque la comercial hacía siglos que se explotaba. Ahora, casi veinte años después, la Ciudad Condal se ha convertido en uno de los principales puntos de destino, y aunque el turismo es aún una parte pequeña de todo el tráfico comercial que se lleva a cabo, hoy queremos hablar de este mercado en expansión. Lo hacemos con Carla Salvadó, vicepresidenta de MedCruise y responsable del departamento de Cruceros del Port de Barcelona.
“Los puertos no viven de los cruceros, pero representan una importante aportación económica a la ciudad. Y una de las misiones que tiene un puerto es precisamente servir a la sociedad”

“Si queremos competir con puertos europeos, tenemos que poseer un nivel de reacción lo suficientemente flexible para reaccionar con rapidez a las demandas del mercado”

“A veces, creo que hace falta un poco más de imaginación en el sector de los cruceros. Todos los turistas se dirigen a los mismos sitios y lo cierto es que la ciudad tiene muchas más atracciones turísticas que también merecen ser conocidas”
Se ha pasado la mayor parte de su vida laboral mirando al mar.
Sí, y la verdad es que es muy interesante, porque eres consciente de la importancia que a lo largo de la historia tienen las ciudades portuarias. Esto te da una visión muy amplia, y te enriquece, claro.

Ahora lo que está de moda son los cruceros.
Sí, pero no representan ningún porcentaje extraordinario en la facturación del Puerto, quizá alrededor de un 4% del volumen, y en cuanto a línea de atraque, entre un 10 y un 15%, dependiendo de la época. Lo que está claro es que el Port no vive de los cruceros, pero sí son una importante aportación a la imagen y a las arcas de la ciudad. Y no debemos olvidar que una de las misiones que tiene un puerto es precisamente servir a la sociedad, siendo un nodo del transporte de distintas industrias.

Aún así, los cruceros dan mucho juego.
Sí, en Europa fuimos los primeros el pasado año, y estoy segura de que también lo seremos en el 2009. Pero el Port, como la ciudad, tiene unos límites y no podemos crecer más allá de ellos. Además, todo el turismo que llega tiene que ser absorbido y si algo tenemos claro es que debemos primar la calidad y no el volumen de negocio.

¿Y tampoco hace tanto tiempo de esto, no? 
No hace ni veinte años. Fue en el 92 cuando empezó todo. Hasta entonces llegaban cruceros, pero sólo de paso, y la falta de hoteles provocó que se instalaran también barcos flotantes. Hubo hasta 15. Entonces la ciudad empezó a darse a conocer y las compañías de cruceros la pusieron en el mapa. Hace diez años, en el 99, se abrió un concurso para construir la terminal de cruceros, pero el proyecto quedó desierto.

No interesó. 
Pero tuvimos la suerte de que la carga general empezó a aumentar, y los muelles que se utilizaban para cargar y descargar se fueron desplazando hacia el sur, lo que dejó espacio que pudo ser aprovechado para tener unos servicios mínimos que pudieran atender a los cruceros. Fue entonces cuando la Autoridad Portuaria presionó para crear una infraestructura, y al final se creó Creuers del Port de Barcelona, empresa de capital privado de la que la Autoridad Portuaria tiene el 20%.

Tener un campo base es importante. 
Dentro de un itinerario de cruceros siempre es necesario tener lo que se llama un puerto de referencia o marquee port. En su momento pensamos en ello, analizando los diferentes factores que podrían darse en el futuro. Pero apostamos por los cruceros como negocio porque había muchos elementos atractivos y hasta entonces no se habían tenido en cuenta.

Hasta hace pocos años, parecía que el turismo de cruceros era generalmente norteamericano.
Así era hace unos diez años, entre el 60% y el 70% de los cruceristas eran americanos. Pero ahora está todo mucho más igualado con el mercado europeo. Cerca de un 20% de los cruceristas que vienen son americanos y canadienses, otro 20% son españoles, otro 20% son ingleses, y el resto de otras procedencias. 

