Todos somos clientes

 Todos somos clientes
Por Silvia Sánchez

 Hace unos días, mientras comía tranquilamente en un restaurante, no pude evitar "oír" una conversación entre cuatro personas que hacían lo propio en una mesa contigua a la mía. Se trataba de cuatro trabajadores de una misma empresa comentado diferentes casos de clientes. El tono en el que hablaban de ellos era un poco despectivo y a mi, ¡qué quieren qué les diga! me ofendió. En ese momento pensé que yo podía ser uno de esos clientes, o usted. 


Aprovechando que esta semana, concretamente el día 15 de marzo, ha sido el Día Mundial del Consumidor, o, lo que es lo mismo, del cliente, me he decidido a hablar de este tema. 


La mayoría de nosotros tratamos diariamente con clientes, pero ¿qué son los clientes? "Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa". En definitiva, personas, que, en la mayoría de los casos, están también haciendo su trabajo y de las que dependen todas las organizaciones. Como dijo John F. Kennedy "los consumidores son el grupo económico más importante de cualquier país". Así que no debemos menospreciarlos. 


Además, en un momento u otro, todos somos clientes: ya sea de una tienda de ropa, de un supermercado, de una imprenta o de otra empresa. Y a todos nos gusta que nos traten bien, que sean amables con nosotros y que cubran nuestras necesidades. Es cierto también, que hay muchos tipos de clientes - unos más comprensivos que otros - y en un momento determinado, sobre todo si no estamos del todo satisfechos con el servicio que nos han prestado, cualquiera puede llegar a irritarse. También somos humanos. 


Yo creo que lo mejor es que entre todos hagamos un esfuerzo y pensemos dos veces aquello que queremos decir, antes de herir la sensibilidad de la persona que tenemos enfrente o al otro lado del teléfono. Si nos ponemos por unos segundos en su lugar, seguro que la relación es mucho más cordial. No debemos olvidar que, en definitiva, todos somos clientes.