'Hablar'
"Hablar"
Por Eduard Berraondo
Si una cosa hemos oÍdo, una y otra vez en los últimos días, ha sido que hay que “hablar”. Que en política, tienes que olvidar las diferencias en principios, y plegarte a un diálogo llano, sincero, plausible.... Pero los políticos españoles parece que no consideran hablar como algo necesario, excepto si hay que transaccionar, negociar, o cambiar cromos...? Hablar? Bueno, sí, pero eso es más negociar que otra cosa.

Si uno no quiere hablar, dos no dialogan. Si el otro no escucha, ya puedes gritar. Muy a menudo, imaginamos que en política, todo es mucho más factible que en la vida real. Vemos a líderes decirse de todo y, a los cinco minutos, compartir un café amigablemente.
 
Eso podría catalogarse como “escenificar”. 
 
Hablar, en política, es estar dispuesto a rebajar tus expectativas. Saber que, en algo, vamos a tener que disminuir tus aspiraciones. Ceder para recuperar.
 
Pero eso es lo que realmente hace al político un ser especial. Hemos depositado en él, en ellos, la confianza de que sepan ceder “hilo”, y recuperar bien el sedal, a continuación. Es una delegación en una serie de personas, lo que hacemos todos los demás en las urnas. Y cuando alguien se muestra incapacitado para ello, hay que airearlo.
 
Fuera.
 
Estamos en unos momentos políticos distintos a los que se habían vivido antes. Hoy nuestras “voces delegadas” están permanentemente en los auriculares. Y lo que oímos, o no oímos, nos disgusta.
 
Hay que hablar, y mucho, de lo que queremos ser, de educación, de formación, de industria, de turismo, de pobreza, de vivienda, de igualdad, de los que llegan y de los que se van...
 
Hablar sin verborrear, llegar a conclusiones y cerrar acuerdos. Pero ya.