EN QUINCE DÍAS

La desunión europea
por Eduard Berraondo

Estamos asistiendo, en los últimos tiempos, a un auténtico espectáculo de consecuencias aún no calibrables, respecto al futuro que nos espera a todos. La mayoría de nosotros ha crecido pensando en que  las cosas han de acabar bien si uno da los pasos personales adecuados, primero, esforzarse en la formación, acertar en  la vocación, tener algo de fortuna y un mucho de dedicación, una pizca en mayor o menor abundancia de talento, y recoger los frutos hasta que buenamente se pueda. Este sería el ciclo personal que nos habían vendido, pero todo lo que vemos nos lo desmiente. Gente con excelente formación no encuentra trabajo, el esfuerzo ya no es garantía de nada, y si acaso, el oportunismo y la especulación triunfan. Es un muy mal ejemplo para aquellos que vienen detrás nuestro.
OPINA 


Emprender en tiempos de crisis (y triunfar)
Por Joan Pau Singer




En los tiempos que corren, algunos pueden pensar que arriesgar nuestro dinero por un proyecto de dudoso éxito (recordemos que el 50% de los proyectos acaban cerrando durante el primer año), es un disparate.
DESDE PRESSTON

Cuando la inmediatez es más importante que la veracidad
Por Albert Beorlegui

Es ya una obviedad afirmar que en estos últimos tiempos y gracias a lo que ya con cierta obsolescencia llamamos “nuevas tecnologías”, el mundo se ha vuelto de repente más pequeño. Más pequeño, pero también más confuso. Y si los historiadores del futuro, con la debida perspectiva temporal, afirmarán que el siglo XXI empezó el 11 de septiembre de 2001 con la caída de las torres gemelas y un nuevo concepto de terrorismo y orden mundial, casi se podría decir que los recientes acontecimientos internacionales (regímenes dictatoriales que han estado inmóviles durante décadas y que han caído por el efecto dominó en cuestión de pocos meses, u otros estados democráticos cuyos pilares han empezado a tambalearse por el movimiento de los “indignados”) han apuntalado un nuevo modo de entender la política, las relaciones sociales, y porqué negarlo, también la vida. 

Considerada una de las mejores variedades de uva blanca, se plantan las primeras cepas en Rueda en el año 1980. Y se plantan, precisamente, en una de las mejores fincas de la familia Sanz: en la Finca la Colina.

La bodega de la familia Sanz es la más antigua de la zona vitivinícola de Rueda y viene elaborando magníficos vinos desde hace más de un siglo. Actualmente, cuenta con avanzada tecnología en sus nuevas instalaciones.