La oficina conectada

 La oficina conectada
Por Laura Calatayud

 Me encuentro a menudo con dos tipos de personas en el mundo de la pyme, con aversiones distintas, pero coincidentes en el terreno: internet. Las primeras son aquellas que ignoran las posibilidades que ofrecen Google, Yahoo y los demás buscadores. La pyme debe comprender que los buscadores son una excelente herramienta para buscar soluciones e información de valor que le permite actuar en todos los entornos posibles. La red es uno de los instrumentos de aprendizaje e investigación más valiosos de la actualidad, tanto por su cercanía, facilidad de uso y efectividad. Cierto que internet sigue siendo un cajón de sastre, y eso, a veces, desespera  a los usuarios menos constantes, que se quejan de que no encuentran la información que necesitan. Pero ante tal dificultad, el usuario debe saber introducir las palabras claves exactas para dar con su ansiada información.
 
La segunda clase de personas son las escépticas, las que todavía no han visto o han querido ver las posibilidades de internet. Los empresarios maduros no han de ser reacios al uso de internet –muchos lo son-. Han de mentalizarse que no hace falta que realicen todas sus gestiones de forma digital, pero al menos, han de ser capaces de comprar un billete de avión. El gran problema es que muchos no conciben el sentido de la inmaterialidad, cada vez más habitual en los procesos empresariales, que se estandarizará en el futuro. La oficina sin papeles, las transacciones sin moneda física, en definitiva: el ejercicio de una gestión mucho más dinámica.
 
La oficina sin papeles propone la realización de todas las acciones de manera on-line. Procesar contenidos, informes y comunicaciones de forma digital. De esta manera se estructura mejor la información interna, y los archivos, en lugar de ocupar toda una habitación, que año tras año huele a podrido, ocupan una carpeta de cd’s.