Un febrero para recordar
Un febrero para recordar
A escala global y mundial, la guerra comercial, la de los aranceles, parece que se paraliza por las reuniones entre China y EEUU. Entramos en una etapa más racional en la que afloran posibilidades de acuerdos que irán bien en todo el mundo. El Brexit, también aplazado y con la vista puesta en un posible nuevo referéndum. Todo esto quiere decir que es viable que las exportaciones mundiales se recuperen y, por tanto, todos los países exportadores irán mejor, y por supuesto Cataluña. Los datos negativos nos vienen del EE.UU., pues las ventas minoristas, en el mes de diciembre de 2018 experimentaron un retroceso del -1,2%, tras 20 meses de crecimiento continuado. Recordemos que el último mes del año es el mes de ventas por excelencia. Veremos si se vuelve a repetir o es un caso esporádico. Hay que tener en cuenta que en EEUU la inflación está controlada y, por tanto, el tipo de interés de la FED se mantiene, teniendo en cuenta la exagerada deuda de las grandes corporaciones y de los EEUU.
 
Por otra parte, desde la segunda semana de enero somos la bolsa global que va mejor, se recupera parte de la contracción del año pasado y de la primera semana de enero de este 2019. Esto significa que el indicador del efecto riqueza se recupera y la propensión al consumo puede tener efectos positivos en el comercio y en las actividades económicas urbanas en general.
 
En el ámbito europeo, crecimiento débil, muy débil, inflación controlada, la crisis del sector del automóvil entra en una fase de estabilización, aunque las ventas y matriculaciones siguen cayendo. De todos modos, el hecho más importante, que afecta a los estados, hace referencia a las actuaciones del Banco Central Europeo en cuanto a las amortizaciones de los activos corporativos por parte de ellos. Es decir, si el BCE devolverá ese dinero a través de préstamos nuevamente a los estados.
 
En cuanto a España, poca cosa: convocatoria de elecciones generales, además de las europeas y municipales, ahora también estatales. Lo digo por las consecuencias en la actividad económica, especialmente presupuestaria, lo que suele paralizar buena parte del país.
 
En Barcelona y Cataluña, noticias bastante buenas, además de las deportivas, el turismo internacional en el mes de enero y febrero, tanto en Barcelona como en Cataluña, han batido récords. Hay que tener en cuenta que estamos en una época "valle". Por otra parte, el Indicador de Comertia, no es para tirar cohetes. Pero experimenta un ligero crecimiento. Nuestro indicador incluye, además de las ventas minoristas, la restauración, agencias de viajes y otros servicios, todos ellos vinculados a la economía urbana que parece que van mejor que el mismo comercio.
 
El Congreso de los móviles, un éxito una vez más. El buen tiempo ha hecho que los congresistas, y en su caso, sus acompañantes, disfrutaran de pasear por la ciudad, por el entorno urbano, tanto el de la fachada marítima como por las calles prime de Barcelona. Y esto quiere decir que las ventas, especialmente las extracomunitarias, han funcionado más que correctamente. Recordemos que estamos en la 4ª revolución industrial y con el 5G como protagonista. Hay que decir que nos dicen que China va por delante de EEUU en el avance tecnológico -veremos si es verdad-.
 
Por último, hay que decir que seguimos con el crecimiento desmedido del mundo on line, que quiere decir furgonetas en doble fila, accidentes de tráfico, contaminación y congestión. También significa muchas cosas. Fiscalidad desconocida, cartonaje no muy ecológico, etc. Un ruego: pongamos un poco de orden. El comercio físico, mejor dicho, la tienda, sigue buscando soluciones, la palabra "experiencias" parece mucho más adecuado, pero recordemos que las tiendas están para vender productos y para captar y tratar a los clientes como se merecen. Y no olvidemos nunca que son las tiendas las que dan vida a la ciudad, además de decorarla a través de sus escaparates, de darle luz y color, proporcionan también seguridad y, en muchos casos, limpieza.
 
Un consejo: actuemos y no perdamos más el tiempo haciendo elucubraciones. Todo va demasiado deprisa. Vamos.
 
Santi Pagés
Economista

*Fuente: eComertia