Corsarios de la Red

Corsarios de la Red
Por Raquel Hurtado

Desde sus orígenes, los piratas han sido considerados personas sin escrúpulos que abordaban embarcaciones con el propósito de robar y esclavizar a sus pasajeros. Su magnitud ha llegado hasta tal punto, que a lo largo del tiempo hemos creado leyendas literarias y cinematográficas sobre estos vándalos; como es el caso de Long John Silver El Largo, el Capitán Garfio e incluso del idolatrado Jack Sparrow.
 
 
En el siglo XXI estos piratas han cambiado las joyas, el oro y los diamantes por archivos mp3, divx o mpeg. La piratería está considerada un atentado contra los derechos de autor y la propiedad intelectual, aún así es prácticamente imposible erradicarla a corto plazo. Miles de millones de personas en todo el mundo practican la piratería, a causa del acelerado progreso que ha tenido Internet en los últimos 10 años; la red ofrece, actualmente, gran cantidad de información de un modo actualizado y gratuito. Por otro lado, ha constituido una plataforma de intercambio de contenidos, que mayoritariamente se han conseguido de forma ilícita.
 
 
La piratería está haciendo un flaco favor a la industria cinematográfica; tanto a aquellos cineastas consagrados como a los que están empezando. En Hollywood las pérdidas que provocan las descargas ilegales y el “streaming” (visualizar un archivo online, sin necesidad de descargarlo) es de 7 millones de dólares al año. Hasta la llegada del fenómeno de la piratería, la industria vivía entre algodones; rodeada de glamour, fama y dinero. Ahora, todo se está viendo afectado y ha generado un ambiente de crisis entre las productoras.
 
 
Por fin, la industria del cine ha visto la luz al final túnel, descubriendo el efecto masivo provocado por el 3-D. Pero tal y como se presentan las cosas, las nuevas ideas no suelen perdurar mucho tiempo. Es inevitable pensar que la piratería volverá a contraatacar.