Francisco Longo, director general adjunto de ESADE y director de ESADEgov: 'La curva que mide el volumen de almacenamiento de datos recuerda la de la Revolución Industrial'
Francisco Longo, director general adjunto de ESADE y director de ESADEgov: 'La curva que mide el volumen de almacenamiento de datos recuerda la de la Revolución Industrial'
El Club Dirección Pública ESADE Alumni, con la colaboración de Iniciativa Open Data Barcelona, analiza las políticas de big data y open data para la toma de decisiones inteligentes y algunos de los aspectos más importantes que deben afrontar las instituciones públicas en este ámbito.
 
Imagen del acto ‘Los big data en el sector público’, en Esade.
 
“Si miramos la curva que mide el volumen de almacenamiento de datos, ésta recuerda la de la Revolución Industrial, que se dispara de forma impresionante, aunque en este caso se sitúa alrededor de 2012 y abarca, de momento, un periodo más pequeño”, ha explicado Francisco Longo, director general adjunto de ESADE y director de ESADEgov, el Centro de Gobernanza Pública de ESADE, en el acto ‘Los big data en el sector público’ organizado por el Club Dirección Pública ESADE Alumni, con la colaboración de Iniciativa Open Data Barcelona, donde se ha debatido sobre algunos de los aspectos más importantes que deben afrontar las instituciones públicas en el ámbito de los big data. 
 
Longo ha señalado que el big data “posibilita tener un feedback continuo y a tiempo real, que permite detectar a tiempo irregularidades, personalizar y focalizar las intervenciones o reducir el fraude, no solo el fiscal”, entre otros, y ha destacado que “el uso de big data permite pasar de una cultura de imputs a un sistema de impactos”. Por otra parte, ha destacado que el big data plantea desafíos a la ciberseguridad, ya que “cuantos más datos tenemos, más vulnerables son los sistemas”. “Son un tipo de riesgo que exige nuevos marcos legales y de gobernanza, que deben ser globales o súper-estatales”, ha añadido. 
 
Datos abiertos en el sector público
 
En este sentido, Lourdes Muñoz, presidenta de Iniciativa Open Data Barcelona, ha comentado en ESADE que “los datos son la nueva utility de las empresas”, con lo cual “los datos del sector público deben ser abiertos, convirtiéndose así en open data”. “Los datos abiertos son la materia prima más igualitaria y accesible posible”, ha señalado, puntualizando que los países pioneros en políticas de open data son los anglosajones, especialmente Estados Unidos y Reino Unido. En relación al debate en el sector público, ha resaltado que “existe un compromiso institucional que ha cambiado” y que “si los datos están abiertos, es más fácil que cualquiera que tenga talento los pueda utilizar y generar más beneficio”. “El open data es un catalizador, genera más control por parte de la ciudadanía y ayuda a la toma de decisiones”, ha concluido Muñoz.
 
Manu Carricano, profesor asociado del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de ESADE, ha señalado durante la jornada la necesidad de diferenciar entre big data en el sector público y en el sector privado. Como ejemplo, el profesor ha indicado que, mientras el big data para el sector público quiere dar valor al ciudadano, el del sector público lo da al cliente. Además, en el sector público se aplica con servicios de valor añadido, lo que mejora la confianza. “Para el sector público lo mejor es la veracidad, la calidad del dato y la velocidad”, ha destacado Carricano. “En el sector público hay, además, muchas fuentes de integración de datos. Por ejemplo, en el campo de las smart cities podemos añadir el censo con datos de geolocalización y empezar a integrar la información”, ha explicado. En cuanto a las similitudes del big data en ambos ámbitos (público y privado), ha subrayado que “resolver problemas complejos en tiempo real es uno de los objetivos del big data tanto para empresas como para instituciones”. 
 
La mayoría de ponentes que han participado en la jornada ‘Los big data en el sector público’, que ha reunido en ESADE a representantes del sector público y privado de diferentes ámbitos, han coincidido en la dificultad de encontrar perfiles profesionales, que sepan gestionar big data y el cambio cultural que implica, y en la obtención de datos de calidad. Además, han puesto el foco en los ciudadanos para definir los servicios, el desafío de gestionar datos a tiempo real y, sobretodo, en señalar que “los datos son el petróleo del siglo XXI”.