La proporción de ciudadanos concienciados y comprometidos con el medio ambiente representa solo el 23% de la población
La proporción de ciudadanos concienciados y comprometidos con el medio ambiente representa solo el 23% de la población
El ciudadano medio está muy lejos de tener un comportamiento de consumo "circular": su "Circular Index", elaborado por Creafutur a partir del análisis de comportamientos y actitudes en torno a la sostenibilidad, no llega al 50%

La proporción de ciudadanos concienciados y comprometidos con el medio ambiente representa sólo el 23% de la población, según el informe Los ciudadanos y la economía circular, elaborado por Fundación Creafutur, promovida ESADE por la Generalitat de Catalunya.
 
El informe, coelaborado por 14 entidades públicas y privadas como ACCIÓ, el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya, Agència de Residus de Catalunya (ARC), Banc Sabadell, Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), Diputació de Barcelona, ??Endesa, Gallina Blanca-GBfoods, Holaluz, ISP, Mango, Naturgy, Puig y Veritas ha realizado 2.534 entrevistas, 1.502 en España y 1.032 en Escocia, a individuos de 18 a 65 años.
 
Este estudio tiene el doble objetivo de analizar los comportamientos, actitudes y percepciones de los ciudadanos españoles en relación a la sostenibilidad y a la adopción de prácticas de economía circular (como la reutilización, la reparación, el consumo de productos remanufacturados o el reciclaje), y de identificar buenas prácticas a nivel local e internacional encaminadas a acelerar la implementación de la economía circular. Para la consecución de este último objetivo, Creafutur realizó una recopilación de iniciativas privadas ejemplares en la implementación de modelos de negocio circulares, llevó a cabo entrevistas a expertos de diferentes ámbitos en el campo de la economía circular y la sostenibilidad, y se desplazó hasta Escocia para entrevistar a instituciones públicas y empresas que están liderando la transición hacia la economía circular.
 
La economía circular surge para dar respuesta a la necesidad de transformar el modelo económico que ha prevalecido (y sigue prevaleciendo) en la industria y el consumo: la economía lineal. El clásico sistema de extracción de recursos de la naturaleza, transformación, producción, venta y eliminación de los productos consumidos, es evidente que no es sostenible. La transición de un sistema lineal hacia uno circular requiere la implicación de tres ejes diferentes:
 
- La administración pública, que apuesta, desde hace unos años y en todos los niveles (local, regional, estatal y europeo), por incentivar el desarrollo de nuevos sistemas circulares.
 
- Las empresas, que cada vez en sectores más diversos están intentando transformar sus modelos de negocio para evitar un impacto ambiental negativo.
 
- Los ciudadanos, que como consumidores juegan un papel clave en qué modelos de negocio prosperan y en la reorientación de la oferta a través de su comportamiento de consumo y su actitud hacia la sostenibilidad.
 
El perfil de los ciudadanos
 
Se han identificado los siguientes cuatro perfiles de ciudadanos, en función de su comportamiento declarado y actitudes sobre aspectos relacionados con la sostenibilidad y la economía circular:
 
Concienciados
  • Se consideran muy concienciados con el cuidado del medio ambiente y altamente informados sobre cuestiones relacionadas con la sostenibilidad.
  • Son los que más reciclan y más tipologías diferentes de residuo separan.
  • Son los que más categorías diferentes de producto reparan y, también, más categorías diferentes de producto compran de segunda mano.
  • Se muestran muy de acuerdo con todas las medidas que promuevan comportamientos más sostenibles.
  • Se muestran pesimistas en cuanto a la evolución futura de las condiciones medioambientales.
     
Impredecibles
  • Segmento con una mayor proporción de personas jóvenes (de 18 a 29 años y de 30 a 44 años) y de los ámbitos urbano y semiurbano.
  • No tienen una actitud constante en temas de sostenibilidad.
  • Son los que más calidad otorgan a los productos reutilizados, reparados, remanufacturados y reciclados. En ocasiones, dudan sobre el reciclaje.
  • Es el segmento de ciudadanos más preocupados por la sostenibilidad del envase, aunque prefieren envases atractivos y son los que más compras en línea realizan.
  • Es el segmento más optimista respecto a la evolución de las condiciones medioambientales en los próximos años.

