El fumar se va a acabar

 El fumar se va a acabar
Por Silvia Sánchez

 De sobras es conocida la aprobación de la nueva ley que prohibirá fumar en el trabajo y en otros lugares como centros comerciales, transportes, bares, restaurantes, en definitiva, en los espacios públicos, en el transcurso del próximo año. Esta ley creará nuevas situaciones e incluso, podrá modificar las relaciones entre compañeros de trabajo, dejando claras las posturas de unos y otros ante el tabaco. No será fácil cambiar los hábitos de las personas, aunque las multas pueden ayudar, ya que un trabajador podrá denunciar a su empresa si se vulnera la ley, aunque sea en un despacho privado. 
 
En los últimos tiempos hemos podido leer encuestas y noticias de todo tipo relacionadas con este hábito, desde la disminución de la productividad laboral, el perjuicio hacia los no fumadores, etc. Las noticias llegan desde todos los puntos del planeta; en Estados Unidos, por ejemplo, una compañía de seguros médicos, Weyco, despidió en enero a cuatro trabajadores por negarse a una prueba para comprobar si fumaban, ya que la empresa no lo tolera, ¡incluso si lo hacen en su tiempo libre!. En España dudo que lleguemos a esta situación, aunque todo está por ver, ya que, seguramente, muchas empresas exigirán a sus nuevos trabajadores que incluyan en el currículum si son o no fumadores, lo que podrá condicionar su admisión en la misma. 
En Italia, por ejemplo, se ha publicado un estudio que concluye que las pausas para fumar reducen la productividad laboral hasta un 10 por ciento y algunas empresas, han llegado incluso a plantearse la reducción del salario a los fumadores. Si nos ponemos en este plan habría que reducir el salario a los que hablan mucho por teléfono, a los que 'pierden' el tiempo en Internet, a los que van al lavabo a menudo e, incluso, a los que deben visitar a los médicos con frecuencia. ¡Por favor!
Soy consciente, y la mayoría de fumadores lo somos, que hay que respetar a los no fumadores y que nuestro humo no tendría que perjudicarles. Pero también soy consciente que al gobierno le interesa que existamos, ya que económicamente es muy beneficioso para el estado, de no ser así, ya habrían ilegalizado el tabaco hace mucho tiempo. Es por esto que también hay que respetar a los fumadores, que últimamente se han convertido en un blanco fácil, y tener en cuenta sus necesidades así como la dificultad de dejar de fumar en el trabajo después de muchos años haciéndolo. No digo que no se deba dejar de fumar pero habrá que hacerlo de manera lenta y pausada dando tiempo a todos a acostumbrarse a esta nueva situación que, en momentos de estrés y nervios en la empresa, puede llegar a perjudicar las relaciones entre los empleados.