El Caribe, un ecosistema único, a flote
El Caribe, un ecosistema único, a flote

El Caribe, un ecosistema único, a flote

Ha cumplido un año, el 11 de julio del año pasado la República Dominicana, Cuba y Haití firmaron la Declaración de Santo Domingo, un acuerdo para desarrollar el corredor biológico del Caribe, un conjunto de ecosistemas únicos. Su objetivo es frenar la pérdida de la biodiversidad biológica y lograr un desarrollo sostenible. Bajo esta meta inicial se esconden otras como ofrecer a los habitantes de la zona una alternativa de sustento y disminuir así la presión sobre los recursos naturales y la pobreza. El corredor, como afirma Oscar Ramírez Tejada, el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana, esta es una cuestión de vida.

En este año los tres países caribeños han trabajado en dos direcciones. Por una parte en la identificación de los puntos débiles de la zona y por otra, en cada comunidad, presentando proyectos para que se pongan en marcha con el acuerdo de sus habitantes para implantar acciones productivas que cambien la forma de pensar de los pobladores locales. En este desarrollo Cuba tiene un papel muy relevante porque es un país transmisor del conocimiento científico que ni la República Dominicana ni Haití han adquirido.

Entre las acciones ambientales que se van a desarrollar se encuentran las de identificación y rehabilitación de las áreas degradadas, la protección y el manejo de las fuentes hídricas dentro de los corredores o la reducción de la vulnerabilidad de las zonas costeras. Ya se han comenzado actuaciones concretas, como la de reforestar Haití, una isla donde sólo queda el 3% de su bosque original, y para la que la República Dominicana va a donar un millón de árboles.
El Caribe, un territorio al límite

Si tres estados caribeños han unido fuerzas es porque su población y ecosistemas se encuentran en una situación límite. 30 millones de personas viven en este territorio, las mismas que en centroamérica pero en la mitad de superficie. En América Latina se concentra el 40% de la biodiversidad del planeta y en concreto en el Caribe crecen el 2,3% del total mundial de plantas endémicas. La otra cara es que en esta zonas se concentran los mayores índices de pobreza y de desigualdad del mundo. Si a esto sumamos los fenómenos meteorológicos extremos que sobre todo afectan al Caribe, la crisis energética o el elevado precio de los combustibles, nos encontramos con unas comunidades sin esperanza de supervivencia.

Al proyecto de desarrollo del corredor biológico del Caribe se quieren sumar otros de los pequeños estados isla que conviven. El desarrollo de los ecosistemas y las acciones que se implanten para lograrlo mejorarán la vida de sus habitanes porque también aumentará la productividad de sus actividades económicas.

España y Portugal: una relación estable con el agua

Los responsables de medio ambiente de ambos países y de las cuencas hidrográficas compartidas se han reunido estos días en la Tribuna del Agua para repasar sus logros y retos ante la Directiva Marco del Agua que debe cumplirse en 2015.

España y Portugal conviven en un territorio surcado por el agua. Las cinco cuencas hidrográficas que comparten -Miño, Lima, Duero Tajo y Guadiana- ocupan el 46% de la superficie de la península Ibérica. La gestión del agua común vive ahora un momento dulce propiciado por el Convenio para la Protección y el Aprovechamiento Sostenible de las Cuencas Hidrográficas Hispano Lusas ( Convenio de Albufeira) firmado en el año 1998 y por la confianza mútua que han ido adquiriendo ambos países. Pero la historia no ha sido siempre así, los desencuentros entre España y Portugal también han tenido como protagonista al agua, la última vez con la aprobación en 1993 del Plan Hidrológico Nacional, que Portugal no aprobaba y que fue derogado antes de su ejecución por los conflictos que se planteaba dentro de España. Ahora, como dice el Ministro de Medio Ambiente portugés, Francisco Nunes, si España quiere ejecutar el trasvase Tajo Segura, sólo podrá hacerlo de acuerdo con las autoridades portuguesas en el marco de la legislación europea.

Lo que ha favorecido las relaciones en la gestión del agua no ha sido, sin embargo, la Directiva Marco del Agua (DMA). Si bien el Convenio de Albufeira se elaboró al mismo tiempo que la DMA y ya recogió algunas de sus exigencias, el mérito lo tiene la estructura de gestión conjunta que recogió. La Comisión de Aplicación y Desarrollo del Convenio (CADC) trabaja, de un lado con las conferencias entre las partes y de otro con las comisiones y los grupos de trabajo -de régimen de caudales , de información, de seguridad y de DMA y calidad de las aguas- que se reunen varias veces al año. Aunque para Gonzalo Santa Clara, el presidente de la delegación portuguesa de CADC, es su obligación llegar a acuerdos para lograr el desarrollo sostenible se puede hablar de éxito por que los acances son significativos, como reconoce Teodoro Estrela, subdirector general de Planificación y Usos sostenible del agua de Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino del Gobierno de España.
Mirando al 2015

Además de la gestión de la calidad de las aguas o caudales, que supone el día a día de la colaboración entre España y Portugal, en los últimos meses han aprobado una cartografía de masas de agua conjuntas y han creado un nuevo régimen de caudales, los volúmenes de agua se controlan en la cabecera y en la desembocadura con unos parámetros estacionales que deben cumplir ambos países cada trimestre y semanalmente en los ríos Duero y Tajo. La DMA impone que se determinen estos volúmenes ambientales para el año 2015. En este momento además, los organismos de cuenca nacionales trabajan para aprobar en 2009 los planes hidrológicos que exige europa y la CADC tendrá que elaborar unos documentos de síntesis con toda la regulación de cada cuenca hidrográfica compartida, lo que Teodoro Estrela confía se convierta en futuros planes hidrológicos internacionales.

La sequía del año 2005 que disminuyó los caudales que llegaban a Portugal y por la que España decretó el estado de excepción unió definitivamente a ambos países porque llegaron a un acuerdo conjunto para regular el escaso caudal. Esta confianza que manifiestan públicamente no está exenta de problemas. El caudal internacional del Duero está sujeto al 100 por ciento a la actividad económica, con dos hidroeléctricas en el lado español y tres en el portugés. En este momento el estado luso se encuentra en un proceso de recrecimiento de potencia y pone en riesgo el caudal ecológico y económico del río, el acuerdo al que deben llegar será muy ajustado. Los problemas del Tajo, con escasez de auga en la cabecera y contamientación también forman parte del trabajo común aunque en este caso trabajan de acuerdo.

La cooperación entre España y Portugal debería de servir de ejemplo a todas cuencas meditarráneas internacionales. Como afirma Gonzalo Santa Clara, si se incorpora la participación ciudadana asegurarán el cumplimiento de sus objetivos. Un camino propicio para que se cumpla el deseo de los organismos de cuenca españoles, que nazcan en la península ibérica los primeros organismos de cuenca internacionales. Así mantendremos el rango de pioneros en la gestión del agua.