Tradicionales
  • Segmento con una mayor proporción de personas mayores de 45 años y de jubilados, así como también de parados.
  • Utilizan medios de transporte colectivos en menor medida que el resto.
  • Sus hábitos sostenibles se basan en el reciclaje: han interiorizado la práctica del reciclaje, ya que es el segundo segmento que más tipologías de residuo separa.
  • Responsabilizan de los problemas medioambientales, en gran medida y por igual, al Gobierno, a la Unión Europea y a las empresas.
  • No compran en línea, guían sus compras principalmente por las ofertas y, en general, muestran poco interés por los productos de comercio justo y ecológicos.

Despreocupados
  • Segmento con una proporción significativa de jóvenes de 18 a 29 años.
  • Es el segmento que se considera menos concienciado respecto al cuidado del medio ambiente y, al mismo tiempo, menos responsable de los problemas medioambientales.
  • Son los que menos reciclan, reparan o compran productos de segunda mano.
  • No les interesa comprar productos sostenibles, de proximidad, de comercio justo o de temporada.
  • Con indiferencia de la categoría de producto, son los que muestran los comportamientos menos sostenibles en sus hábitos de compra.
  • Los despreocupados tienen un peso mayoritario entre la población, mientras que los concienciados (el extremo opuesto en el compromiso con la sostenibilidad) representan aproximadamente 2 de cada 10 ciudadanos.
 
Circular Index
 
Con el objetivo de obtener un valor que mida el nivel de "circularidad" de los ciudadanos, Creafutur ha elaborado el Circular Index a partir del análisis de diferentes variables del cuestionario que denotan un comportamiento "circular" o cierta sensibilidad hacia la sostenibilidad. 
 
Basándonos en el índice, a los ciudadanos españoles, así como a los escoceses, aún les queda mucho por mejorar en cuanto a comportamientos "circulares", ya que en ambos casos no llegan al 50% del CircuIar Index (CI). Son los Concienciados y los Tradicionales los que presentan un CI más alto. Por el contrario, el CI de los despreocupados es muy bajo (32,8%) y sin perspectiva de que mejore. Por tramos de edad, son los ciudadanos de 45 a 55 años los que tienen un CI más alto (47,5%), mientras que el sector más joven de la población (de 18 a 29 años) es el que tiene un CI más bajo (40,8%).
 
Los ciudadanos españoles, poco honestos respecto al reciclaje
 
Aunque las cotas de reciclaje doméstico en España son de las más bajas de Europa, cuando preguntamos a los ciudadanos, la mayoría declara contribuir positivamente a estas estadísticas: un 65,6% de los españoles afirma separar la basura doméstica según el tipo de residuo. Los segmentos de los Concienciados y los Tradicionales son los que declaran que más reciclan (92,9% y 87,7%, respectivamente), mientras que sólo un 25,3% de los Despreocupados asegura reciclar.
 
En cuanto a los motivos que los ciudadanos esgrimen para no reciclar (o no reciclar más tipologías de residuos), aunque en España hay un contenedor de reciclaje cada 100 metros según Ecoembes, la distancia respecto al punto de reciclaje aparece como principal factor disuasivo (36,5% de los encuestados). La falta de información sobre el reciclaje (34,3%), seguida por la falta de espacio en casa (22,4%) también se declaran como factores relevantes para no reciclar.
 
Reparar productos forma parte de los hábitos de más de la mitad de la población
 
Un 54,4% de los ciudadanos afirma que suele llevar productos a reparar para alargar su vida útil, un porcentaje más alto que el resultante de la investigación en Escocia (33,3%). Los Impredecibles y los Concienciados son los perfiles que presentan más interés en la reparación de productos (87,1% y 86,4%, respectivamente), mientras que los Tradicionales, más enfocados al reciclaje, y los Despreocupados reparan en menor medida (61,2% y 16,6% respectivamente).
 
