La economía mundial mantendrá un crecimiento débil y con peligros a la baja, según ESADE
La economía mundial mantendrá un crecimiento débil y con peligros a la baja, según ESADE
Los factores determinantes para la economía serán la guerra comercial y los desequilibrios entre las políticas de EE. UU. y China, y las vulnerabilidades financieras. En Europa, el crecimiento estará marcado por el `brexit y la integración fiscal y financiera
 


Los factores determinantes para la economía global serán la guerra comercial y los desequilibrios entre las políticas económicas de Estados Unidos y China, y las vulnerabilidades financieras. Estas son algunas de las previsiones que el Informe Económico y Financiero de ESADE, elaborado con el apoyo de Banco Sabadell, hace para el segundo semestre del año. En él se advierte que, aunque en la primera mitad de 2019 la economía global y la europea parecían recuperar parte del ímpetu perdido en 2018, el crecimiento volverá a debilitarse. “Esta ralentización será fruto del recrudecimiento de la tensión comercial entre China y Estados Unidos, y de la dificultad para alcanzar un acuerdo con el brexit, que también afectarán a las negociaciones para la integración fiscal y financiera en la zona euro”, ha destacado Josep Comajuncosa, profesor del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de ESADE, y co autor del Informe.
 
Ralentización en la zona euro e incertidumbre por la economía en Reino Unido
 
Aunque en la primera mitad de este año el crecimiento de la zona euro ha sido algo superior a lo previsto, cabe esperar que en el segundo semestre se modere y pase del 1,8% registrado en 2018, al 1,5% a finales de 2019. Por países, destaca que Alemania moderará su crecimiento por debajo del 1%, en base a la debilidad del consumo interno y de sus exportaciones, y a los problemas en la producción industrial; y que en Francia el crecimiento será moderado, unas décimas por encima del 1%. En el caso de Italia, la fragilidad de la demanda interna y los problemas financieros la dejarán al borde de la recesión. Las economías de la periferia de la zona euro, que aún no han cerrado su brecha de producción, crecerán en una tasa algo superior a las del núcleo.
 
Para Reino Unido, que está creciendo ligeramente por encima del 1%, el profesor de ESADE, Josep Comajuncosa, ha avanzado que es difícil hacer una previsión ajustada ya que la evolución de su economía se encuentra envuelta en una gran incertidumbre. Advierte que si a lo largo de este año 2019 no se alcanza un acuerdo que permita un tránsito gradual y ordenado hacia la nueva situación, el crecimiento británico a corto plazo se resentiría claramente a la baja.
 
Estados Unidos, el mayor crecimiento entre las economías avanzadas
 
La mayoría de los países desarrollados han cerrado sus brechas de producción y crecerán a su tasa potencial. Esto se debe al efecto negativo de las tensiones comerciales y a la pérdida del efecto expansivo que tuvieron las medidas fiscales de la Administración Trump sobre la economía norteamericana y la de sus socios comerciales.
 
La tasa de inflación se mantendrá baja, tanto por la evolución del precio del petróleo desde el pasado mes de octubre, como por motivos de fondo, y la debilidad de la demanda hará que la inflación subyacente se mantenga por debajo del nivel objetivo de los bancos centrales. Los salarios aumentarán moderadamente y se producirá un incremento de la productividad.
 
Entre las economías desarrolladas, la de Estados Unidos es la que experimentará mayor crecimiento, por encima del 2%, y con una tasa de paro récord de solo el 3,8%. El tono más expansivo anunciado por la Reserva Federal ha permitido compensar el efecto negativo de los cierres del Gobierno, así como la decepción por la falta de concreción de algunas medidas fiscales previamente anunciadas. Pese ello, su economía es de las pocas que crece por encima de su potencial, guiada por una demanda interna que evoluciona con fuerza.  
 
Por el contrario, la economía japonesa sigue con su pauta habitual en las últimas décadas de crecimiento débil. La política fiscal expansiva llevará el crecimiento hasta el 1% este 2019, pero volverá a caer por debajo de ese nivel más adelante, cuando se implementen los aumentos de impuestos planeados.
 
Mejor evolución en los países emergentes, salvo en China
 
Según el profesor Comajuncosa, el crecimiento en las economías emergentes se mantendrá al mismo ritmo que el año anterior, un 4,5%, aunque con grandes disparidades entre ellas. En China, el estímulo fiscal programado por las autoridades no será suficiente para compensar la disminución de las exportaciones provocada por los aumentos de los aranceles fijados por los Estados Unidos. Su crecimiento se debilitará y se situará solo unas pocas décimas por encima del 6%. De no alcanzarlo, crearía problemas a muchos países emergentes de Asia, que se han incorporado a la cadena de valor del gigante asiático y le proporcionan materias primas y productos semielaborados.
 
El crecimiento en India se mantendrá fuerte, por encima del 7% en este ejercicio, y del 7,5% más adelante. A ello contribuirá la sólida evolución del consumo de las familias y de la inversión empresarial, así como la orientación algo expansiva de las políticas fiscales y monetarias. Por su parte, las economías del sudeste asiático registrarán un incremento superior al 5%, y solo Tailandia verá moderar sus cifras hasta el 3,5%.
 
En Latinoamérica, el crecimiento medio se acercará al 1,5% a finales del 2019, cifra que incluso podría llegar al 2% pasado esa fecha. Brasil, cuya economía se incrementó en un 1,1% el año pasado, se situará algo por encima del 2% a finales de éste como consecuencia del cambio en la percepción de su política económica, y Argentina también experimentará cifras positivas en la segunda mitad de este ejercicio, gracias al aumento de la renta disponible y al repunte de la producción agrícola tras la sequía del pasado año. Perú, Chile y Colombia mantendrán el buen ritmo de crecimiento de años anteriores, aunque con una cierta tendencia a la baja. Sin embargo, en el caso de México, la variación de las expectativas, motivada por el cambio en su gobierno, provocará un crecimiento, algo por debajo del 2%.