Controladores descontrolados

Controladores descontrolados
Por Emilia Martínez

La que se organizó el pasado puente de la Constitución era la crónica de una muerte anunciada, que como tantas otras se viene arrastrando desde principios de este año, que ya acaba.
En todo conflicto hay como mínimo 2 partes implicadas. Decantarse por una u otra es en este “affaire” cosa delicada y complicada, por los intereses de unos y otros y en un tema que afecta a tantos, ser objetivo es casi imposible.

Para haber llegado a un acuerdo antes del cataclismo, y estoy suponiendo que existiese voluntad por ambas partes de negociar, en este caso como en la mayoría de situaciones donde sólo cabría la negociación, pues ya hemos visto el resultado obtenido con la NO NEGOCIACIÓN, lo que ha supuesto para todos, y cómo se ha zanjado el tema, por el empecinamiento de unos y la desidia de otros.

La situación lejos de estar arreglada sigue en el mismo punto donde se dejó –militarizada- sin encuentro por ninguna de las partes y diría que sin ganas tampoco.

Si atendemos las reivindicaciones de los Señores Controladores, les asiste la razón en que llevan pidiendo desde hace 9 meses una solución a sus problemas laborales.
Pero enfatizar ahora dichos problemas más en una cuestión de índole de salud, argumentando jornadas abusivas, exceso de horas anuales, agotamiento, estrés, mobbing etc. más que en la vertiente económica, les resta mucha credibilidad.
Tampoco se les cuestiona su derecho de huelga. Pero es que ha quedado patente que no han ido a la huelga. Si no distinguen ni entienden la diferencia de lo que una huelga significa, implica y conlleva, con respecto a lo que ellos han hecho, no queda otra que reconocer que el colectivo de controladores mediante la asfixia llevada hasta el limite, secuestró el espacio aéreo español y su postura salvaje se traduce en un atentado en toda regla. No les importó tener todo un país paralizado y abandonado a su suerte.

Después de escuchar, oír, mirar, ver, y leer todo y cuanto está dando el tema de si, apliqué el ejercicio de ponerme en los zapatos del otro -prefiero ésta expresión escocesa a la de ponerme en la piel del otro, es más difícil, quitarte la piel no deja de ser utópico, cambiar de zapatos si te lo propones es mucho más fácil.- Pues eso, toda la opinión que me había formado, objetiva o no, sobre el problema Gobierno/Aena/Controladores, se desmoronó, pasé de ponerme en sus zapatos (los de los controladores) a culparles total y exclusivamente. ¿Porqué ese cambio tan drástico en mis apreciaciones?: Lo explico de manera concisa: Los controladores deben asumir su decisión, pataleta o metedura de pata como ellos califican el tener un país secuestrado a todos los efectos. El gobierno es culpable de las consecuencias por su falta de previsión para solucionar una situación que no les era nueva, no quedando más remedio que militarizar y decretar el estado de alarma.
El sábado, mientras otros aprovechaban para ver los documentales de la 2, escuché las declaraciones realizadas en Tele5, en el programa “La Noria”, confieso que resté culpabilidad al gobierno y me di cuenta, que si bien una sola persona no representa a todo un colectivo, la entrevista a la controladora mallorquina, hizo flaco favor a sus compañeros, pero lo que es más grave son las  declaraciones publicadas en su blog, incalificables, y menos reproducibles, pero según ella fueron hechas, en un momento en el que todos estaban desquiciados y lo más grave es que califica el comportamiento del colectivo como una metedura de pata. En el siguiente enlace encontrarán muchas de las perlas vertidas por una representante de los controladores aéreos. http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/164661/cristina-anton-en-la-noria-(telecinco)-pagad-45000-euros-y-sereis-controladores.

Hasta este episodio incalificable, una de las cosas que más me gustaban era volar, nunca sentí miedo y siempre he defendido la seguridad del medio. Ahora la cosa cambia, acabo de darme cuenta en que manos me pongo y ponemos nuestras vidas.

Como estamos en vísperas de fiestas navideñas, aprovecho desde aquí para felicitaros a todos, y como manda la tradición, formulo un deseo para el año 2011, del cual os hago participes: Deseo que no metamos mucho la pata y luego las consecuencias sean irreparables.