M. Isabel Parquer
CARMELO RODERO ROBLE, 2005. D.O. RIBERA DEL DUERO
No vamos a dejar de tomar vinos tintos en verano por muy cálida que sea la estación. Pero sí buscaremos algún tinto joven con ligero paso por madera, en el que perduren los aromas frutales, con cierta complejidad aromática y amplitud en boca. Un vino que podamos refrescar. Que por su carácter joven nos sea más placentero en boca y nos de sensaciones de frescor.

Este sería el caso del <b>Carmelo Rodero 2005</b>. Un vino de la Ribera del Duero con ocho meses en barrica de roble. De color cereza picota intenso con ribetes violáceos. Complejo en nariz, destacando los aromas de frutos rojos maduros, frutas del bosque y recuerdos lácticos. La madera le aporta, además, aromas de vainilla. En boca se presenta fresco, amplio y con sus recuerdos de frutas rojas. Ideal para refrescar en una cubitera cenando en una terraza.