La política del Haikú

 La política del Haikú
Por Javier López

 Si hay algo que me ha llamado la atención de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, ha sido su particular forma de hacer política. Respaldados por sus gabinetes de comunicación, Bush y Kerry han ideado y difundido una serie de mensajes que han calado hondo en sus votantes. Cada uno ha apostado por un estilo y talante muy bien definidos. Sus elementos diferenciales han conseguido polarizar a la sociedad americana de forma casi equitativa. Pero bajo mi punto de vista, dejando de lado el triunfo de Bush y la resignación de Kerry frente a la medalla de plata, los dos han obtenido un rotundo éxito en la labor de mostrarse como comunicadores epatantes. 
 


Analizando atentamente los mensajes difundidos por los candidatos a la Casa Blanca a lo largo de sus campañas, percibimos que todos ellos responden a un mismo patrón: Son concisos como un haikú y contundentes como un insulto. Y casi todos los lemas han girado en torno a la seguridad del país frente al terrorismo islámico y a la Guerra de Irak. El miedo utilizado como motivo del voto. Los demócratas han promovido en mayor medida las políticas sociales y económicas, mientras que los Republicanos se han aferrado a justificar su política durante sus cuatro años de mandato y a preservar los valores tradicionales y cristianos del país. Pero en todas, absolutamente todas las apariciones en los medios de comunicación, el tema estrella ha sido la guerra, el terrorismo y la promesa de una seguridad total frente a las amenazas de Al Qaeda y sus sucedáneos. Y todas esas promesas han sido sintetizadas en pequeñas sentencias que se han reiterado hasta la saciedad. 
 


Así es la política americana. La que aboga por el fast y el easy. La que va al grano. La que hace que sus políticos sean viscerales, televisivos y extremadamente empáticos de cara a sus compromisarios. La que consigue aferrar ideales prácticamente inamovibles en la población.
 


Muchos podrán criticar el estilo de la política americana, otros arremeterán directamente contra George Bush, mientras que el resto apostarán porque Estados Unidos mejore sus relaciones con ciertos países. Lo cierto es que todo el mundo cuestiona a América por una cosa u otra, es lo que tiene ser la primera potencia mundial... Ahora bien, lo que hemos de aceptar, es que a la hora de condicionar a las masas y realizar políticas comunicativas, son los reyes del mambo.