Responsabilidad social corporativa: ¿moda o necesidad?

 Responsabilidad social corporativa: ¿moda o necesidad?

 Buen gobierno, ética empresarial, compromiso medioambiental... Conceptos que cada vez suenan más en los consejos de administración de las empresas. Y es que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es una práctica que, progresivamente, goza de mayor protagonismo en las estrategias de actuación de las compañías. Aplauso, pues. 
 


Escándalos y malos modales en el mapa empresarial han habido a pares: el de Enron, Parmalat, la explotación de mano de obra infantil en la fabricación de productos, la deslocalización de plantas de producción a países con mano de obra barata... Muchas de estas situaciones han manchado las solapas de los dirigentes de grandes compañías. Sin embargo, la sociedad empresarial poco a poco ha ido y está aprendiendo a ser responsable.
 


Es bueno que el consumidor demande a las empresas un comportamiento ético, además de cumplir la legislación y generar empleo. Pero es mucho mejor, que una compañía tome la iniciativa de fomentar ejercicios que la posicionen como una organización comprometida con sus públicos objetivos, clientes, trabajadores y proveedores.
 


Muchos expertos apuntan que la estrategia futura de todas aquellas empresas que quieran ser competitivas, no sólo pasará por realizar una buena gestión financiera o una excelente campaña de promoción, sino que deberá actuar a favor del entorno del que forma parte y en el que desarrolla su actividad. Actualmente, puede parecer que la RSC es un gran instrumento de marketing para generar una buena imagen de marca. Pero no hay que caer en el razonamiento facilón. Las empresas no son elementos hostiles en la sociedad, son pilares básicos, casi el epicentro de las vidas de cada uno de nosotros. Es por eso, que la RSC, aunque sea un activo intangible, es tan potente y genera tanta competitividad a una empresa, que ha de tenerse en cuenta a partir de ya.