La enésima revolución

 La enésima revolución
Por Antonio Sanjuán

 El pasado fin de semana fui a visitar a una buena amiga. Mientras charlábamos, propuso hacerme una fotografía que, sin moverse del sofá y a través del teléfono móvil, publicaría en su propio espacio en internet. Encendió su televisor de plasma de 40 pulgadas con disco duro incorporado, con conexión adsl de 20 megas de potencia, y me mostró que era cierto. Ahí estaba mi cara. Con un teléfono móvil de última generación, incluso más pequeño que el mío, tardó segundos en inmortalizar mi imagen y compartirla con el resto del mundo. Las tecnologías, ya no es que estén cada vez más a nuestro alcance, sino que son parte importante e imprescindible de nuestra vida. No todo el mundo necesita un ordenador o una palm para trabajar, pero ¿conoce a alguien que no tenga un televisor o un móvil? Sé que no descubro nada nuevo diciendo que los avances en internet serán a través de lo que siempre hemos llamado "la caja tonta"; una caja que cada vez es más lista, y más provechosa. La televisión, ahora, es la responsable de integrar a miles de personas más en la red. Su estandarización total como plataforma de comunicación es cuestión de tiempo. El tiempo que tarden en bajar los precios, y todos podamos acceder a estos servicios. 
 
Los rápidos avances tecnológicos que se están produciendo en la sociedad son debidos a que las compañías telefónicas dan un servicio más rápido, fiable y económico. Cada día, más y más personas se convierten en internautas, que tardarán poco en hacer lo que para nosotros es ya un hábito: comprar en la red. La inversión global en horas de navegación en internet cada vez es mayor, los contenidos de las páginas cada vez más visuales… El "sólo texto" ya no vende.
 
Por todo esto, ahora es momento de fidelizar y de invertir. Ya no vale lo de tener presencia en la red, no es suficiente. Si no queremos quedarnos atrás, hay que subir al carro de la enésima "nueva revolución" tecnológica.
 
No hablo del futuro, hablo del presente.