Ferragosto

Ferragosto
Por Eduard Berraondo

Era a mediados de los setenta. Un grupo de amigos decidimos  hacer uno de esos viajes en que nada está previamente planificado. Las cuatro parejas íbamos a ver Italia hasta donde pudiésemos y, sobre todo, hasta donde alcanzara el bolsillo. Nos llegó para 11 días, haciendo, eso sí, un ejercicio riguroso de austeridad. Nada de caprichos, al menos a diario, sino menú de supervivencia y atracón de cultura monumental. Hubo incidentes no previstos que alteraron las partidas presupuestarias, como la rotura del palier de uno de los dos coches (el de mi Talbot Horizon, por cierto) que nos llevó a visitar un pueblecito llamado Vinci, cercano a Florencia, y sí, patria chica del genial Leonardo. La culpa fue del Ferragosto. Acabaríamos por entender perfectamente lo que los italianos denominan así como una contracción de agosto “tutto é fermato". Todo cerrado.

Un país entero de vacaciones, excepto un pequeño taller concesionario en una pequeña localidad toscana. Por aquel entonces, en España la cosa era parecida. Quizás no nos hubiéramos percatado al tenerlo tan cerca pero a diferencia de otros países europeos, el sur seguía cerrando cuando llegaba el octavo mes del año.

Han pasado más de 30 años de aquello y algunas cosas han cambiado. Probablemente, lo que más, la duración de las vacaciones, por los mismos motivos, diría, que a nosotros nos llegó la "gasolina" hasta el undécimo día.

Pero el Ferragosto sigue imponiendo su ley. Ya puede hablarse de la creciente desestacionalización de los periodos vacacionales que, al final, la gran mayoría parten, como en una prueba de las 24 horas, todos a la vez, maletas en mano hacia la aglomeración que les espera en tranquilos lugares, ahora metamorfoseados. Sí, claro que hay maneras  de romper con esa dinámica de salida lanzada, por tierra, mar o aire cargados de equipaje. Y cuantas veces nos habremos hecho el propósito de hacerlo. Enhorabuena a quienes lo hayan conseguido. Lo siento, les tengo que dejar, volvemos a finales de agosto... claro que la ventaja de Feedback Today es que estará ahí, todo este verano...