¿En guardia o en vanguardia?

 ¿En guardia o en vanguardia?
Por Álvaro Malmierca

¿Defenderse o atacar? Hay quienes prefieren esperar detrás de la barrera a que llegue el toro, pero un día hay que salir, y entonces, el toro te pilla. La mejor defensa contra la rápida evolución de las nuevas tecnologías es “estar a la última”. El esfuerzo en actualización de productos, es una apuesta segura para recuperar la inversión realizada.

Hoy en día, nos guste o no, estamos regidos por un mundo que no puede subsistir, independientemente a lo que nos dediquemos, sin un serie de elementos electrónicos, informáticos o telemáticos. No conozco ninguna empresa que no tenga un ordenador, un teléfono móvil, un fax, un correo electrónico, una página web... Esto es una realidad totalmente asentada.

En los años 80 y 90 realizamos los esfuerzos iniciales para poder adquirir, tanto los equipos físicos, como los conocimientos necesarios para el manejo de los mismos. Después del primer impacto que estos aparatos causaron en nuestra organización empresarial, nos encontramos con un segundo problema: la veloz evolución de dichos soportes.

No basta con disponer de un ordenador, un televisor, un teléfono o cualquier otro producto, sino que éste debe estar a la orden del día. Y si bien puede parecer que esto se debe a una razón estética, como pueden ser los móviles o pda’s minúsculos, o las pantallas planas, La realidad dista mucho de esto. Hasta el punto en que resulta imposible realizar un óptimo trabajo sin un buen soporte técnico.

Igual que a Fernando Alonso le pedimos que vaya a 300km/h con su flamante R25, no podríamos exigirle lo mismo si le diéramos nuestro queridísimo Seat 600, aún y tratándose del mismo piloto. Para poder sacar todo el rendimiento a nuestra empresa, primero hay que contar con una buena plantilla, puesto que la parte humana es determinante, pero perderemos hasta un 70% de efectividad si no les ofrecemos unas buenas herramientas para que puedan aprovechar todas sus cualidades.

Cuando realizamos una inversión tecnológica, debemos tener en cuenta dos aspectos. El primero es que hay que comprar productos lo suficientemente avanzados como para que sean competitivos durante el mayor tiempo posible. Y segundo: hay que tener presente que incluso adquiriendo las últimas novedades del mercado, tarde o temprano los tendremos que reemplazar. Si esto no se asume desde un principio, con toda seguridad, nos pillará el toro, y nos dejará en una clara desventaja con nuestra competencia.

No hay que pensar que este tema sólo hace referencia a los que nos dedicamos a las nuevas tecnologías. Tanto la fábrica de producción como la pyme más humilde puede verse afectada por este hecho. Tendrá más posibilidades de vender zapatillas una empresa que disponga de una máquina que haga 100 unidades a la hora, que una que haga 50. Seguramente, la maquina que haga 100 haya costado el doble o el triple, pero el beneficio a medio plazo, amortizará el gasto incluso pudiendo sufragar la inversión para una máquina que haga 200 en un futuro. Sí, seguramente el de 50 cubrirá gastos, pero ¿nos vamos a conformar con eso?

Leyendo FeedbackToday nos hemos dado cuenta de que el mundo está dirigido por los valientes, los que arriesgan, los que no ahorran sino que invierten... No nos quedemos tras la barrera a ver que pasa, salgamos al ruedo.