Fusión y diversificación

Fusión y diversificación
Por Eduard Berraondo

No sé si Ferran Adrià reclamará derechos de paternidad, pero lo cierto es que fue él quien llevó el término a su máxima popularización. Desde entonces su cocina de fusión es admirada y respetada en todos los rincones del globo. Hoy, la fusión está presente en sectores diversos de la sociedad. Sin ir más lejos, estos días se culmina el proceso en las Cajas y, en otros casos, sigue latente aunque parece que aparcada. Hablamos de las cadenas de televisión, que antes del verano parecían decididas a hacer de cada dos, una, y la cosa se paró...

Ahora el sector de las "telecos" vuelve a convulsionar. Con la vista puesta en el concurso de licitación de la telefonía móvil del mes de abril -el mes del apagón analógico, por cierto- los Ono, Euskaltel y compañía, reyes del cable, piensan en una confederación de esfuerzo unánime para dar el salto y atacar un mercado hasta ahora en manos del "primo de Zumosol", es decir, Telefónica. Si no una fusión, sí una aventura a medias para tratar de hacer sombra al gigante. Y además, tocar a los otros dos grandes, Vodafone y Orange.

Mientras esto sucede, Telefónica vuelve a la televisión de pago comprando parte de Digital Plus, en espera de la llegada del gigante berlusconiano. El mercado, por su parte, espera muestras de cómo será el futuro con TVE sin publicidad, denota una Ley General Audiovisual que parece sólo contentar a las televisiones privadas y hace que uno, que dedica algunas horas a impartir una asignatura en la Universidad llamada Estrategia de los Grupos de Comunicación, se vuelva loco tratando de actualizar el temario cada dos días.