A en punto

 A en punto
Por Javier López

 ¿En qué se parece la puntualidad a una corbata? En que los dos elementos son indispensables y dicen mucho de nosotros. Aquella vieja máxima que reza, vísteme despacio que tengo prisa, puede transmutarse a nuestros días de la siguiente forma: Vísteme despacio, no te olvides la corbata, esa que me gusta, que me marcho cinco minutos antes, que tengo prisa, quiero decir, tengo una reunión importante. La puntualidad es un componente mágico de la persona, es el efecto sorpresa. Y no debería de ser así. No deberíamos decir qué puntual que has llegado, con las cejas en puente y exclamando. Y es que arrastramos un mal hábito: la impuntualidad, sinónimo de indisciplina. Porque llegar tarde evidencia 4 faltas: Falta de orden, falta de eficacia, falta de ética y falta de credibilidad. Si yo fuera una buen orador y esto fuera una conferencia, y usted hubiese llegado tarde, ya se habría perdido la parte esencial del discurso. La parte de las faltas, la que refleja el mal, casi endémico que implica ser impuntual, la que deja en evidencia. Vamos, que llegar tarde es a corto, medio o largo plazo, una metáfora de la pérdida de oportunidades. 
 
Sigamos imaginando. Si yo siguiese siendo un orador, y le preguntase a usted, (que ha llegado tarde y lo hace con frecuencia), el motivo de su retraso, seguro que me mentiría. Que si había tráfico, que si vengo de un asunto, que si un reno vestido de karateka me ha retado a muerte en la cafetería... ¡No caiga en las catacumbas del desatino si llega tarde y se excusa con falsas cábalas! Su crédito como persona bajará en picado y costará resarcirlo. ¿Cómo ser puntual? Primero examínese. Analice que le hace llegar tarde a los sitios y cómo repercute su impuntualidad en su vida, en su trabajo, en su organismo. Porque la impuntualidad también es estrés... Establezca un plan de trabajo, constituya un método y aplíquelo. Tómese su tiempo, para esto es lícito tardar. Se dará cuenta que vivir el mérito de la puntualidad agrandará su confianza hacia los demás y en usted mismo. Bueno, les dejo. Que llego tarde.