Entre las categorías de productos que declaran llevar más a reparar destacan la electrónica del hogar (TV, equipo de sonido, ordenador...), con un 61,8%, y los electrodomésticos (lavadora, lavavajillas, nevera...), con un 57,6%. Otros productos como la ropa (47,5%) y el calzado (42,7%) son reparados por una menor proporción de ciudadanos.
 
La compra de segunda mano se encuentra lejos de ser una opción prioritaria
 
Otro de los ejes de la economía circular es la reutilización de productos con el objetivo tanto de darles nuevos usos como de alargar su vida útil antes de ser descartados. Según los resultados del estudio, la compra de productos de segunda mano todavía no se sitúa como primera opción respecto a la compra de un producto nuevo: sólo un 25,2% de los ciudadanos se plantea la compra de segunda mano antes que la de un producto nuevo.
 
Por categorías, además de los libros, que habitualmente se comparten y compran de segunda mano, destaca la compra de mobiliario (51,5%) y de electrónica de consumo y del hogar (42,0% y 41,5%, respectivamente) como tipologías de producto que los ciudadanos afirman comprar de segunda mano.
 
Los productos reciclados y remanufacturados, mejor percibidos que los reparados y usados
 
Para poder intuir la predisposición de los ciudadanos a comprar productos reciclados, remanufacturados, reparados o reutilizados, se ha analizado la percepción de calidad que tienen de estos productos. En general, la percepción de calidad es más alta en los productos reciclados y remanufacturados que los reparados y reutilizados.
 
Una estrategia que ayudaría a reforzar la calidad de este tipo de productos es el uso de un sello que la certifique, como el sello Revolve en Escocia, que garantiza la calidad de las tiendas que venden productos de segunda mano. De hecho, un 39% de los españoles declara que estaría dispuesto a comprar productos de segunda mano si estuvieran certificados.
 
La composición de los productos es un factor relevante, pero no su sostenibilidad
 
Como parte del estudio, se ha analizado el comportamiento del ciudadano en cinco sectores diferentes: alimentación, moda, cosmética e higiene personal, perfumería y energía.
 
En los cuatro primeros sectores, el precio, principalmente, y, en segundo lugar, los ingredientes o la composición del producto, son los criterios más relevantes de compra para los consumidores. Por el contrario, el hecho de que el producto sea ecológico o de producción sostenible no se considera relevante por parte de los consumidores.
 
Cabe destacar que, para los consumidores, la sostenibilidad de los envases en productos de gran consumo no es un factor decisivo en su compra.
 
En cuanto al sector energético, el criterio más relevante de elección es el precio (59,7%), muy por encima de aspectos como el tipo de energía que se suministra (25,0%).
 
Por perfiles, los que más se preocupan por si el producto es ecológico, por el modo de producción y por la sostenibilidad del envase son los Concienciados y los Impredecibles, mientras que para los otros dos segmentos estas características son poco relevantes.
 
Los ciudadanos piden incentivos para comportarse de forma más sostenible
 
Cuando se pregunta a los ciudadanos por los factores que les motivarían a comportarse de forma más sostenible, mencionan principalmente:
  • Que la administración pública incentive a empresas con comportamientos más sostenibles y, así, los ciudadanos tengan más facilidad de acceso a sus productos o servicios (52,6%).
  • Que la administración pública penalice a aquellas empresas menos sostenibles a través de multas (49,9%).
  • Que las empresas o administraciones públicas incentiven económicamente a los ciudadanos con un comportamiento más sostenible (48,6%).

Si les preguntamos por lo que deberían hacer las empresas de los diferentes sectores analizados, se vuelve a reiterar la importancia de los incentivos a los consumidores. Principalmente, se piden ofertas para la compra de productos sostenibles, facilidades para la devolución del envase y descuentos para que el cliente devuelva las prendas para reciclarlas.