¿Por qué se quejan los universitarios?

¿Por qué se quejan los universitarios?
Por Gerard Martret

¿Qué hay de perjudicial en disponer de un ámbito de competitividad más grande, fomentar la revisión y mejora de les metodologías y la actualización de las aplicaciones tecnológicas por parte de los centros, plantear la oportunidad de favorecer la movilidad de estudiantes y profesores, y mejorar el intercambio de conocimiento y el trabajo en red?
 
Si el famoso Pacto de Bolonia es, como parece, una oportunidad para modernizar la enseñanza pública superior, que falta que nos hace, y dotar a les universidades de las herramientas para ser más competitivas y poder definir de forma autónoma sus planes de estudio y metodología… ¿Por qué se quejan los universitarios?
 
Hablan de los cambios en las titulaciones de diplomaturas y licenciaturas, la durada de las ingenierías o los masters (competencia del gobierno central) o el precio que tendrán las matrículas universitarias (competencia del gobierno autonómico), pero esto no tiene nada que ver con el famoso Pacto de Bolonia.  Mucho me temo, pues, que lo que más preocupa a estudiantes y profesores no es el futuro de la universidad, sino su propio futuro, donde la rigurosidad, los horarios y la disciplina de trabajo pasan a ser bastante más serios de lo que son ahora.
 
Un problema real que se puede derivar es la falta de habilidad a la hora de adaptar el sistema en nuestra casa. Una adecuación que depende de la Administración y que puede costar tanto dinero como recursos se quieran destinar a los centros. Y considerando la tendencia por lo que se refiere a la inversión en enseñanza o la disposición de fondo para ayudas y becas, sumado a la crisis, hacen temer que aquí nadie no se gastará ni cinco.