Las soluciones digitales y la colaboración público-privada, desafíos del sistema sanitario español
Las soluciones digitales y la colaboración público-privada, desafíos del sistema sanitario español
Trinidad Jiménez (Telefónica): “La desconfianza de la ciudadanía hacia el sistema sanitario se debe a un problema de expectativa”
 
 
Presentación del último Índice de Confianza Social de ESADE – Obra Social “la Caixa”, en CaixaForum Madrid.
 
 
Nos encontramos en un momento de cambio disruptivo en la relación del ser humano con el sistema de salud”. Todo ello, “en un contexto de percepciones difíciles de cotejar, desde un malestar difuso, un acostumbramiento de la sociedad a una demanda expansiva y una demanda de los servicios no solo por lo que curan sino también por los que cuidan” ha destacado Francisco Longo, director general adjunto de ESADE, durante la presentación del último Índice de Confianza Social de ESADE – Obra Social “la Caixa”, en CaixaForum Madrid.

El índice ofrece un indicador semestral de la confianza social de los ciudadanos en la capacidad de acceder a aquello que les aporta seguridad en sus vidas cotidianas y les garantiza confort, autonomía y bienestar. Según éste, la sanidad es uno de los nueve indicadores, junto con las pensiones, que refleja un descenso (-0,7) en comparación con la oleada anterior (84,9), publicada en septiembre de 2016. Sin embargo, las expectativas de cara a futuro pronostican una ligera recuperación en este ámbito (86). En este sentido, Longo ha señalado que “las percepciones de los ciudadanos continúan siendo más de desconfianza que de confianza, aunque ésta ha mejorado sustancialmente desde septiembre de 2016”. 
 
El efecto de la crisis en el sistema sanitario español
 
Tras la impronta de la crisis y pese a la relativa recuperación presupuestaria, el Índice de Confianza Social sigue denotando que el sistema sigue estancado y, para ciertos colectivos, incluso dañado y a la baja. “Los jóvenes son determinantes en la valoración final y muestran una consideración muy negativa. Una circunstancia que sorprende, al tratarse de un grupo que tiene menos probabilidades de ser usuarios”, ha explicado Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y exconsejero del Banco de España, durante su intervención. Asimismo, ha recalcado que “los pensionistas registran una valoración mejor y un cambio incremental positivo”. Para López, que ha analizado la situación actual y las perspectivas de futuro del sistema sanitario español, para esta última edición del Índice de Confianza Social, ha resaltado que “la crisis ha reducido la tasa de crecimiento del gasto sanitario público”. “Sin embargo, la restricción causada por ésta ha sido menor que la supuesta” y, en algunos casos, “incluso se han registrado aumentos nominales”, ha añadido.
 
El encuentro también ha contado con la intervención de Trinidad Jiménez, directora de Estrategia Global de Asuntos Públicos de Telefónica y exministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, quien ha señalado que “los resultados que revela el Índice de Confianza denotan un claro descontento social en torno al sistema de salud público, más allá de que pueda haber más o menos inversión o infraestructuras públicas, entre otras cosas”. La exministra ha coincidido con López en que “cuando la sociedad responde a si tiene confianza o no en el sistema, no lo hace de forma tan sofisticada como lo pueden hacer académicos y profesionales. La gente, en general, no tiene tanto en cuenta el aumento de la esperanza de vida o la incorporación de los avances tecnológicos”. Por tanto, “la desconfianza hacia el sistema se debe a un problema de expectativa y, lo que refleja el Índice, es un voto de protesta ciudadana”.
 
Perspectiva de futuro: retos y respuestas
 
El aumento de demanda de servicios sanitarios y la oferta creciente son las principales inquietudes que han advertido los analistas. El cambio demográfico, la tendencia de sobre frecuentación y de sobreutilización de los servicios, y la medicalización han incrementado la demanda. Por otro lado, la innovación tecnológica también ha supuesto un aumento de la oferta del sector. En este sentido, López ha señalado que “el push tecnológico conlleva arbitrar respuestas que anticipadamente eviten la improvisación, la discrecionalidad, la atención excesiva a los grupos de presión”. Sin embargo, ha señalado que “este criterio no puede consistir en atender únicamente a los beneficios de las innovaciones sin considerar los costes”. 
 
Por otro lado, López ha hecho hincapié en que “la universalización del sistema debe entenderse como elegibilidad potencial completa para todos los ciudadanos”, pero ha recalcado que “esto no significa que el filtro de necesidad y/o de prueba de los medios no deba estar presente”. “La equidad de acceso no garantiza la igualdad ni de consumo ni de resultado. Los costes de oportunidad del acceso tienen sesgo y vinculación socioeconómica”, ha añadido. Por su parte, la exministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, ha afirmado que “el sistema de salud ha tenido la capacidad de reaccionar con la incorporación de reformas y nuevas decisiones, pero nos encontramos en un momento de encrucijada”. Jiménez, ha hecho hincapié en que “es el momento de ser creativos y sinceros, no podemos incrementar de forma exponencial nuestro gasto público”. Para Jiménez, “las soluciones digitales y los acuerdos de colaboración público-privada pueden ofrecer una solución alternativa ante este debate que se está generando hoy en día”.
 
Las Comunidades Autónomas: equidad y descentralización del sistema
 
En este aspecto, Jiménez ha destacado que “es necesario tomar decisiones a nivel global y contar con una agencia estatal de descentralización de los servicios” y ha añadido que “la gestión no puede separarse del liderazgo”. Por su parte, López ha asegurado que “las Comunidades Autónomas han adaptado bastante bien sus recursos sanitarios a las necesidades de sus respectivas poblaciones”. Sobre todo, “en relación con la equidad interterritorial y la descentralización del sistema, que ha aumentado la eficiencia dinámica, es decir, la capacidad para reformar las instituciones y adoptar experiencias internacionales e innovar, así como en lo relativo a la visibilidad de la política sanitaria, la cooperación, la competencia entre los gobiernos autónomos, y los controles locales”.

El exconsejero del Banco de España ha señalado, además, que “la descentralización no sería la causa de un supuesto incremento de las disparidades en la gestión del gasto sanitario público: España registra la desigualdad más baja entre un grupo de países descentralizados, aunque los datos aportados son de 1997”. Asimismo, ha advertido que “las desigualdades interterritoriales, que han puesto el Atlas de las variaciones en la práctica médica, son más notables”.