Septiembre negro

Septiembre negro
Por Eduard Berraondo

Existe, desde hace tiempo, una teoría que muchos amigos míos sostienen y que dice que los gobiernos, cuando se ven en problemas, saben lanzar contramedidas -sí, recuerden las películas de submarinos, aquellas cosas que hacían cuando las cargas de profundidad no les alcanzaran- en forma, básicamente, de temas que copan por unos días la actualidad. En medio de la discusión sobre la bancarrota del Estado, sobre esos 25.000 millones de euros que ahora harían falta para seguir adelante, justo cuando al presidente Zapatero le empezaban a aflorar los críticos, incluso desde su propia casa, y se le marchan del Parlamento ex ministros por aquí y por allá, septiembre ha arrancado con dos grandes titulares: la prostitución en la calle y la violencia juvenil.

Todos nos hemos puesto a debatir sobre ambos temas porque, sobre ellos, todos nosotros podemos tener una opinión cimentada en valores personales, respeto a los demás, tolerancia... Por unos días se ha aparcado si dar cheques en época electoral sale rentable, pero luego te pasa factura y nos hemos puesto a discutir sobre la llamada "profesión más antigua del mundo" y si hay que ser o no permisivo con su práctica en la vía pública. Y no habíamos acabado de dar nuestras explicaciones cuando, de repente, la imagen de centenares de jóvenes en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, dicen que la que tiene una renta per cápita más alta de España, nos han dado en la otra mejilla y nos hemos puesto de nuevo a debatir si todo lo que está ocurriendo es culpa de la progresiva relajación que padres y profesores hemos practicado con nuestros hijos, si ese consumo desaforado de alcohol, no sólo ya en fines de semana sino de manera casi continua, se debe al creciente desarraigo de una juventud que oye, lee a diario que el futuro "pinta chungo".

Esa actitud  de "Prohibido prohibir", puede que se nos haya ido de las manos sin saberlo. Mis amigos, que sostienen convencidos que los gobiernos saben como desviar la atención, creo que se equivocan al pensar que unos astutos y ocultos asesores de comunicación urden a consciencia todo esto. No creo que valga recurrir a mas teorías conspirativas para explicar lo que ya puede considerarse un mes de septiembre negro, muy negro...