¿Y con tanta gente, la ciudad ya responde a estos niveles de desembarque?
Sí, claro, pero a veces creo que nos hace falta un poco de imaginación. Todos los turistas se dirigen a los mismos sitios y lo cierto es que la ciudad tiene muchas más atracciones turísticas que también merecen ser conocidas.

¿Cuál es la competencia directa de Barcelona?
En el Mediterráneo, Roma, sin duda. Marsella también, pero no tanto, porque el mercado francés no tira tanto como el español en cuanto a cruceros. Y no solo en este tema, también hay que pensar en otros mercados que enriquecen todo el negocio. Hace año y medio, por ejemplo, American Airlines puso el vuelo directo entre Barcelona y Nueva York, y una de las razones principales fue los cruceros, por lo que es uno de los vuelos más rentables que tienen. Y ahora estamos en conversaciones para poner vuelos directos con Miami, Dallas y Chicago. 

¿Y qué tal el mercado oriental? ¿Los japoneses por ejemplo?

Representan muy poco volumen y tienen un nivel de exigencia muy elevada. Antes de venir quieren supervisarlo todo y tienen ideas un poco rígidas. Pero ya llegará. Y luego está el mercado chino, que esperemos que funcione cuando se solucione el tema de los visados. Hay un estudio realizado que demuestra que hay millones de chinos con capacidad económica para viajar y hacer cruceros. Con el tiempo lo veremos.

¿Hablamos de cómo ha ido este año, con el tema de la crisis?
En cuanto a líneas acabaremos, más o menos, como el año pasado que para nosotros ya es importante, porque aumentaremos un 3%. Esto es gracias a que las compañías de cruceros han reducido el margen de beneficio, ofreciendo precios más bajos y siendo así más competitivos dentro de las ofertas vacacionales que hay en el mercado. Lo positivo es que esta bajada ha incitado a la gente a probar los cruceros, así que cuando el mercado se estabilice, la demanda es posible que se mantenga.  

Hemos hablado del Port y del público potencial. Faltan las grandes empresas de cruceros.

Podemos decir que hay dos grandes grupos de crucero, cada uno de los cuales tiene diferentes compañías. Y todos son norteamericanos. Está Royal Caribbean, que tiene Royal Caribbean Cruises, Celebrity, para un nivel más alto, y Azamara, que son barcos más pequeños. Y luego está el Grupo Carnival, formado por nueve compañías más, una de las cuales es Iberocruceros que ha sido absorbida por Carnival. Los americanos ven, Europa como un mercado fuerte, que va creciendo y la manera que tienen de controlarlo es absorbiendo las compañías que tienen el conocimiento del mercado.

Un negocio de este tipo necesitará de mucha planificación.

Sin duda. Nosotros trabajamos con un año y medio mínimo de antelación. Barcelona ha sido el primer puerto que ha hecho una política de pedir atraque a las compañías en todo el mundo, de modo que hasta el 30 de noviembre pedimos todas las escalas que se producirán en 2011. Trabajamos con tanto tiempo porque las compañías, generalmente hacia febrero-marzo sacan los catálogos de la temporada siguiente y deben tener confirmados los atraques. Cuando tenemos todas las demandas solicitadas, el departamento de Operaciones decide la logística y, de un modo u otro, se intenta que haya siempre un trabajo conjunto para absorber todas las demandas.

Y aún así, ustedes piensan que el mercado debería hacerse mayor.

En estos momentos hay 15 millones de personas en el mundo que son cruceristas. Y esto es poco. El pasado año en España hubo casi 500.000 usuarios, pero si lo comparas con las ofertas que hay de vacaciones hay diferencias abismales. Así que el mercado no se ha parado en absoluto, falta crecer mucho. Hay mercados emergentes, (Brasil, Dubai, Asia), hay mucha competencia, pero hay también sitio para todos.